La Eurocámara tumba el plan de Navarrete en el euro digital
La Eurocámara tumba el plan de Navarrete en el euro digital

La Eurocámara tumba el plan de Navarrete de limitar el euro digital al modo offline

El pleno del Parlamento Europeo marcó ayer distancias con la estrategia defendida por su propio ponente sobre el euro digital, el español Fernando Navarrete, del Partido Popular. En la votación del Informe Anual del Banco Central Europeo, la Eurocámara no solo respaldó el euro digital, sino que avaló un modelo distinto al que el Partido Popular venía defendiendo.

Hasta ahora, Navarrete, encargado de redactar la futura ley de la moneda digital, había impulsado una posición muy concreta: un euro digital exclusivamente offline (sin conexión), orientado a reforzar la privacidad del usuario y, al mismo tiempo, evitar un posible trasvase de depósitos desde la banca comercial hacia el banco central.

El PP reclama un euro digital offline y abre el debate en Bruselas

Sin embargo, el pleno del Parlamento Europeo aprobó por una amplia mayoría de 438 votos a favor una enmienda que define el euro digital como esencial para la soberanía monetaria de la UE y establece que debe estar disponible tanto en modalidad online como offline. La votación deja en una posición delicada la propuesta original de Navarrete. El eurodiputado votó en contra del informe anual del propio Banco Central Europeo, la institución cuya normativa debe desarrollar, tras comprobar cómo parte de su grupo político (PPE) se dividía y respaldaba la posición defendida por Frankfurt.

La geopolítica gana a la banca

Al parecer, los eurodiputados han sucumbido al miedo de que el dólar, a través de sus stablecoins privadas, termine por colonizar los pagos en internet mientras Europa se lo piensa. Con Estados Unidos prohibiendo una moneda digital estatal, pero dejando vía libre a las versiones privadas (como Tether o USDC), Europa teme que su mercado sea controlado por empresas estadounidenses. Así, el Parlamento ha decidido que es más importante dejar de depender de Visa y Mastercard que proteger los márgenes de beneficio de los bancos tradicionales que Navarrete intentaba blindar con su modelo limitado.

A pesar de que el BCE estima que el euro digital no llegará a nuestros bolsillos hasta 2029, la votación de ayer acelera el calendario político. El mensaje a Navarrete es que el Parlamento quiere una herramienta potente de pago en internet, no un simple monedero offline de uso local. La batalla se traslada a la comisión ECON en mayo. Allí, Navarrete tendrá que decidir si capitula ante la mayoría soberanista o si intenta una última maniobra para salvar la privacidad (y a los bancos) en el texto definitivo de la ley.

Asimismo, el texto aprobado exige que el Banco Central Europeo intensifique su supervisión sobre los criptoactivos, señalando que la volatilidad y la falta de control de estos activos suponen un desafío para la estabilidad financiera. Mientras se defiende el papel del efectivo físico para garantizar la inclusión, la Eurocámara marca una línea roja: el futuro digital de Europa debe estar bajo control institucional, cerrando el paso a la hegemonía de las stablecoins y las plataformas de pago extranjeras.

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