Los artistas españoles Gala Mirissa, Javier Arrés, Moxarra González y Maria Emegé forman parte del elenco internacional que da vida a «History of Bitcoin«, el ambicioso proyecto artístico de Smashtoshi que convierte la evolución de la criptomoneda en una obra de arte colectiva. Estrenado recientemente en Londres, el libro, una edición limitada en la que participan 128 artistas digitales de 37 países, rinde homenaje al legado cultural y tecnológico de Bitcoin, transformando su historia en una narrativa visual que une arte, memoria y descentralización.
Españoles en History of Bitcoin
Editado en una versión de coleccionista de lujo, el libro tiene un precio de 4.600 dólares y una tirada de 2.140 copias numeradas y firmadas. Cada ejemplar incluye un soporte de acero grabado con el whitepaper original de Bitcoin y un volumen complementario que conecta las obras con los hitos históricos que representan. La preventa se ha realizado por invitación, con acceso anticipado de 48 horas antes del lanzamiento público. Una primera edición, aún más exclusiva, será subastada a través de Scarce City.
La iniciativa Smashtoshi recorrerá Ámsterdam, Nueva York, Dubái y Abu Dabi, llevando consigo una propuesta que une arte, tecnología y memoria colectiva. Concebido como una crónica visual de la idea que redefinió el dinero, History of Bitcoin rastrea la evolución de la criptomoneda desde sus orígenes cypherpunk hasta su consolidación como fuerza global por la soberanía financiera.
Gala Mirissa: «el criptoarte lo ha supuesto todo para mi»
Asimismo, cada una de las 128 obras incluidas en History of Bitcoin está inspirada en un momento clave del nacimiento y desarrollo de la criptomoneda. Desde la publicación del Libro Blanco de Satoshi Nakamoto hasta el célebre Día de la Pizza, la colección recorre los hitos más representativos de la cultura cripto y su evolución a lo largo del tiempo. Del mismo modo, la obra se enriquece con más de 100 entrevistas a figuras históricas del ecosistema, lo que permite, por una parte, profundizar en el contexto humano y tecnológico del proyecto y, por otra, vincular la dimensión artística con los testimonios directos de quienes protagonizaron los primeros días de Bitcoin.

