Larry Fink propone la tokenización para frenar la desigualdad que trae la IA
Larry Fink propone la tokenización para frenar la desigualdad que trae la IA

Larry Fink propone la tokenización para frenar la desigualdad que trae la IA

Para Larry Fink, CEO de BlackRock, la respuesta al riesgo que representa la IA para la cohesión social es la tokenización. Fink advierte que, si la explosión de productividad de la IA se concentra exclusivamente en corporaciones y grandes inversores, la brecha de riqueza se volverá insalvable.

En su carta anual de 2026, Fink presenta la tokenización como la actualización definitiva de la fontanería financiera que permitirá que el capitalismo del siglo XXI deje de ser un club exclusivo y pase a convertirse en  herramienta de propiedad masiva. Fink presenta la tokenización como una necesidad para corregir la incapacidad que tiene el  ciudadano medio para capturar la riqueza que generan los activos frente a la erosión de los salarios.

La tokenización de infraestructuras

La respuesta de Fink ante este escenario es la tokenización de infraestructuras. Es decir, transformar los centros de datos, las redes de energía y los chips en activos fraccionables. Al convertir estos pilares físicos de la IA en unidades digitales accesibles desde un smartphone, la tokenización permitirá que el ciudadano medio deje de ser un mero espectador de la automatización para convertirse en copropietario de la infraestructura que la genera. Para Fink, no se trata solo de eficiencia financiera, sino de la herramienta técnica definitiva para que los beneficios de la IA se distribuyan de forma instantánea y masiva en la base de la pirámide económica.

La tokenización como necesidad de las economías desarrolladas

Fink fundamenta su urgencia en un dato que ilustra el fracaso de la inclusión financiera actual. Explica que desde 1989, cada dólar invertido en la bolsa estadounidense creció más de 15 veces por encima del valor de un dólar vinculado al salario medio. Esta brecha, asegura, ha creado una sociedad de «inquilinos» económicos que ven cómo la riqueza se concentra en quienes ya poseen activos, mientras los trabajadores dependen de ingresos que no escalan al mismo ritmo. La tokenización, al permitir fraccionar activos del mundo real, desde deuda corporativa hasta infraestructuras energéticas, elimina las barreras de entrada que hasta ahora hacían que la inversión fuera un privilegio de pocos.

La IA y la amplificación de la desigualdad

Fink advierte que la IA tiene el potencial de amplificar la desigualdad a una escala sin precedentes, ya que los beneficios de productividad se quedarán en las empresas y en los inversores con capacidad de escala. Si no se democratiza la propiedad de estas empresas y de la infraestructura que sostiene la IA, como los centros de datos, la brecha social podría volverse insalvable.

Tokenización de bienes y la necesaria criptoculturización de las clases medias

Finalmente, Fink aboga por un modelo de autosuficiencia nacional, donde la inversión a largo plazo sustituya a la dependencia del gasto público. Con una deuda que crece tres veces más rápido que el PIB, el CEO de BlackRock sostiene que los gobiernos ya no pueden financiar por sí solos las transiciones energética, tecnológica y de defensa.

El capital debe venir de los ciudadanos, pero para que esto ocurra, el sistema debe ser transparente, barato y fácil de usar. La tokenización, al integrarse en las billeteras digitales que ya usa la mitad del mundo, promete convertir la inversión en algo tan cotidiano como un pago, indica Fink.

Supervivencia económica

En definitiva, Fink se refiere a la tokenización como una necesidad de supervivencia económica. El objetivo es puentear a la deuda pública atrayendo el capital directamente de los ciudadanos y que la inversión privada facilitada por la tecnología de la tokenización financie lo que antes financiaban los impuestos o la emisión de deuda.

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