La decisión forma parte del nuevo marco regulatorio británico para las stablecoins, un sector que Londres quiere desarrollar como pieza clave de su estrategia para convertirse en un centro global de innovación financiera y activos digitales.
Reino Unido y las stablecoins sistémicas
El Banco de Inglaterra considera sistémicas aquellas stablecoins cuyo uso en pagos alcanza una dimensión suficiente como para que un problema en su funcionamiento pueda afectar a la estabilidad financiera del país. Estas stablecoins serán supervisadas conjuntamente por el Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera (FCA), una vez que sean reconocidas formalmente por el Tesoro británico.
Por el momento no existe ninguna stablecoin declarada oficialmente sistémica en Reino Unido. El Banco no menciona nombres concretos, ya que la designación dependerá del volumen de uso y de su importancia para los pagos. Sin embargo, el marco está diseñado pensando en emisores que puedan alcanzar una adopción masiva en pagos minoristas, comercio electrónico, transferencias entre particulares o incluso liquidación de activos tokenizados.
Un tope de 40.000 millones de libras
En la consulta publicada en 2025, el Banco había propuesto limitar las tenencias de stablecoins a 20.000 libras para particulares y 10 millones para empresas. Sin embargo, la industria advirtió de que esos controles serían complejos, costosos y difíciles de aplicar técnicamente.
Reino Unido acelera la regulación de stablecoins y los pagos 24/7
Tras analizar las respuestas recibidas, la institución ha descartado definitivamente esa opción y la sustituirá por un límite máximo de emisión para cada stablecoin sistémica.
La nueva medida permitirá que cada stablecoin sistémica emita hasta 40.000 millones de libras esterlinas. Una vez alcanzado ese nivel, el emisor no podrá seguir creando nuevas monedas sin autorización regulatoria.
Según el Banco de Inglaterra, este mecanismo ofrece una protección similar frente a los riesgos para la concesión de crédito que los antiguos límites de tenencia, pero resulta mucho más sencillo de supervisar y aplicar. Además, el regulador destaca que el límite es suficientemente amplio para permitir modelos de negocio viables y procesar volúmenes de pagos comparables a los de infraestructuras de pago sistémicas que ya operan en el Reino Unido.
Sin restricciones para usuarios y empresas
Una de las consecuencias más importantes del cambio es que los usuarios no tendrán restricciones individuales para utilizar stablecoins sistémicas. Tanto particulares como empresas podrán mantener los saldos que deseen y realizar transacciones del importe que consideren oportuno.
El único límite recaerá sobre la cantidad total de monedas emitidas por cada proyecto, no sobre el comportamiento de sus usuarios. Detrás de esta decisión está la preocupación de que una adopción muy rápida de las stablecoins pueda provocar salidas masivas de depósitos bancarios.
El Banco de Inglaterra recuerda que la economía británica depende en gran medida de la financiación bancaria. Si una parte significativa de los depósitos se trasladara hacia stablecoins privadas, los bancos podrían disponer de menos recursos para conceder préstamos, afectando a la economía real.
Una medida temporal
Por este motivo, el límite de emisión se concibe como una medida temporal. La institución revisará periódicamente el umbral de 40.000 millones de libras y prevé flexibilizarlo o eliminarlo cuando disponga de evidencia suficiente de que el sistema financiero puede absorber la expansión de las stablecoins sin afectar al crédito.
Junto con el nuevo límite de emisión, el Banco de Inglaterra también ha confirmado que las stablecoins sistémicas deberán mantener sus reservas respaldadas por un 30% de depósitos en el Banco de Inglaterra y un 70% de deuda pública británica a corto plazo, con el objetivo de garantizar que puedan atender reembolsos de forma inmediata incluso en situaciones de estrés financiero.
El Banco de Inglaterra también establece que las stablecoins sistémicas deberán funcionar de forma muy similar al dinero bancario tradicional. Los usuarios tendrán derecho a canjear sus monedas por libras esterlinas en cualquier momento y los emisores estarán obligados a procesar las solicitudes de reembolso en un plazo máximo de 24 horas.
La entidad considera que la capacidad de convertir una stablecoin en dinero fiduciario de forma rápida y fiable es esencial para mantener la confianza en estos activos y garantizar que puedan utilizarse como medio de pago a gran escala.
Además, los emisores no podrán suspender los reembolsos, ni siquiera durante períodos de tensión financiera. El Banco de Inglaterra considera que la convertibilidad permanente es una condición indispensable para que una stablecoin pueda desempeñar una función monetaria dentro del sistema financiero británico.
Sin intereses, pero con recompensas
Otro aspecto destacado del nuevo régimen es que las stablecoins sistémicas no podrán pagar intereses a sus usuarios. El Banco quiere evitar que compitan con los depósitos bancarios como productos de ahorro o inversión y mantener su función principal como instrumentos de pago.
Sin embargo, sí permitirá programas de recompensas, descuentos o incentivos vinculados al uso de las stablecoins para realizar pagos. Por ejemplo, podrán ofrecerse beneficios por utilizar una stablecoin en compras, transferencias o programas de fidelización, pero nunca por simplemente mantener los tokens en cartera durante un determinado periodo de tiempo.
El Banco de Inglaterra también quiere que las futuras stablecoins sistémicas tengan acceso directo a las infraestructuras de pago británicas. Según la institución, esto permitirá realizar reembolsos más rápidos, reducir riesgos operativos y facilitar la interoperabilidad entre depósitos bancarios, stablecoins y futuras formas de dinero digital.
Una línea de liquidez del Banco de Inglaterra
Para reforzar la confianza en las stablecoins, el Banco de Inglaterra prevé crear una línea de apoyo para los emisores de stablecoins sistémicas. El mecanismo permitiría obtener liquidez temporal aportando como garantía la deuda pública británica que respalda las monedas emitidas. De esta forma, los emisores podrían seguir atendiendo solicitudes de reembolso incluso durante episodios de tensión financiera o problemas de liquidez en los mercados.

