USDT en Venezuela, una realidad que pende de un hilo

Cómo la stablecoin USDT se convirtió en moneda común de la gente en Venezuela

En un país marcado por la inflación, la devaluación del bolívar y las sanciones internacionales, la stablecoin USDT se ha transformado en la moneda cotidiana para las personas que viven en Venezuela. Desde pagos en comercios hasta el envío de remesas y el resguardo de ahorros, USDT se ha consolidado como la principal alternativa frente a la escasez de dólares y la inestabilidad de la moneda local.

USDT, moneda en Venezuela

En la actualidad, la evidencia es incontestable: Tether (USDT) se ha erigido como una indispensable válvula de escape para la maltrecha economía venezolana. En medio de un panorama marcado por severas sanciones internacionales, un estricto control cambiario y el ominoso fantasma del regreso de la hiperinflación, el USDT ofrece un respiro crucial. Como ya destacamos en análisis previos en ObservatorioBlockchain, esta stablecoin se ha convertido en el principal vehículo a través del cual los venezolanos gestionan sus divisas, navegando una economía que sufre una profunda escasez de monedas extranjeras y que mantiene una dependencia crítica de las importaciones.

Esta coyuntura, influenciada por el dinámico y a menudo impredecible escenario geopolítico y económico, podría estar al borde de una transformación radical. Particularmente, las recientes especulaciones y señalamientos de diversas personalidades apuntan a que el Gobierno de Venezuela estaría utilizando activamente el USDT como un mecanismo para sortear las sanciones de comercialización petrolera que pesan sobre Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), la emblemática empresa estatal del sector energético.

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El peso de USDT en el tejido económico de Venezuela

Para calibrar con mayor precisión la magnitud de esta realidad, resulta fundamental examinar la data de uso del USDT dentro del ecosistema económico venezolano. Desde al menos 2017, se ha podido observar una intensificación exponencial en la adopción del USDT, consolidándose como una herramienta financiera crucial tanto para individuos como para el sector empresarial. La masiva asimilación de esta stablecoin se fundamenta primordialmente en la persistente inestabilidad económica, la rampante devaluación del bolívar y la crónica escasez de divisas tradicionales, como el dólar estadounidense.

Esta profunda penetración del USDT se torna aún más evidente al considerar que Venezuela se ha posicionado de manera prominente como uno de los países con la más alta tasa de adopción de criptomonedas a nivel global. Dentro de este panorama, las stablecoins y el USDT en particular, representan un segmento sustancial de esta actividad. En el año 2024, y para transacciones por debajo de los 10.000 dólares estadounidenses, las stablecoins constituyeron el 47% de todas las operaciones con criptomonedas realizadas en Venezuela, en un contexto donde la actividad cripto en general experimentó un crecimiento del 110% en el último año.

Esto se traduce en que, durante 2024, el USDT habría movilizado un mínimo de 20 mil millones de dólares en el país. Para contextualizar, el Producto Interno Bruto (PIB) estimado de Venezuela (sin datos oficiales actualizados por el Banco Central de Venezuela – BCV) se sitúa en torno a los 118 mil millones de dólares, una cifra que retrocede el nivel del PIB nacional a un valor comparable al observado en 1998.

La devaluación del bolívar y el impulso en la adopción de USDT

Ante la inexorable devaluación del bolívar, tanto los ciudadanos como las empresas han encontrado en el USDT un refugio efectivo para resguardar sus ahorros y preservar su poder adquisitivo. Su vinculación estable 1:1 con el dólar estadounidense confiere al USDT una predictibilidad y confiabilidad que la moneda local lamentablemente carece. Paralelamente, el USDT ha transitado de ser una solución de nicho a convertirse en un método de pago ampliamente aceptado en diversos estratos de la economía.

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Desde pequeños emprendedores hasta grandes corporaciones, un número creciente de comercios está abriendo sus puertas a las criptomonedas, facilitando transacciones a través de plataformas consolidadas como Binance y Airtm. Incluso, se han reportado casos donde empresas utilizan el USDT para cumplir con las obligaciones de pago a sus empleados.

Las remesas, vitales para el sustento de numerosas familias venezolanas y enviadas por una diáspora extendida globalmente, encuentran cada vez más cauce a través de plataformas que operan con criptomonedas. El USDT se perfila como la opción predilecta debido a su inherente estabilidad, permitiendo a los beneficiarios recibir fondos de manera ágil y segura, eludiendo las tradicionales limitaciones y retardos de los sistemas bancarios convencionales.

El rol y la influencia gubernamental en la esfera cripto venezolana

A este entramado se suma la cada vez más visible participación del gobierno venezolano dentro de la propia industria de las criptomonedas. Es un secreto a voces el interés de Venezuela en la tecnología blockchain como un medio para mitigar el impacto de las sanciones internacionales.

Desde los esfuerzos iniciales con el fallido proyecto del Petro (basado en la tecnología Dash), pasando por el florecimiento de varios exchanges nacionales, el impulso a la minería de criptomonedas y la creación de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacrip, cuya reputación se vio gravemente manchada tras las revelaciones de actos de corrupción que implicaron un desfalco de unos 30 mil millones de dólares), todos estos hitos han puesto de manifiesto el potencial de libertad financiera que las criptomonedas pueden ofrecer, trascendiendo las barreras del sistema financiero global tradicional.

En esta misma línea argumental, el gobierno venezolano, operando a través del Banco Central de Venezuela (BCV) y la estatal PDVSA, ha recurrido al uso del USDT para la ejecución de operaciones financieras y para la liquidación de pagos a empresas privadas. Esta estrategia responde de manera directa a la crítica escasez de dólares y a las severas restricciones impuestas por las sanciones internacionales que dificultan el acceso a los canales financieros convencionales.

Una realidad de transparencia cuestionada

Sin embargo, la opacidad que rodea estas operaciones gubernamentales no es una novedad. En Venezuela, la falta de datos económicos abiertos y fiables por parte del BCV se remonta a, al menos, 2014. Los indicadores macroeconómicos, como los datos del PIB, suelen presentarse como preliminares, y la ausencia de información completa sobre los diversos componentes que influyen en su cálculo dificulta cualquier análisis riguroso. Incluso organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reportan datos incompletos, lo que genera una incertidumbre considerable sobre la participación real del gobierno venezolano en el uso del USDT y en qué sectores específicos se concentra esta actividad.

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A pesar de estas limitaciones en la visibilidad, es innegable que el USDT se ha consolidado en Venezuela como «moneda alternativa» por excelencia, impulsado por la imperiosa necesidad de resguardar el valor del capital y facilitar transacciones de manera eficiente en un país asolado por la volatilidad del bolívar. La facilidad de acceso a través de plataformas P2P (Peer-to-Peer) y su paridad con el dólar estadounidense lo han catapultado hasta convertirse en la criptomoneda de mayor circulación y uso diario en el país, superando incluso a otras criptodivisas de renombre como Bitcoin en la cotidianidad de los venezolanos.

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