Visa lanza Visa Stablecoin Platform (VSP), una evolución de su estrategia de tokenización iniciada con Visa Tokenized Asset Platform (VTAP), la infraestructura que BBVA eligió en 2024 para desarrollar su proyecto de stablecoin. La nueva plataforma reúne en un único entorno las capacidades de emisión, gestión y uso de stablecoins, con el objetivo de facilitar a bancos y empresas fintech la integración de estos activos digitales en sus sistemas de pagos y tesorería.
Open USD (OUSD)
La plataforma se lanzará inicialmente con Open USD (OUSD), la stablecoin promovida por Open Standard, un consorcio respaldado por más de 140 compañías de los sectores financiero, tecnológico, de pagos y blockchain, entre las que figuran Visa, Mastercard, American Express, Stripe, BlackRock, Google, Coinbase, BBVA y Standard Chartered, entre otras.
Visa, que participa como socio fundador de esta iniciativa, considera que OUSD ampliará su ecosistema de stablecoins y complementará los activos con los que ya opera, como USDC, emitida por Circle, y USDG, desarrollada por Paxos. Según la compañía, el objetivo es ofrecer una infraestructura abierta capaz de dar soporte a múltiples stablecoins reguladas, en lugar de depender de un único emisor.
La presentación de la plataforma, adelantada por Fortune, describe Visa Stablecoin Platform como una solución integral para que entidades financieras incorporen stablecoins a sus operaciones sin necesidad de construir desde cero una infraestructura basada en blockchain. El lanzamiento fue anunciado por Cuy Sheffield, responsable del negocio de criptomonedas de Visa, en su cuenta de X. Sheffield dice que la plataforma es la mejor manera de acceder y utilizar Open USD, aunque dicha stablecoin aún no está en el mercado.
De crear una stablecoin a ponerla en circulación
La diferencia entre VTAP y la nueva Visa Stablecoin Platform reside en el alcance de cada infraestructura. Cuando Visa presentó Visa Tokenized Asset Platform (VTAP), el foco estaba en ofrecer a los bancos una infraestructura para emitir activos tokenizados, incluidos depósitos bancarios tokenizados y stablecoins. De hecho, BBVA la eligió para desarrollar su futura stablecoin, pero luego nunca lo hizo.
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Visa Stablecoin Platform no solo permite emitir un activo digital, sino también administrarlo y utilizarlo dentro de los procesos cotidianos de una entidad financiera. La plataforma cubre todo el ciclo de vida operativo de una stablecoin, desde su creación hasta su utilización en pagos, transferencias y procesos de tesorería. La nueva plataforma está diseñada para integrarse con la infraestructura bancaria ya existente, evitando que las entidades tengan que desarrollar complejos sistemas blockchain propios.
Según explicó a Fortune Rubail Birwadker, director global de Crecimiento de Visa, el reto ya no consiste simplemente en acceder a las stablecoins, sino en conseguir que funcionen como una parte más de la infraestructura financiera existente. No se trata tanto de acceder a las stablecoins, sino de cómo interactúan con la liquidación de tesorería, los flujos de movimiento de dinero y las configuraciones bancarias existentes.
Saldos en stablecoins para bancos
En la práctica, la plataforma permitirá que un banco ofrezca cuentas con saldos en stablecoins, realice pagos internacionales en cualquier momento del día, liquide operaciones comerciales fuera del horario bancario tradicional o gestione la tesorería corporativa utilizando dólares digitales sin modificar profundamente sus sistemas internos.
Visa lleva varios años incorporando tecnología blockchain a su infraestructura de pagos. En 2021 comenzó a liquidar operaciones utilizando USDC y posteriormente amplió esas capacidades a nuevas blockchains y nuevas stablecoins. Según Fortune, Visa ya procesa miles de millones de dólares en liquidaciones mediante stablecoins y espera acelerar esa cifra facilitando el acceso a esta tecnología a su red de aproximadamente 15.000 instituciones financieras y más de 200 millones de comercios conectados a su infraestructura.
La competencia entre las grandes redes de pagos ya no está únicamente en las tarjetas, también gira alrededor de quién será capaz de ofrecer la infraestructura que permita integrar las stablecoins en el funcionamiento cotidiano del sistema financiero mundial.

