La tokenización de activos está cambiando de manera profunda la manera de controlar el uso del dinero público. Las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) ya no podrán limitarse a revisar cuentas después de que ocurran los hechos, sino que deberán pasar a un modelo de supervisión en tiempo real, apoyado en tecnologías como blockchain y contratos inteligentes.
Así se desprende de un documento elaborado por Ana J. Gavilán, Monica Miño y el firmante de este artículo, Diego Balbi. El paper sostiene que la tokenización no es solo una tecnología a controlar, sino una herramienta que cambia el papel de las EFS, que pasarán de revisar el pasado a supervisar en tiempo real el flujo del dinero público.
Tokenización y fiscalización
Este nuevo enfoque permitirá un seguimiento continuo de todas las transacciones, sin depender de muestreos. A través de redes distribuidas, los organismos de control pueden observar el uso de fondos públicos de forma inmediata. Además, la información registrada en blockchain no puede modificarse, lo que reduce el riesgo de manipulación. Por otro lado, los contratos inteligentes permiten automatizar el cumplimiento de las normas, ya que los pagos solo se ejecutan si se cumplen previamente las condiciones legales.
Guía para principiantes de la tokenización blockchain
Sin embargo, este cambio también trae desafíos importantes. Uno de ellos es la complejidad del código. Por ejemplo, errores en los contratos inteligentes pueden generar pérdidas económicas inmediatas. También existe el problema del anonimato, ya que las billeteras digitales dificultan la identificación de quién está detrás de una operación. A esto se suma el riesgo de perder control sobre activos públicos si se gestionan en plataformas o infraestructuras fuera del país.
Los organismos de control deberán adaptarse
En este contexto, los organismos de control deberán adaptarse y ampliar sus capacidades. Ya no será suficiente auditar documentos, sino que también tendrán que analizar sistemas tecnológicos, revisar código y supervisar nuevas infraestructuras financieras, como las monedas digitales de bancos centrales.
Igualmente, será clave garantizar que todos los sistemas sean compatibles entre sí para evitar fragmentación en la gestión del Estado. Los autores precisan que el gran reto será adaptarse cuanto antes a este nuevo escenario y desarrollar capacidades técnicas que permitan proteger los recursos del Estado en un entorno cada vez más digital.

