Wall Street tiembla y la inteligencia artificial (IA) estadounidense se tambalea bajo el peso de las recientes medidas del presidente Donald Trump, que han convertido el optimismo inicial de su segundo mandato en un torbellino de volatilidad. Las recientes medidas adoptadas por Trump han empezado a repercutir con fuerza en el mercado de valores estadounidense. En principio, cuando accedió esta segunda vez al cargo, para bien. En los últimos días, para mal. Algo que también ha repercutido en las empresas dedicadas a la IA.
Trump y la IA
Más que bien o mal, la palabra de lo que han generado tales medidas es volatilidad. Eso sí, esperando que no sea un eufemismo de caos. Una notable volatilidad en el mercado de valores estadounidense que ha afectado especialmente a las empresas tecnológicas y, en particular, a aquellas vinculadas a la inteligencia artificial (IA).
La flecha de ARCO no dio en la relación entre IA y blockchain
El anuncio de nuevos aranceles y la posibilidad de una recesión económica han provocado caídas significativas en los principales índices bursátiles. El índice compuesto del Nasdaq, que agrupa a numerosas empresas tecnológicas, registra actualmente alrededor de los 17.303 puntos, volviendo a bajar un notable 1,96% poco antes de su apertura del viernes. Esta semana acumula pérdidas cercanas al 5%. Empresas destacadas como Tesla, Alphabet, Nvidia, Apple y Meta vienen experimentando descensos importantes en el valor de sus acciones
Sumas astronómicas en IA
Desde hacía algunos meses, planeaba la sombra de la burbuja sobre la cotización bursátil de las empresas dedicadas a la inversión y desarrollo de inteligencia artificial (IA). Se habían invertido sumas astronómicas de dólares estadounidenses cuya rentabilidad empezaba a fiarse a mayor plazo del esperado. Después, la estelar aparición de DeepSeek, una avanzada aplicación de IA desarrollada en China, ha intensificado la competencia en el sector, afectando negativamente a empresas estadounidenses líderes en IA. Nvidia, por ejemplo, sufrió una caída del 16,86% en sus acciones, lo que equivale a una pérdida de 589.000 millones de dólares en su capitalización de mercado.
El Estados Unidos de la IA de la era Trump se daba cuenta que no estaba solo en el planeta ofreciendo soluciones de IA. Es más, el modelo de DeepSeek no solo era suficientemente avanzado sino que -y esto puede ser lo importante en estos momentos- que requería menos recursos para su funcionamiento. DeepSeek logró entrenar su modelo con aproximadamente 2.000 unidades de procesamiento gráfico (GPU). Una cantidad muy inferior a la que venían utilizando los grandes operadores estadounidenses de IA.
Estados Unidos/China
Ya las previas tensiones comerciales entre Estados Unidos y China habían desencadenado restricciones en la exportación de materiales críticos por parte del país asiático. Pekín puso en marcha vetos a la exportación de metales utilizados en aplicaciones militares y tecnológicas, como el galio y el germanio, en respuesta a las limitaciones impuestas por Washington sobre la capacidad china para desarrollar microchips avanzados.
Hay que tener en cuenta que el galio se usa en la fabricación de semiconductores avanzados, especialmente en arseniuro de galio y nitruro de galio. El primero se emplea en microchips y transistores de alta frecuencia, especialmente útiles para procesadores de IA. Mientras que el nitruro de galio es clave en chips de alto rendimiento y eficiencia energética, fundamentales para servidores y centros de datos que ejecutan modelos de IA.
Chips de silicio-germanio
Por su lado, el germanio se utiliza en combinación con el silicio para mejorar el rendimiento de los transistores en chips avanzados. Así, los chips de silicio-germanio se encuentran en los procesadores de alta velocidad integrados que utiliza la IA. Además, el silicio-germanio es clave en sensores ópticos y comunicaciones de fibra óptica, especialmente importantes para las redes que soportan el entrenamiento de modelos de IA.

