La banca se reinventa con stablecoins: del depósito al token digital
La banca se reinventa con stablecoins: del depósito al token digital

La banca se reinventa con stablecoins: del depósito al token digital

Las stablecoins están transformando la arquitectura financiera de la banca. Lo que en un inicio surgió como una solución para la alta volatilidad de las criptomonedas, hoy está obligando a bancos y compañías de pagos a integrarlas en sus infraestructuras. En esencia, las stablecoins representan la tokenización del dinero, un proceso mediante el cual el valor de dólares, euros o yenes depositados en cuentas bancarias se convierte en tokens digitales que pueden transferirse en redes blockchain.

Banca y stablecoins

Tokenizar el dinero equivale a transformar un billete de papel en un código digital que puede moverse, dividirse y programarse. De esta forma, el dinero tradicional deja de ser únicamente un número en una aplicación bancaria y pasa a existir también como un token en blockchain, respaldado 1:1 por reservas reales como efectivo en bancos o bonos del Tesoro.

La gran diferencia con el dinero convencional es que estos tokens pueden transferirse de manera instantánea, fraccionarse en micropagos y programarse para ejecutar órdenes automáticas. Todo ello redefine la manera en que usamos el dinero, haciéndolo más rápido, barato y accesible en cualquier lugar del mundo.

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El crecimiento de las stablecoins no es casual. Según datos de McKinsey y la plataforma BVNK, ya canalizan el 3% de los 200 billones de dólares que se mueven cada año en pagos transfronterizos. Su atractivo reside en la rapidez y el bajo coste, con  comisiones inferiores al 1%, frente al 6% o incluso el 12% de operadores tradicionales como Western Union. A octubre de 2025, su capitalización de mercado supera los 316.000 millones de dólares.

Envío de dinero

En países donde la moneda local se deprecia con rapidez, como Argentina, Venezuela o Nigeria, las stablecoins se han convertido en un refugio frente a la inflación. Además, simplifican el envío de dinero. Los migrantes las utilizan para transferir fondos a sus familias de manera rápida y con comisiones mucho más bajas que los canales tradicionales.

En el ámbito bancario, el anuncio más relevante llegó este mes de octubre de 2025, cuando un consorcio integrado por diez grandes grupos financieros del G7: Santander, BNP Paribas, Citi, Goldman Sachs, Bank of America, Barclays, Deutsche Bank, MUFG, TD Bank y UBS, anunció sus planes para emitir una stablecoin respaldada 1:1 por reservas y vinculada a las principales divisas del grupo: dólar, euro, libra esterlina, yen japonés y dólar canadiense.

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El comunicado oficial evitó usar el término stablecoin, pero describió un dinero digital interoperable en cadenas de bloques públicas, concebido para mejorar la competencia en el mercado, aportar los beneficios de los activos digitales y garantizar el pleno cumplimiento de los requisitos regulatorios. La iniciativa apunta directamente al dominio de emisores privados como Tether y Circle, que juntos concentran más de 257.680 millones de dólares en circulación.

En el marco MiCA

En Europa, el proyecto encaja plenamente en el marco de MiCA, aumentando la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para acelerar el lanzamiento del euro digital, previsto en su versión minorista para 2029. Sin embargo, si la gran banca logra adelantarse y poner en circulación stablecoins reguladas vinculadas al euro y a otras divisas, podría condicionar el despliegue de la futura moneda digital de la eurozona. En Estados Unidos, donde la ley GENIUS cierra la puerta a las CBDC, este consorcio se presenta como la alternativa regulada para pagos transfronterizos y operaciones de trading.

Santander, que junto a BBVA ya ofrece trading de criptoactivos a clientes minoristas en España, ve en esta iniciativa una extensión natural de su estrategia de digitalización. Pero el liderazgo español no termina ahí. CaixaBank, en colaboración con ocho bancos europeos (ING, Banca Sella, KBC, Danske Bank, DekaBank, UniCredit, SEB y Raiffeisen Bank International), ha constituido una nueva empresa para lanzar una stablecoin vinculada al euro en la segunda mitad de 2026.

