Según un informe de Deutsche Bank, el oro y Bitcoin compartirán las reservas de los bancos centrales para 2030. El pronóstico se basa en la fortaleza del oro, la maduración de Bitcoin y el avance regulatorio que permita menor volatilidad y más liquidez.
El informe, titulado:»Bitcoin vs. Gold: The Future of Central Bank Reserves by 2030″, publicado el pasado 22 de septiembre de 2025, precisa que existe espacio para que el oro y Bitcoin coexistan en los balances de los bancos centrales de aquí a 2030. Marion Laboure y Camilla Siazon, autoras del informe, plantean que si se cumplen ciertas condiciones, los bancos centrales podrían incluir bitcoin en sus reservas para diversificar riesgo.
Bitcoin y oro
El documento contextualiza su tesis en un año 2025 excepcional para los dos grandes refugios no soberanos. En el caso del oro, la demanda se mantiene en máximos y el precio alcanzó en septiembre un récord histórico de 3.703 dólares por onza. La subida, indica el estudio, se apoya en la incertidumbre geopolítica, la compra sostenida de bancos centrales, la expectativa de nuevos recortes de tipos de la Reserva Federal y las dudas sobre la independencia del banco central estadounidense, factores que refuerzan al metal como activo refugio y diversificador de reservas.
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En paralelo, Bitcoin ha mostrado una notable resiliencia tras superar los 123.500 dólares en agosto y cotizar cerca de sus máximos con niveles de volatilidad históricamente bajos. Para el banco, esta fortaleza refleja la adopción institucional creciente y su estatus emergente como cobertura macro.
Desdolarización gradual de las reservas
El telón de fondo es una desdolarización gradual de las reservas. La cuota del dólar cayó del 60% en 2000 al 43% en 2024, mientras los bancos centrales han incrementado sus tenencias de oro hasta alrededor de 36.000 toneladas. Según las aturoas, las encuestas del World Gold Council recogen proporciones inéditas de responsables que prevén aumentar su oro en los próximos doce meses. En este contexto, las autoridades exploran vías de diversificación adicionales y se preguntan si Bitcoin puede convertirse en un complemento del oro.
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Ambos activos, según el informe, se caracterizan por la escasez, suministro fijo en el caso de BTC, una liquidez que crece, la ausencia de riesgo de contraparte y una baja correlación con los activos tradicionales. El informe subraya, además, la portabilidad de Bitcoin y sus menores costes potenciales de custodia y traslado frente al oro, una ventaja estratégica en escenarios de conflicto o sanciones. Las autoras resaltan que la institucionalización ha avanzado gracias a hitos como la aprobación de ETFs al contado en Estados Unidos en 2024, que han ampliado la base de inversores y la profundidad de mercado. Un entorno de dólar más débil y expectativas de tipos más bajos ha favorecido entradas récord en vehículos de oro y de Bitcoin.
La volatilidad
El banco no obvia los riesgos de Bitcoin como activo de reserva. La volatilidad sigue siendo elevada en perspectiva histórica y el mercado cripto ha sufrido episodios de ciberataques y robos de alto impacto que subrayan la necesidad de mejorar la seguridad del ecosistema.
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En 2025 la liquidez de Bitcoin ha mejorado, pero sigue siendo menor que la de materias primas tradicionales como el oro o el petróleo, indica el informe. Además, persiste la idea de que parte de su precio responde al «efecto Campanilla»: si muchos creen que subirá, compran más y esa misma demanda empuja el precio al alza. A ello se suma la reticencia oficial de los bancos centrales europeos, que han rechazado por ahora la idea de incorporar Bitcoin a sus balances y la Reserva Federal dijo en su momento que su marco legal no permite mantener BTC en cartera.
Patrón Oro y Bretton Woods
Las autoras sostienen que tras el Patrón Oro y el sistema de Bretton Woods, el metal vivió ventas oficiales masivas a finales del siglo XX y un largo periodo de debilidad, para resurgir a partir de 2010 cuando los bancos centrales volvieron a ser compradores netos. Las crisis financieras, las tensiones comerciales y los riesgos geopolíticos han devuelto al oro su papel de ancla de confianza. En 2025, el repunte del oro se explica, además, por la debilidad del dólar, las preocupaciones fiscales en economías avanzadas y la prima de riesgo asociada a conflictos en Europa y Oriente Medio.
