La IA y el proceso de "artificialización de la sociedad"
La IA y el proceso de "artificialización de la sociedad"

La IA y el proceso de «artificialización de la sociedad»

La inteligencia artificial (IA) ha cambiado radicalmente nuestra forma de percibir la tecnología. Una forma que llevaba siglos madurando, parece estar en proceso de desvanecimiento. De hecho, está generando un bronco debate entre quienes siguen teniendo plena -¿ciega?- fe en la tecnología y quienes nos llenan de dudas existenciales sobre los graves peligros vinculados al uso de IA y, sobre todo, piden regulación y control. Lo primero ha sido la posición dominante durante los últimos dos siglos.

Siempre ha habido voces discordantes, incluso líneas que se presentaban bajo el halo de una espiritualidad alternativa, que han puesto el pero al desarrollo tecnológico. Ahí está la Historia para atestiguarlo: los luditas. Aunque se trate de una historia en constante revisión. Casi siempre que alguna nueva tecnología anunciaba con llegar a nuestra sociedad, surgían los temores. Recuérdense los inicios del ferrocarril o la televisión.

La IA y la artificialización de la sociedad

Incluso cuando Pasteur proponía que la solución a muchas enfermedades -como la cólera aviar, por ejemplo, para subrayar que no son cuestiones tan ajenas- estaba en inyectarse unos bichitos invisibles, previamente cultivados y debilitados, para generar anticuerpos, la cosa no fue muy bien recibida en un principio. Se requirió lo que Bruno Latour, siempre tan pertinente en sus denominaciones, llamó la pasteurización de la sociedad. Tal vez estemos en el proceso de “artificialización de la sociedad”, con la IA.

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A pesar de esas voces discordantes, la tendencia dominante era que había que seguir investigando e inventando. Lo de la regulación y control de la investigación y los inventos ha aparecido en momentos relativamente recientes. En cuestiones fundamentalmente bioética.

Con la IA, el debate entre las dos partes se extiende. Por un lado, los que mantienen que la nueva tecnología ofrece soluciones a problemas importantes, especialmente relacionados con la salud y la eficiencia productiva, por lo que no se pueden poner frenos a su investigación y desarrollo, para beneficiarnos lo antes posible de su aplicación. Por otro lado, quienes acentúan la incertidumbre y desconocidos peligros, las enormes e irreversibles consecuencias negativas que puede tener la aplicación de la IA. Reclaman, al menos, que se detenga su investigación y sus aplicaciones hasta que se analicen tales consecuencias.

Marc Andreessen

Un debate que está en todo el planeta. En Estados Unidos, donde las grandes corporaciones tecnológicas se han lanzado a la investigación de la IA. En el propio seno de la Unión Europea, pues hay un sector de expertos que piensan que, si bien las reflexiones éticas y el análisis de las consecuencias sobre el devenir de la Humanidad están bien, una excesiva detección en las mismas puede derivar en que Europa pierda este tren innovador.

Frente al freno tecnológico, ha surgido el movimiento opuesto, el de la aceleración tecnológica. Se trata de un movimiento protecnología, cuyo concepto básico es el aceleracionismo eficaz. No solo no frenar la IA o las otras tecnologías, sino acelerar su desarrollo y aplicación. De hecho, la denominación del movimiento queda abreviada en ‘e/acc’. Un movimiento que llama a sus oponentes ideológicos desaceleradores. En abreviado: ‘decels’.

Uno de los líderes de los aceleradores es Marc Andreessen, principal socio de la empresa de capital riesgo Andreessen Horowitz, bien conocida en el ecosistema blockchain, por estar detrás de importantes proyectos. Pues bien, Andreessen publicó en 2023 un pequeño ensayo titulado Techo-Oprimist Manifesto (Manifiesto tecno-optismista), lo que le ha situado del lado del aceleracionismo eficaz.

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