El Banco Mundial alerta de la necesidad urgente de una gobernanza eficaz de la inteligencia artificial (IA) ante su creciente integración en las economías y sociedades de todo el mundo. Así lo refleja en su informe «Global Trends in AI Governance: Evolving Country Approaches», en el que ofrece a los responsables políticos una visión general de los principales desafíos para regular y gobernar la IA.
Riesgos de la IA
El informe señala que el rápido avance de las tecnologías de IA, junto con su adopción generalizada en sectores como la salud, las finanzas, la agricultura y la aRdministración pública, está generando oportunidades sin precedentes, pero también riesgos significativos. En este contexto, el Banco Mundial subraya que garantizar un desarrollo y una implementación de la IA éticos, transparentes y responsables requiere marcos de gobernanza sólidos, capaces de seguir el ritmo de la evolución tecnológica.
Uno de los ejes centrales del informe es la necesidad de fomentar la innovación al tiempo que se mitigan riesgos como el sesgo algorítmico, las violaciones de la privacidad o la falta de transparencia. El organismo insiste en que el crecimiento de la IA debe ser sostenible y estar acompañado de una gobernanza responsable que minimice los posibles perjuicios y maximice los beneficios sociales.
En cuanto a los modelos regulatorios, el documento identifica cuatro enfoques clave para la gobernanza de la IA: el autogobierno de la industria, el derecho indicativo, los entornos regulatorios restringidos y el derecho imperativo. Cada uno de estos enfoques presenta ventajas y desafíos distintos, y su aplicación depende del contexto institucional, económico y tecnológico de cada país.
Sesgo y equidad
El Banco Mundial destaca que los sistemas de IA son inherentemente complejos y dinámicos, con implicaciones éticas, legales y socioeconómicas de amplio alcance. En este sentido, precisa que gobernar la IA exige marcos que promuevan una innovación responsable, aseguren que los beneficios se distribuyan de forma equitativa y reduzcan al mínimo los posibles daños. Estos marcos, además, deben tener en cuenta las particularidades sectoriales y los problemas heredados, especialmente en ámbitos como la salud, las finanzas o los servicios públicos, donde los efectos negativos de la IA pueden propagarse con rapidez.
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El informe dedica una atención especial al sesgo y la equidad. Advierte de que, si no se gobiernan adecuadamente, los sistemas de IA pueden perpetuar o amplificar desigualdades sociales existentes, dando lugar a resultados injustos, en particular en sectores sensibles como la justicia penal o la sanidad. Por ello, considera fundamental que los mecanismos de gobernanza permitan detectar y mitigar los sesgos en todas las fases del desarrollo y despliegue de la IA, abordando también las desigualdades estructurales preexistentes.
Suministro eléctrico y una base sólida de talento
Otro ámbito crítico es el de la privacidad y la seguridad. La dependencia de la IA de grandes volúmenes de datos plantea serias preocupaciones, especialmente cuando se trata de información personal sensible. El Banco Mundial reclama estándares sólidos de protección de datos y el uso de técnicas de IA que preserven la privacidad, con el fin de salvaguardar los derechos individuales y mantener la confianza pública en estas tecnologías.
Igualmente, el informe sostiene que las decisiones basadas en IA deben ser explicables y que los desarrolladores y operadores de estos sistemas deben responder por su impacto. Para ello, considera imprescindibles unos estándares claros de explicabilidad, junto con mecanismos de auditoría y supervisión, especialmente en sectores como las finanzas o la administración pública, donde la confianza ciudadana es clave.
El documento también subraya la importancia de contar con una infraestructura digital fiable, un suministro eléctrico adecuado y una base sólida de talento como condiciones necesarias para un crecimiento sostenible de la IA. En sectores como la agricultura o la administración pública, donde estas tecnologías pueden mejorar de forma significativa la eficiencia y la prestación de servicios, estos elementos resultan determinantes. El Banco Mundial advierte de que muchas infraestructuras heredadas no se diseñaron pensando en la IA y deben actualizarse para permitir un desarrollo inclusivo.
Alcance inherentemente global
Asimismo, el informe defiende que la gobernanza de la IA no puede basarse en un único modelo universal ni en soluciones aisladas. Los marcos regulatorios deben ser flexibles y adaptables, y construirse con la participación de la industria, la sociedad civil y el ámbito académico, garantizando su alineación con estándares éticos y objetivos de interés público, indica el informe.
El Banco Mundial considera fundamental que los países adapten sus mecanismos regulatorios en función de la madurez de su ecosistema de IA, de sus marcos legales existentes y de los recursos disponibles. «Un enfoque de talla única resulta inviable dada la diversidad de aplicaciones y riesgos asociados a estas tecnologías», indica.
Por último, el informe subraya que la gobernanza de la IA tiene un alcance inherentemente global. A medida que estas tecnologías trascienden fronteras, la cooperación internacional será esencial para armonizar estándares, abordar desafíos transfronterizos y garantizar que la IA se desarrolle en sintonía con los derechos humanos, los bienes públicos globales y un desarrollo equitativo, precisa el documento.
El Banco Mundial concluye que el futuro de la gobernanza de la IA pasa por una combinación cuidadosamente equilibrada de mecanismos regulatorios, adaptados a los sectores específicos y a los legados regulatorios de cada país. Solo mediante un enfoque personalizado y multicapa, señala el informe, será posible materializar el potencial transformador de la inteligencia artificial para el bien común.

