La propuesta de la NYSE fue presentada como un hito para la adopción institucional de blockchain, con negociación continua, liquidación casi instantánea e integración con tecnología de registro distribuido. Para Malekan, lo que propone la NYSE es relevante, ya que además de ser una marca icónica, forma parte de un grupo que controla bolsas y sistemas de compensación en todo el mundo. Por ello, su entrada en la tokenización confirma que esta tecnología está generalizándose en el sistema financiero.
Sin embargo, a su juicio, que las acciones vayan a tokenizarse y que los reguladores supervisen nuevos modelos de emisión y negociación no implica necesariamente que la NYSE esté en posición de liderar la próxima etapa de los mercados financieros. Para ilustrarlo, Malekan recurre a el caso de AT&T a finales de los años noventa.
Describe que en aquel momento, AT&T, entonces la mayor empresa de telecomunicaciones del mundo, optó por asociarse con la startup Excite en lugar de apostar por modelos que rompían con su lógica de negocio. Google, que ofrecía un buscador mucho más eficiente, fue descartada porque no encajaba en una cultura empresarial basada en cobrar por tiempo de acceso. Con el tiempo, Google acabó redefiniendo Internet, mientras AT&T perdió relevancia estratégica. Para Malekan, la analogía es clara, pues reconocer una innovación no significa asumirla plenamente.
Falta de detalles concretos
Uno de los principales motivos de su escepticismo es la falta de detalles concretos en el anuncio de la NYSE. La bolsa no ha especificado qué blockchains respaldará su plataforma, qué monedas estables utilizará, qué lenguajes de programación o máquinas virtuales estarán soportados, ni qué estándares de tokens se adoptarán. Tampoco ha aclarado en qué jurisdicciones operará ni si integrará tokens descentralizados o herramientas DeFi. A juicio de Malekan, esta ausencia de información dificulta cualquier evaluación seria de la viabilidad del proyecto.
El profesor también cuestiona el carácter supuestamente innovador de algunas de las funcionalidades anunciadas. La negociación 24/7 y la liquidación instantánea, sostiene, no son exclusivas de la blockchain y pueden implementarse mediante bases de datos tradicionales. De hecho, la propia NYSE opera algunas de las infraestructuras tecnológicas más avanzadas del mundo. El verdadero valor diferencial de plataformas como Ethereum, subraya Malekan, no reside en la base de datos, sino en su arquitectura sin permisos, en los activos al portador y en el acceso global directo sin intermediarios.
Acceso restringido
Al parecer, la plataforma tokenizada de la NYSE mantendría el acceso restringido a brokers-dealers cualificados bajo un esquema que la bolsa califica de no discriminatorio. Para Malekan, esta formulación encierra una contradicción evidente. Si se trata de una solución disponible solo para intermediarios autorizados difícilmente puede considerarse abierta. Este diseño refleja lo que describe como el clásico dilema del innovador. La NYSE obtiene hoy gran parte de sus ingresos cobrando por acceso, negociación, colocation y datos a brokers, firmas de high-frequency trading y miembros de compensación. Ninguna de estas fuentes de ingresos encaja de forma natural en una blockchain pública y descentralizada.
La mentira DeFi: por qué la revolución financiera nunca llegó
Desde esta perspectiva, Malekan se pregunta cómo pretende la NYSE generar ingresos en un sistema verdaderamente tokenizado. Su conclusión es que la plataforma parece diseñada para proteger a sus clientes y socios actuales, no para transformar de raíz la estructura del mercado. En lugar de integrarse directamente con DeFi, la bolsa opta por construir una plataforma alternativa, adaptada a su modelo de negocio y a sus incentivos históricos.
La tokenización como tendencia
Para el profesor, este enfoque no invalida la tokenización como tendencia, pero sí limita su alcance transformador. La iniciativa de la NYSE es una señal clara de que el sistema financiero está cambiando, pero no debe interpretarse como una ruptura con el modelo existente. Más bien, concluye Malekan, se trata de un intento de adoptar la tecnología blockchain sin permitir que esta altere de forma sustancial las relaciones de poder, la intermediación ni las fuentes de ingresos que han definido a la institución durante décadas.