En su Junta General de Accionistas celebrada hoy en Madrid, Telefónica, presidida por Marc Murtra, ha trazado una hoja de ruta que supone una ruptura con el modelo histórico del grupo. La Junta aprobó con amplio respaldo todas las propuestas del Consejo, incluidas las cuentas de 2025, la gestión del ejercicio y varios nombramientos en el órgano de gobierno. Entre ellos, la reelección de María Luisa García Blanco y la incorporación como consejeros independientes de Anna Martínez Balañá, César Mascaraque Alonso, Mónica Rey Amado y Jane Thompson.
Cambio de modelo
En conjunto, la compañía plantea un cambio de modelo con menor dependencia del negocio tradicional de telecomunicaciones y una apuesta creciente por la infraestructura digital. Una transformación que, según la propia Telefónica, ya no está en fase de diseño, sino en plena ejecución. Asimismo, los accionistas dieron luz verde al reparto del segundo tramo del dividendo correspondiente a 2025, que ascenderá a 0,15 euros por acción en efectivo y se abonará el próximo 18 de jun
Más allá de los acuerdos formales, el mensaje central de la compañía es estratégico. Telefónica fija como objetivo convertirse en una de las principales telecos de Europa en 2030 y aspirar a una posición global en 2035, en un contexto que la propia empresa define como de transformación tecnológica y geopolítica sin precedentes.
En este nuevo ciclo, el grupo busca dejar atrás algunas de sus debilidades históricas, como la complejidad organizativa, la lentitud en la toma de decisiones o la rigidez financiera. La respuesta pasa por simplificar estructuras, concentrar la actividad en mercados clave y reforzar la disciplina en la ejecución.
Proveedor de infraestructura digital
Telefónica quiere evolucionar desde su papel tradicional como operadora hacia el de proveedor de infraestructura digital, apoyándose en la inteligencia artificial, la cloud soberana y el edge computing. En este ámbito, la compañía destaca el despliegue de nodos de procesamiento distribuidos en España y el desarrollo de soluciones tecnológicas orientadas a entornos críticos.
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Otro de los pilares del nuevo enfoque es el posicionamiento en Europa. Telefónica defiende la necesidad de consolidar el sector para ganar escala frente a Estados Unidos y China, y se presenta como un actor relevante en la construcción de la soberanía tecnológica europea. Esta visión se acompaña de un mayor foco geográfico, con prioridad en España, Alemania, Reino Unido y Brasil, y una reducción progresiva de su presencia en otros mercados.
El plan estratégico «Transform & Grow», presentado a finales de 2025, articula esta nueva etapa sobre cinco ejes: liderazgo en Europa, impulso tecnológico, mejora de la propuesta al cliente, papel institucional y disciplina financiera. Según Murtra, la compañía ya ha pasado de la intención a la ejecución y prevé mantener esta línea en 2026.
Telefónica cerró 2025 con ingresos superiores a los 35.000 millones de euros, un crecimiento del 1,5% en términos comparables y una mejora de la rentabilidad operativa. El flujo de caja libre superó los 2.000 millones de euros, en línea con los objetivos marcados.

