Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha criticado el creciente tono nacionalista que, en su opinión, domina cada vez más el debate sobre la inteligencia artificial. La reflexión de Vitalik se produce después de que la plataforma de predicción Polymarket difundiera una propuesta atribuida al senador estadounidense Bernie Sanders, según la cual el Gobierno debería tomar una participación del 50% en empresas de IA como OpenAI y Anthropic para que el público tuviera una participación directa en ellas.
Sin embargo, a Buterin le preocupa la forma en que la industria de la IA ha pasado de hablar de beneficios para toda la humanidad a defender intereses nacionales. «En los años 2010 era: estamos aquí para beneficiar a toda la humanidad. En los años 2020 es: estamos aquí para beneficiar al 4% de la humanidad», escribe en su cuenta de X.
Con la referencia al 4%, Buterin parece aludir de forma implícita a Estados Unidos y a la idea, cada vez más extendida entre gobiernos y empresas tecnológicas, de que la inteligencia artificial debe desarrollarse principalmente para garantizar la ventaja competitiva de un país frente a otros.
Más allá de Estados Unidos, China y Europa
El creador de Ethereum cuestiona el marco actual del debate, que suele plantearse como una competición entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico. Según Buterin, incluso quienes se presentan como defensores de una IA segura y responsable han terminado aceptando esta lógica. «Es o nosotros o China», resume al describir el argumento que dice escuchar con frecuencia.
Tampoco se mostró convencido por las iniciativas europeas que defienden una inteligencia artificial basada en «valores europeos». A su juicio, muchas veces estas propuestas terminan reproduciendo la misma dinámica de competición geopolítica, aunque con distintos protagonistas. «Te sale X con valores europeos, que demasiado a menudo parece significar lo mismo que están haciendo ellos, pero con nosotros en vez de ellos al mando. Mucha energía de perro grande-perro pequeño, moralmente hablando», indica.
¿Quién debe beneficiarse de la IA?
La intervención de Buterin reabre el debate de quién debería beneficiarse económicamente de una tecnología construida sobre décadas de investigación científica, conocimiento público, contenido generado por millones de usuarios y enormes cantidades de datos procedentes de internet.
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Algunos defensores de una mayor intervención pública sostienen que la IA se ha desarrollado gracias a recursos financiados colectivamente y que, por tanto, una parte de los beneficios debería revertir en la sociedad. Pero la posición de Buterin parece ir en otra dirección. Más que defender que el control pase de las empresas privadas a los gobiernos, plantea que la discusión no debería limitarse a decidir qué país o qué grupo controla la tecnología.
Su preocupación es que la IA, una herramienta presentada originalmente como un avance para toda la humanidad, esté convirtiéndose en una lucha por el poder entre corporaciones, Estados y bloques geopolíticos. A lo largo de los años, Buterin ha defendido modelos tecnológicos más abiertos y descentralizados. En el ámbito de la inteligencia artificial, eso implica favorecer sistemas con mayor transparencia, más acceso público y menos concentración de poder, tanto en manos de grandes empresas como de gobiernos.
Su mensaje no propone nacionalizar OpenAI ni entregar el control de la IA a los Estados. Lo que cuestiona es que el debate actual parece haber olvidado que si la inteligencia artificial va a transformar la economía y la sociedad global, ¿cómo garantizar que sus beneficios lleguen realmente a toda la humanidad y no únicamente a un reducido grupo de empresas o países?