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Los grandes procesadores de pagos también se han sumado a esta transformación. En la conferencia SIBOS 2025, Visa presentó un piloto que permite a las empresas prefinanciar pagos transfronterizos con stablecoins a través de su plataforma Visa Direct, utilizando USDC y EURC de Circle. Por su parte, Swift anunció en el mismo evento la incorporación de un libro mayor basado en blockchain a su infraestructura, diseñado para procesar tanto transferencias con stablecoins como liquidación de activos tokenizados, lo que permitirá a los bancos realizar pagos 24/7 de forma más rápida y eficiente.

Visa

«Los pagos entre países han estado atascados en sistemas viejos por mucho tiempo. Ahora, con las stablecoins, el dinero puede moverse al instante por el mundo entero. Esto da a las empresas más formas de pagar», explicó Chris Newkirk, presidente de Soluciones Comerciales y de Movimiento de Dinero en Visa. El programa arrancará con socios seleccionados y se ampliará en 2026, llegando también a África mediante una alianza con la plataforma Yellow Card. Según encuestas internas de Visa, el 90% de las instituciones financieras ya emplea stablecoins, un dato que refleja la madurez de esta tecnología y su integración en las finanzas globales.

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Mastercard, competidora directa de Visa, ya ha comenzado a emitir tokens a través de sus propias plataformas, entrando de lleno en el espacio de los pagos digitales tokenizados. PayPal, por su parte, desafió en abril de 2025 las restricciones de la ley GENIUS lanzando intereses para los usuarios de su stablecoin PYUSD. Incluso Western Union, presionada por la erosión de márgenes en el mercado de remesas valorado en 832.000 millones de dólares anuales, estudia emitir su propia stablecoin como respuesta a la competencia.

La regulación, clave

En Europa, Deutsche Börse selló un memorando con Circle el pasado 30 de septiembre de 2025 para integrar las stablecoins EURC y USDC en su infraestructura financiera, incluyendo la bolsa digital 3DX y plataformas de custodia como Clearstream, un movimiento que allana el camino hacia la tokenización de activos regulados.

La clave de todos estos cambios está en la regulación. En Estados Unidos, la ley GENIUS define quién puede emitir stablecoins y prohíbe expresamente pagar intereses por su tenencia, con el fin de evitar fugas masivas de depósitos desde los bancos tradicionales. El trasfondo es claro: la capacidad de las stablecoins de atraer capital fuera del sistema bancario convencional podría convertirse en un enorme riesgo para la estabilidad del sector financiero.

GENIUS, la ley de stablecoins firmada por el presidente Donald Trump el 18 de julio de 2025, establece que solo las instituciones reguladas, como bancos comerciales y entidades financieras con licencia federal, pueden emitir stablecoins, y prohíbe de forma explícita el pago de intereses sobre estos activos. El objetivo es evitar una fuga masiva de depósitos que, según un informe del Departamento del Tesoro de abril de 2025, podría alcanzar los 6,6 billones de dólares si las stablecoins llegasen a competir directamente con las cuentas de ahorro tradicionales ofreciendo rendimientos. Aun así, plataformas cripto como Coinbase lideran un movimiento para lograr que se permita pagar intereses a los usuarios.

El reglamento MiCA

La ley también tiene implicaciones estratégicas. Al reservar el monopolio emisor para compañías con licencia federal, incentiva a gigantes financieros como JPMorgan o Bank of America a lanzar sus propias monedas digitales. Además, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha dado un paso clave al permitir que las empresas contabilicen determinadas stablecoins como efectivo equivalente en sus balances, lo que allana el camino para que se utilicen de forma masiva en las tesorerías corporativas y en la gestión de liquidez diaria

En Europa, el reglamento MiCA exige reservas estrictas 1:1, auditorías transparentes y una supervisión centralizada por parte de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA). Estas condiciones han dejado fuera del mercado europeo a emisores como Tether (USDT), que no cumple con los requisitos establecidos.

En definitiva, la banca tradicional ha convertido a las stablecoins en una extensión de su negocio, utilizándolas para impulsar una nueva arquitectura financiera en la que el dinero no solo circula, sino que también se programa y se reinventa.

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