Sam Altman, CEO de OpenAI, se encuentra sumido en una polémica que pone de manifiesto una ironía incómoda. Mientras Altman expresa su indignación por la tokenización no autorizada del capital de OpenAI por parte de Robinhood, su propia empresa enfrenta múltiples demandas. El motivo es el uso indebido de contenidos periodísticos y creativos para entrenar sus modelos de IA, como ChatGPT.
OpenAI y el caso Robinhood
Este artículo explora cómo la reacción de Altman ante la acción de Robinhood refleja una contradicción ética, dado que OpenAI ha sido acusada de apropiarse del trabajo de periodistas y creadores sin permiso ni compensación.
El 30 de junio de 2025, Robinhood anunció en Cannes, Francia, el lanzamiento de tokens vinculados a la valoración de empresas privadas como OpenAI, utilizando la red blockchain Arbitrum. Estos tokens, gestionados a través de vehículos de propósito especial (SPV), permiten a inversores europeos obtener exposición indirecta al valor de OpenAI sin poseer acciones reales. La iniciativa, presentada como un paso hacia la democratización financiera, generó una reacción inmediata de OpenAI.
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OpenAI emitió un comunicado diciendo que los tokens de OpenAI no eran acciones de OpenAI. «No colaboramos con Robinhood, no participamos en esto y no lo respaldamos. Cualquier transferencia de capital de OpenAI requiere nuestra aprobación; no aprobamos ninguna transferencia». Sam Altman, conocido por su estilo directo, expresó su frustración, calificando la acción de Robinhood como engañosa y no autorizada. La tokenización, según Altman, podría confundir a los inversores y comprometer la integridad de la estructura corporativa de OpenAI, especialmente en un momento en que la empresa está navegando su transición hacia un modelo con fines de lucro.
OpenAI y el uso no autorizado de contenidos periodísticos
Elon Musk, cofundador de OpenAI, añadió leña al fuego con un comentario en X, diciendo que la equidad de Altman era falsa. La indignación de Altman se centra en la falta de consentimiento y en el uso no autorizado de la imagen y el valor de OpenAI, un argumento que, irónicamente, resuena con las acusaciones que enfrenta su propia empresa por parte de medios de comunicación y periodistas.
Mientras Altman critica a Robinhood por aprovecharse de OpenAI sin tener permiso, su empresa se enfrenta serias acusaciones por prácticas similares. En mayo de 2024, ocho periódicos estadounidenses, incluyendo The New York Daily News y The Chicago Tribune, demandaron a OpenAI por robar millones de artículos protegidos por derechos de autor para entrenar modelos de IA generativa. Estas publicaciones, propiedad de Alden Global Capital, argumentan que OpenAI utiliza su contenido sin autorización ni compensación, afectando sus ingresos al reproducir artículos completos detrás de muros de pago y generando citas inexactas que dañan su credibilidad.
Contradicción evidente
Como respuesta, OpenAI estableció acuerdos de licencia con algunos medios, como Associated Press y Le Monde, pero las críticas persisten, ya que muchos creadores y editores no son remunerados.
La indignación de Altman por la tokenización de Robinhood pone de manifiesto una contradicción evidente. Por un lado, Altman se queja de que Robinhood utiliza el valor de OpenAI sin permiso, lo que podría engañar a los inversores y socavar la autonomía de su empresa. Por otro lado, OpenAI ha sido acusada de apropiarse del trabajo de periodistas y creadores sin consentimiento, utilizando sus contenidos para generar ganancias significativas sin compartir los beneficios.
El caso de Robinhood y OpenAI refleja los desafíos éticos y legales en la intersección de la tecnología y la propiedad intelectual. La tokenización no autorizada plantea preguntas sobre la regulación de los activos digitales y la protección de los derechos corporativos. De manera similar, las demandas contra OpenAI subrayan la necesidad de establecer marcos claros para el uso de contenidos en el entrenamiento de IA, especialmente cuando las empresas obtienen beneficios comerciales significativos.
Si OpenAI busca mantener su credibilidad como líder de IA ética, debe abordar las acusaciones de apropiación indebida con la misma vehemencia con la que critica a Robinhood.

