Pese a que el mundo nunca ha estado tan conectado, millones de personas siguen fuera del sistema financiero. Esta es una de las principales conclusiones del Global Findex 2025, la nueva edición de la base de datos del Banco Mundial que mide cómo los adultos de todo el mundo acceden y utilizan los servicios financieros.
La Base de Datos Global Findex 2025, del Banco Mundial, es la única encuesta global basada sobre inclusión financiera y está considerada la fuente de referencia sobre cómo los adultos de todo el mundo acceden y utilizan los servicios financieros. Desde su lanzamiento en 2011, Global Findex ha proporcionado información crucial sobre la inclusión financiera, los pagos digitales, el ahorro y los hábitos de endeudamiento.
Fuera del sistema financiero
De acuerdo con la citada encuesta, 79% de los adultos tiene una cuenta en un banco, institución financiera o proveedor de dinero móvil. En el año 2021, el porcentaje de adultos con cuenta en un banco era del 74%. El crecimiento más grande proviene de África subsahariana, América Latina y el Caribe, gracias a las cuentas móviles.
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Los titulares de cuentas utilizan cada vez más sus teléfonos móviles o tarjetas de débito o crédito conectadas a sus cuentas para realizar operaciones, indica el informe. No obstante, pese al elevado número de personas que poseen teléfonos móviles y al aumento de la cantidad de cuentas, aún hay 1.300 millones de personas en el mundo que carecen de cuentas financieras.
Sin embargo, muchas de estas personas sí cumplen los requisitos que necesitarían para obtener una cuenta digital. Como poseer teléfonos móviles, un documento de identidad y tarjetas SIM registradas a su nombre. Por ello, en un entorno de protección del consumidor, en el que tengan acceso a productos financieros convenientes, asequibles y diseñados adecuadamente, este grupo podría ser el próximo beneficiario de las medidas de inclusión financiera, indica el informe. Aunque para ello, los proveedores deberán ayudar a los titulares que tengan menos experiencia financiera a desarrollar sus habilidades en este campo.
Teléfonos inteligentes
De acuerdo con el informe, el 86% de los adultos posee un teléfono móvil, lo que facilita el acceso a servicios financieros digitales. En países de ingresos bajos y medianos, el 31% de los adultos sin cuenta tampoco tiene teléfono móvil, lo que limita la inclusión. En este sentido, es importante ampliar la prevalencia de los teléfonos inteligentes para generar más acceso a las oportunidades económicas y a servicios financieros más consolidados, ya que estos dispositivos son el principal medio para que las personas de las economías de ingresos bajos y medianos accedan a internet. Casi todos los adultos que usan internet, alrededor del 70 % de la población mundial, utilizan un teléfono inteligente para conectarse.
La brecha digital es más marcada por nivel de ingresos que por género. En informe precisa que las diferencias de género en titularidad de cuentas se han reducido significativamente. Sin embargo, las personas pobres siguen enfrentando mayores barreras de acceso. La conectividad móvil ayuda a cerrar estas brechas, pero no las elimina por completo.
El ahorro formal ha crecido gracias a las cuentas móviles, rompiendo la tendencia de crecimiento lento. Más adultos usan cuentas para pagos digitales a comercios, especialmente en economías de ingresos bajos y medianos. El uso de pagos digitales está vinculado a mayor participación en la economía formal. En las economías de ingresos bajos y medianos, el 61 % de los adultos, o el 82 % de los titulares de cuentas, realizó o recibió un pago digital en 2024, lo que significa un aumento de 27 puntos porcentuales con respecto a 2014.
Riesgos y desafíos
El estudio indica que muchos adultos carecen de capacidad para enfrentar emergencias económicas y aunque el acceso a cuentas y pagos digitales mejora la resiliencia, aún existen grandes brechas. El informe subraya la necesidad de políticas que fortalezcan la seguridad financiera de los hogares.
La digitalización trae diferentes riesgos, como fraudes, problemas de seguridad y exclusión de quienes no tienen acceso digital. Los delitos financieros son motivo de preocupación. Casi uno de cada cinco propietarios de teléfonos de las economías de ingresos bajos y medianos recibió un mensaje de texto o SMS de alguien que no conocía y que le solicitaba dinero.
Solo un pequeño porcentaje dice que envió dinero ante la solicitud, pero la frecuencia de las estafas representa un riesgo para los adultos con cuentas digitales. Por ello, el estudio precisa que para proteger a los usuarios se requiere regulación y educación financiera. La falta de confianza en instituciones financieras sigue siendo un obstáculo en algunos países.
El citado informe es fundamental para evaluar los avances hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente en lo relativo a reducción de pobreza e igualdad de género. La conectividad digital, según el estudio, es un motor de inclusión financiera, pero también plantea nuevos retos de seguridad y equidad.
Por ello, recomienda políticas que combinen expansión digital con protección al consumidor y programas dirigidos a los grupos más vulnerables. El Global Findex 2025 revela un mundo cada vez más conectado y con mayor acceso a servicios financieros, pero con desafíos persistentes. El principal, los millones de personas aún están excluida.
Integración entre tecnología, regulación y educación
El estudio, concluye que la inclusión financiera ya no depende solo de bancos, sino de la integración entre tecnología, regulación y educación. Los altos porcentajes de propiedad de teléfonos móviles y de uso de internet, así como el aumento de la titularidad y el uso de cuentas financieras, representan importantes éxitos en términos de desarrollo. Sin embargo, las iniciativas específicas de inclusión financiera siguen siendo fundamentales para abordar dos desafíos clave.
El primero es llegar al resto de los adultos que aún no tienen cuentas, principalmente mujeres y adultos pobres, a través de iniciativas específicas y adecuadas al contexto. El segundo consiste en elaborar programas, políticas y productos que ayuden a todas las personas a mejorar su salud financiera, de modo que puedan mitigar más eficazmente las fuentes de preocupación financiera, aumentar su resiliencia y alcanzar sus objetivos con mayor eficacia.
La edición de la Base de Datos Global Findex 2025 está basdaa en entrevistas realizadas en 2024 a 145.000 adultos en 141 economías, y pone el foco en cómo la conectividad digital, teléfonos móviles e internet, está transformando el acceso a cuentas, pagos, ahorro y resiliencia económica.

