Criptoagosto: Tokenización y participación en la revalorización de lo inaccesibleCriptoagosto: Tokenización y participación en la revalorización de lo inaccesible

La tokenización es el proceso de creación de un tipo de representación en forma digital de un activo y la información y los derechos relacionados con él, que puede ser utilizado a través de la infraestructura provista por la tecnología blockchain, o cualquier otra configurada a partir de un libro mayor (ledger) distribuido. La tecnología blockchain o los métodos criptográficos permiten proteger los datos inscritos en ese libro mayor.

Una representación digital de un activo-bien entero -una vivienda o un avatar, como ejemplos- o, estando aquí lo importante, la fracción de un activo de alto precio o valor, como una obra de arte, un coche clásico de lujo o un palacio. Es decir, fracciones de bienes caros que, gracias a la infraestructura tecnológica de la tokenización, pueden ser adquiridas o vendidas con muy bajos costes de transacción.

Tokenización

El mundo del arte es bastante opaco. Sobre todo, desde la perspectiva de los inversores, aparece como inaccesible. Por los precios de sus elementos enteros, que, nos suelen parecer fuera de toda órbita funcional y que, sin embargo y salvo excepciones, no hacen sino aumentar constantemente. También hay una especie de inaccesibilidad cultural propiciada por intermediarios, expertos, tasadores, asesores, casas de subastas y estilos de vida marginales, todos ellos con suculentas comisiones, que hacen muchas veces dudar de la profesionalidad de los juicios. En buena parte, espero que no todos, son profesionales de la opacidad. Reconozco que me quedó grabado ese mundo representado por Gonzalo Torrente Ballester en Off-side. Pues bien, la tokenización hace más transparente algunos aspectos de este mundo y hay muchos que, dentro del mismo, lo celebran.

Tokenización y estilo de vida de las nuevas clases medias globales

Uno de los artistas cuyas obras más se han tokenizado es Andy Warhol. No parece casual que sea la tercera vez que el nombre de este artista venga al criptoagosto, relacionado con la tokenización de algo. Seguramente él mismo se hubiera tokenizado, si hubiera tenido oportunidad. Como no puede ser, se tokenizan sus obras. Por ejemplo, la impresión que representa a Marilyn se vendió fraccionada en NFT, al precio de 550 dólares.

NFTs en el arte

Gracias a la empresa Freeport, se pueden adquirir NFT, a unos 250 dólares, que son parte de obras de Warhol como Mick Jagger, Double Mickey o Rebeld Without a Cause. Cada NFT representa 10 acciones de la respectiva obra, que suele estar fraccionada en 10.000 acciones o 1.000 NFT. Una vez adquiridas las respectivas fracciones en forma de token pueden venderse en un mercado secundario.

El problema que se argumenta contra esta forma tokenizada de relación con el arte es que no se disfruta. Es decir, no tienes las originales impresiones de Marilyn, Mick Jagger o Mickey, firmadas por Warhol, colgadas de tu pared. Pero ¿desde cuándo se disfruta la esencia de una obra de arte de la que esperas que su cotización suba aceleradamente?

El disfrute de tal experiencia estética iría contra la propia lógica de la inversión financiera y contra cualquier lógica mercantil, ya que se estaría convirtiendo en valor de uso, en lugar de valor de cambio. Lo que está en el horizonte de la obra de arte -salvo que se trate del retrato de un “mi abuelo que ganara una batalla. ¡Qué lástima que yo no tenga un mi abuelo que ganara una batalla!” (León Felipe)- es desprenderse de ella. La experiencia estética es la venta de esa obra de arte o su parte tokenizada por un valor 10, 100 o 1.000 veces al que se adquirió. La experiencia estética está relacionada con la cotización y, si multiplica el valor de compra más de esas 1.000 veces, pasa al nivel de lo sublime sin interrupción, como exigía Baudelaire al dandy.

Arte tokenizado

Las caricaturizadas escenas de nuevos ricos que, aconsejados por frecuentemente interesados asesores, adquirían obras de arte que, ni entendían, ni querían entender, ajenos a toda experiencia estética de la distinción relacionada con el disfrute del arte. Adquirían la obra de arte para llevar a cabo el ejercicio de ostentación, la significación de su hazaña: haber llegado a la riqueza (Thorstein Veblen). No necesitan el estímulo estético.

Es cierto que la lógica de la distinción tiende a caricaturizarlos en los círculos selectos. Esto no pasaría con la adquisición de obra de arte tokenizada, puesto que, como una especie de virus, debilita esa lógica de la distinción, basada, en buena parte, en la inaccesibilidad.

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Javier Callejo
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