El BCE urge al Parlamento Europeo a acelerar la legislación del euro digital
El BCE urge al Parlamento Europeo a acelerar la legislación del euro digital

El BCE urge al Parlamento Europeo a acelerar la legislación del euro digital

Piero Cipollone, miembro del Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), instó hoy a los legisladores europeos a avanzar rápidamente en la legislación del euro digital, subrayando que «para que el euro digital mejore la resiliencia de los pagos en la eurozona, primero debe convertirse en realidad».

Legislación del euro digital

En su intervención ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, Cipollone recordó el llamado de los líderes de la eurozona en marzo para intensificar el trabajo en este proyecto, con el fin de contribuir a un sistema de pagos competitivo, resiliente y que fortalezca la seguridad económica de Europa. «El progreso en el proceso legislativo nos permitirá avanzar en paralelo y proporcionar a los europeos un timeline claro y específico sobre cuándo esperar que el euro digital se convierta en realidad», agregó, destacando el apoyo del BCE al trabajo de la Comisión Europea y el Consejo de la UE.

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Esta actualización, la decimocuarta del BCE sobre el euro digital ante el comité, se centró en dos dimensiones clave: la resiliencia y la inclusión, que Cipollone describió como «fundamentales para hacer que el euro sea apto para el futuro». Citando el Artículo 133 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, recordó la responsabilidad compartida de salvaguardar la integridad de la moneda. «En un mundo cada vez más digital expuesto a nuevos riesgos geopolíticos y operativos, debemos proteger la disponibilidad del euro para todos los europeos en todo momento», afirmó, advirtiendo que los pagos digitales actuales dependen en gran medida de proveedores no europeos, lo que podría limitar la capacidad de respuesta en crisis.

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Un «bien público», el euro digital

Cipollone presenta el euro digital no solo como una innovación tecnológica, sino como un «bien público» que complementa el efectivo físico, asegurando que todos los europeos puedan pagar en todo momento, incluso en escenarios de crisis extrema. «Los servicios de pago no son un lujo, sino esenciales como la electricidad o el agua limpia. Si no aseguramos continuidad, seremos culpados por no actuar cuando podíamos», alertó, citando incidentes recientes como sabotajes a cables submarinos en el Golfo de Finlandia y el Mar Báltico, o los cortes de energía en España y Portugal esta primavera, donde muchas personas no pudieron pagar por falta de efectivo.

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Entre las características destacadas para fortalecer la resiliencia, citó:

  • Infraestructura distribuida: Las transacciones se procesarán en al menos tres regiones diferentes con múltiples servidores, permitiendo redirigir pagos automáticamente en caso de desastres regionales o ciberataques.
  • App dedicada del BCE: El BCE desarrollará una aplicación que permitirá a los usuarios cambiar fácilmente de proveedores de servicios de pago. En un ataque cibernético, esta app actuaría como respaldo, garantizando acceso a cuentas incluso si la app de un banco falla. Cipollone recomendó que la legislación haga obligatoria el soporte a esta app por parte de todos los proveedores.
  • Funcionalidad offline: Permitirá pagos sin conexión a internet, ideal para cortes de energía, desastres naturales o cuando el efectivo sea inaccesible. Propuso que la ley facilite el acceso offline, como configurarlo por defecto y financiar automáticamente saldos offline.

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Resiliencia e inclusión

En cuanto a la inclusión, Cipollone insistió en que todos deben poder acceder al sistema, sin dejar atrás a los grupos vulnerables. «Durante décadas, el efectivo ha sido un pilar de inclusión financiera, ofreciendo accesibilidad, autonomía y confianza. No podemos perder estos beneficios por inacción», dijo. Más de 30 millones de europeos viven con ceguera o visión reducida, y al menos 34 millones con sordera o problemas auditivos, por lo que el diseño debe superar barreras como la falta de smartphones, la baja alfabetización digital o las interfaces poco accesibles.

Cipollone reiteró que resiliencia e inclusión forman parte esencial del efectivo y deben mantenerse en la era digital. «Al preparar un medio de curso legal digital para complementar el efectivo físico, tenemos la responsabilidad compartida de trasladar estos atributos

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