Bitcoin como reserva de valor similar al oro se acentúa, gracias a mercado de futuros
En el caso de Bitcoin, el informe repasa su tránsito desde un activo de nicho marcado por inviernos cripto y quiebras sonadas hasta su progresiva legitimación. La aprobación de los ETF de Bitcoin al contado marcó un punto de inflexión y coincidió con una volatilidad en mínimos de ciclo, indican. A medida que avanzan los marcos regulatorios, con MiCA en la UE, la hoja de ruta de la FCA en el Reino Unido y en EEUU, y aumenta la profundidad de mercado, Deutsche Bank prevé que la volatilidad siga bajando. Una condición necesaria para que Bitcoin aspire a un papel estable en las reservas oficiales.
Estados Unidos
El estudio dedica un apartado a los planes de Estados Unidos para crear una reserva estratégica de Bitcoin, que incluiría el bitcoin incautado por las autoridades y exploraría adquisiciones adicionales con criterios de neutralidad presupuestaria. El Bitcoin Act de 2025 propone un programa de compra de hasta un millón de BTC, en torno al cinco por ciento del suministro, y fija un periodo mínimo de veinte años para cualquier venta gubernamental.
La propuesta ha generado controversia por posibles conflictos de interés y por la falta de detalles operativos. En paralelo, la Cámara de Representantes ha impulsado una evaluación en noventa días sobre la viabilidad de una reserva federal de BTC y de un acopio de activos digitales, mientras Texas, Arizona y New Hampshire ya han aprobado reservas públicas de Bitcoin a nivel estatal.
Bitcoin sube si sube la Bolsa
Con datos semanales de 2015 a mayo de 2025, Laboure y Siazon concluyen lo siguiente: cuando sube la bolsa (renta variable), Bitcoin también suele subir. Cuando se fortalece el dólar, Bitcoin tiende a caer. No ven una relación clara entre Bitcoin y oro, petróleo, el bono estadounidense a 10 años, el volumen negociado o los índices de crédito. Además, ante expectativas de inflación a un año, el efecto es negativo, lo que sugiere que Bitcoin no se comporta como un activo inflacionario. Las autoras indican que el modelo tiene limitaciones técnicas, así que los resultados deben interpretarse con cautela.
En síntesis, Deutsche Bank lo resume en cinco ideas:
- Oro y Bitcoin se complementan para diversificar reservas por su escasez y baja correlación.
- La volatilidad de Bitcoin debería bajar con más regulación, liquidez y uso institucional, como ocurrió con el oro.
- Ninguno sustituirá al dólar como activo de reserva o medio de pago dominante.
- La experiencia del oro sugiere que, con tiempo y reglas claras, Bitcoin puede seguir una trayectoria similar.
- Los activos alternativos seguirán ganando peso y, con impulso de EEUU, Bitcoin puede pasar de lo especulativo a un rol legitimado en las finanzas globales
Marcos legales
De cara a los próximos pasos, el informe sugiere ámbitos de vigilancia para las autoridades y bancos centrales que prefieran avanzar por etapas. Resulta esencial consolidar marcos legales y de supervisión que aborden la custodia pública, la gobernanza de claves y el tratamiento contable.
También indican que será clave reforzar las infraestructuras de mercado para mejorar profundidad, horquillas y estabilidad del ecosistema de intermediación. La ciberseguridad, la segregación de activos, los seguros y los planes de continuidad deben situarse en el centro de la gestión de riesgos tecnológicos. También conviene cuidar la interacción con la política monetaria para preservar la soberanía de la moneda y evitar señales contradictorias.
En definitiva, según Laboure y Siazon, el oro mantendrá su liderazgo en las reservas oficiales en el medio plazo, pero Bitcoin ganará presencia en los balances de los bancos centrales de aquí a 2030 si se consolida un marco regulatorio robusto, crece la liquidez, desciende la volatilidad y avanza su adopción institucional.

