Entre criptos y lágrimas: llega Humans of Binance
Entre criptos y lágrimas: llega Humans of Binance

Entre criptos y lágrimas: llega Humans of Binance

Ay, qué pereza, queridos míos, Binance, ese leviatán del trading digital que se jacta de ser el más grande del mundo, con más usuarios que habitantes en algunos países, pero menos regulación que un casino de Las Vegas, nos endilga ahora la serie, Humans of Binance. Lo hace como un estreno fuera de época, pretendiendo narrar «historias auténticas» de personas transformadas por las cripto. Como si fuera «Humans of New York», pero en lugar de fotos emotivas en las calles, testimonios de jubilados y amas de casa. Como si no supiéramos que detrás de cada testimonio hay un equipo de marketing frotándose las manos.

Humans of Binance

Imagínense el guión: jubilados convertidos en sabios financieros, padres que blindan el porvenir de sus hijos con un token caprichoso. Todo hilvanado con narrativas emotivas, para alejarse del marketing cargado de jerga técnica y el bombo cripto publicitario habitual. Nada transmite tanta autenticidad como una multinacional con 280 millones de usuarios que, de repente, decide contarnos cuentos de hadas financieras. Según Binance, aquí solo hay empoderamiento y comunidad.

El estreno nos lo trae a Luis, un latinoamericano de 57 años que se lanzó a las cripto para mantenerse activo financieramente y conectado a una comunidad global. Gracias a Binance Academy, esa noble institución educativa que, casualmente, te dirige hacia su exchange para que sueltes la pasta y compres tokens, Luis construyó su conocimiento desde cero y ahora crea contenido cripto como un viejo profesor en una cinta de Robin Williams. Luis se ha convertido en mentor del Web3. Qué enternecedor.

Un movimiento

Yi He, cofundadora y fuerza impulsora detrás de Binance, dice que Humans of Binance más que una serie, es un movimiento. Como si las cripto fueran el nuevo feminismo o la lucha contra el cambio climático, y no un ecosistema donde el 90% de los tokens acaban en cero. «Las criptomonedas dan a las personas la oportunidad de empoderarse económicamente, proteger lo que han logrado con tanto esfuerzo y conectarse sin fronteras», dice Yi He, probablemente desde su oficina en algún paraíso fiscal.

Los relatos #HumansOfBinance más cautivadores se convertirán en cortometrajes. Una serie de cine en miniatura, como cortos de Pixar pero en versión propaganda. Los ganadores recibirán parte de un fondo de 8.000 dólares en USDC, la stablecoin regulada en lugar del turbio USDT, para fingir respetabilidad. ¡Qué detalle! Imagino que por conseguir algunos dólares, algunos, si es que los hay, inventarán epopeyas irreales: de mendigos a millonarios tradeando mientras hacían la cena o abuelas que conquistan el metaverso. Quién sabe, a lo mejor escalan y lo llevan a Netflix, total, es como comprarse un anuncio largo disfrazado de docuserie.

También imagino al menos avispado presentando como relato estelar la saga de la stablecoin de Trump, USD1: esa que subió 2.130 millones en un día tras ser  elegida para una inversión institucional de 2.000 millones de dólares en Binance. Lanzada por la familia Trump, respaldada, según dicen, por bonos del Tesoro y depósitos bancarios, bendecida por un fondo emiratí y celebrada en una conferencia en Dubai, mientras en Washington Maxine Waters bramaba contra el abuso de poder del expresidente. Qué poético, qué trumpiano.

La stablecoin de Trump subió $2.130 millones en un día tras inversión en Binance

Humanizar lo deshumanizado

En las próximas semanas, Binance soltará una historia por semana. Mientras, el exchange jura lealtad a «educación accesible, plataformas seguras e innovadores productos» para desatar oportunidades económicas. Porque, claro, como sabemos, Binance es el faro de la inclusión financiera, operando en más de 100 países con «transparencia». Olviden los escándalos pasados, como las multas millonarias por violar leyes anti-lavado o el encarcelamiento de su fundador. Aquí solo hay resiliencia y sueños.

En fin, llega esta serie como un patético esfuerzo por humanizar lo deshumanizado.Como una cinta pretenciosa que jura profundidad y solo entrega efectos baratos y finales predecibles. Pero bravo, Binance, por recordarnos que detrás de cada token hay una historia… o al menos, una buena campaña de marketing. Salten este estreno, damas y caballeros.

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