El Laboratorio Fintech y Legaltech de la Unidad de Innovación y Transformación Digital del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal ha presentado una guía para el uso de la inteligencia artificial (IA) dirigida a abogados. El objetivo del documento es convertirse en apoyo para quienes deseen integrar la IA en su vida profesional con seguridad y eficiencia, con el fin de proporcionar a los abogados una visión práctica de cómo aprovechar estas herramientas en el ejercicio de su profesión.
Guía para abogados sobre IA en Argentina
Pare ello, propone un recorrido paso a paso por los conceptos básicos, los pilares de un uso responsable, los usos prácticos y los riesgos de la IA en el ámbito legal. La guía plantea ofrecer criterios generales que permitan una adopción proactiva y eficiente de tecnologías basadas en IA, destacando tanto las oportunidades como los riesgos asociados. Su enfoque es eminentemente práctico y promueve la integración de la IA para mejorar la eficiencia, la precisión y la accesibilidad en los servicios jurídicos.
Pilares de un uso responsable de la IA
El texto establece que el uso de cualquier herramienta tecnológica exige competencias y conocimientos previos. Para ello, se apoya en cuatro grandes pilares que garantizan un uso responsable, en línea con las normas y regulaciones aplicables al ejercicio de la abogacía:
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- Uso responsable, fiel y ético: minimizar riesgos y errores, evitar prejuicios o información falsa generada por IA y prevenir la dependencia excesiva. El objetivo es mantener el estándar de calidad que requiere la práctica legal.
- Control humano y prohibición de delegación: la IA puede sugerir, pero nunca decidir. La última palabra debe corresponder siempre a una persona. Según el Código de Ética Profesional, es misión esencial de la abogacía afianzar la justicia, lo que exige intervención humana en la toma de decisiones.
- Protección de datos personales y confidencialidad: resguardar la privacidad es un principio sagrado. El uso de IA debe cumplir con el deber de confidencialidad y el cuidado de datos sensibles.
- Formación y capacitación continua: promover la actualización permanente de los profesionales en nuevas tecnologías jurídicas y fomentar habilidades interdisciplinares que combinen derecho, tecnología y ética.
Directrices generales de uso:
- La IA no exime de responsabilidad: el abogado sigue siendo responsable de lo que presenta.
- Las decisiones las toma el humano: la IA solo sugiere o redacta, no decide.
- La IA no reemplaza el análisis jurídico: ayuda, pero no interpreta ni aplica normas.
- Es clave informarse sobre las limitaciones técnicas, conocer la base de datos de la herramienta y hasta qué año está actualizada.
- El uso de IA debe ser justificado, adecuado al contexto, proporcionado y no exceder lo necesario para lograr los objetivos.
Directrices específicas para cumplir con los objetivos
Uso responsable y mitigación de riesgos. La guía aconseja validar siempre el contenido, detectar sesgos —dado que la IA puede reflejar prejuicios de los datos de entrenamiento— y mantener la transparencia con los clientes, explicando cuándo se utilizan herramientas de IA y solicitando autorización antes de compartir datos personales o confidenciales. Recomienda además evitar la dependencia ciega, contrastar la información con fuentes confiables, usar dispositivos seguros, recordar que la IA no “busca” información sino que genera texto en base a patrones, y ser conscientes de que puede fallar.
Control humano y prohibición de delegación. Se destaca la importancia de la supervisión constante, la validación del contenido en cada etapa, la no delegación de decisiones y la medición del impacto que tiene el uso de IA en el trabajo del abogado. La responsabilidad, recalca la guía, recae siempre en el profesional.
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Protección de datos personales y deber de confidencialidad. Se recomienda no subir información sensible, anonimizar datos, evaluar políticas de privacidad y capacitarse en buenas prácticas de seguridad digital.
Formación y capacitación continua. Incluye diseñar programas de capacitación práctica, fomentar el trabajo interdisciplinario, actualizarse de manera constante y difundir manuales claros que ayuden a integrar la IA en la práctica profesional.
El valor del prompting
El documento dedica un apartado al prompting, es decir, la forma de dar instrucciones o preguntas a un modelo de IA para obtener resultados más útiles. Lo describe como una brújula que orienta a la IA hacia la respuesta adecuada.
Las sugerencias para mejorar el prompting incluyen:
- Ser claro y directo en la instrucción.
- Brindar contexto detallado sobre el caso, destinatario y objetivo.
- Definir tono y estilo (legal, informal, explicativo, breve, con perspectiva de género, etc.).
- Usar ejemplos y palabras clave para enfocar la respuesta.
- Adoptar un proceso iterativo de prueba, revisión y corrección.
- Asignar un rol a la IA (por ejemplo, “actúe como un abogado experto en derecho laboral”).
- Indicar formato y extensión del texto deseado.
- Pedir fuentes cuando la IA esté conectada a internet y verificarlas de forma independiente.
- Evitar ambigüedades, contradicciones e imprecisiones en el prompt.
- Ajustar parámetros técnicos como la temperatura en modelos de lenguaje.
- Y lo más importante: pedir explícitamente a la IA que no invente respuestas y corroborar siempre que cumplió con lo ordenado.
Conclusiones
La guía concluye que la IA generativa puede convertirse en una aliada invaluable para el mundo legal, pero que como toda herramienta poderosa requiere reglas claras, criterio firme y supervisión crítica. Su uso exige compromiso ético y responsabilidad profesional. El documento subraya que la IA no reemplaza el trabajo ni el criterio jurídico del abogado, ya que puede equivocarse o mostrar sesgos. Su función es potenciar el ejercicio profesional, mejorar la eficiencia y facilitar el acceso a la justicia.
Un uso responsable puede ahorrar tiempo, mejorar la calidad del trabajo y reforzar la confianza de los clientes. En cambio, un uso inadecuado puede poner en riesgo derechos fundamentales, decisiones clave e incluso la credibilidad de la profesión y del sistema judicial.

