caída del dólar y Bitcoin
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El dólar cae, Bitcoin espera y Binance decide el rumbo del mercado cripto

La actual arquitectura financiera global atraviesa un momento de profundo cambio. Estados Unidos ha empezado a alejarse de la política de dólar fuerte que mantuvo durante décadas. Bajo la administración de Donald Trump, la economía ha girado hacia una moneda más débil y competitiva, con el objetivo de reducir el déficit comercial, estimular la producción interna y hacer frente al dominio industrial de China.

Este giro no solo altera las relaciones comerciales y diplomáticas entre países, sino que también redefine el papel de los criptoactivos y tokens con relevancia sistémica, que empiezan a ser considerados como piezas estratégicas dentro de las tesorerías tanto de los Estados como de las grandes empresas.

Este debilitamiento del dólar estadounidense se presenta ante el mercado como un fenómeno de naturaleza dual. Por una parte, la depreciación de la moneda de reserva global busca impulsar el valor nominal de los activos digitales, que actúan como «esponjas de liquidez en un entorno de expansión monetaria». Y por la otra, la volatilidad derivada de una transición monetaria desordenada y la presión sobre la independencia de la Reserva Federal (FED) introducen riesgos de inflación y desestabilización que el sector debe absorber.

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El Acuerdo de Mar-a-Lago

El llamado «Acuerdo de Mar-a-Lago» o MALA, no es más que una propuesta estratégica liderada por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca que pretende reducir el déficit por cuenta corriente de Estados Unidos mediante una devaluación controlada del dólar. Una propuesta que guarda similitudes con el Acuerdo de la Plaza de 1985, aunque en un contexto de deuda pública significativamente mayor y un sistema financiero mucho más fragmentado por la emergencia de tecnologías descentralizadas.

Esto quiere decir que no es la primera vez que el dólar busca ser devaluado para poner a Estados Unidos en una mejor posición económica global. Y no es el único ejemplo, China, es quizás la nación que más utiliza esta estrategia para ubicarse de forma estratégica a nivel global, y los resultados son claros, ya que esto ha permitido a China industrializarse a una velocidad vertiginosa.

Pero en el caso del Acuerdo de Mar-a-Lago la cosa no va tan bien. Por un lado, la administración Trump sostiene que un dólar sobrevalorado ha sido el principal catalizador de la desindustrialización del país, permitiendo que competidores como China mantengan una ventaja artificial en los mercados de exportación.

Para corregir esto, se ha ejercido una presión sin precedentes sobre la Reserva Federal para que coordine su política de tasas de interés con los objetivos industriales del Ejecutivo. El anuncio de un nuevo jefe de la FED subraya la intención de alinear al banco central con la visión de crecimiento agresivo y moneda blanda.

Un ambiente de temor

Sin embargo, esto ha sido recibido de forma muy negativa. Por un lado, a nivel político interno, los demócratas ven esta devaluación como una capitulación y un debilitamiento económico. En el ámbito geopolítico, muchos países ven con temor el hecho de que Estados Unidos devalué su moneda, ya que esto licuaría el valor de sus reservas internacionales, haciéndoles más pobres, lo que lleva a una fuerte posición contra hacia la medida.

Sin embargo, el trasfondo es que Estados Unidos busca un respiro para recuperarse. Tal y como paso en el Acuerdo de la Plaza, la medida de debilitar el dólar hará que los productos «Made in USA» (autos, maquinaria, agricultura), sean más baratos y competitivos en el extranjero, lo que llevaría a una reactivación industrial y de manufactura, tal como se vio en los años 80. Y de hecho, las ciudades industriales, el llamado Rust Belt de Estados Unidos, serían los más beneficiados de la medida.

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El giro del Tesoro

Pero la medida es mucho más ambiciosa, especialmente si tenemos en cuenta la Orden Ejecutiva para el «Establecimiento de la Reserva Estratégica de Bitcoin y el Almacén de Activos Digitales de los Estados Unidos». Esta medida representa una reconfiguración de la seguridad nacional financiera. Al reconocer al Bitcoin como «oro digital», el gobierno estadounidense busca blindar su balance contra la propia depreciación del dólar que su política industrial fomenta.

Y aquí un punto a destacar: si el Acuerdo de Mar-a-Lago se lleva a cabo, los mercados caerán en caos, durante el golpe de devaluación inicial. En ese punto, una gran cantidad de liquidez saldrá de los mercados tradicionales, sin contar con la inyección de liquidez que la FED haría en ese contexto, y la apuesta de la Casa Blanca en ese punto es simple: que Bitcoin tome gran parte de dicha liquidez a nivel nacional e internacional. 

Es una apuesta arriesgada, pero nuevamente, vamos a la historia. Durante la aplicación del Acuerdo del Plaza de 1985, los mercados se desplomaron. De hecho, el 19 de octubre de 1987, el Dow Jones se desplomó un 22,6% en un solo día (alcanzando 1754 puntos), siendo conocido como «Lunes Negro». Pero para diciembre de 1987, el Dow Jones se había recuperado. No solo eso, para 1989, el Dow Jones alcanzó los 2754 puntos, el valor más alto del mercado hasta entonces. El plan del Acuerdo de Plaza, funcionó y y Estados Unidos cobró nuevas fuerzas.

Bitcoin el gran salvavidas

En este sentido, la actual imagen de los mercados cripto toma otro sentido. ¿Qué tal si está bajada es solo una gran manipulación de mercado previa a la devaluación del dólar esperada por el Acuerdo de Mar-a-Lago? Parece una teoría extraña, pero si unimos los puntos, cobra sentido. Podría estar buscándose devaluar el dólar mediante aranceles masivos y presión sobre los aliados para que compren bonos del Tesoro a larguísimo plazo (Bonos del Siglo a 100 años).

Una acción que tiene un componente de déjà vu con lo ocurrido en los ochenta. Por un lado, la nominación de Kevin Warsh y la postura agresiva (hawkish) de la FED han roto las esperanzas de recortes de tasas. Al igual que en el 87, el mercado teme que la transición hacia un «dólar más débil» sea desordenada y provoque inflación, de allí su reacción bajista.

En medio de todo esto, Bitcoin se posiciona como una válvula de escape. Si bien ha caído por debajo de los 80.000 dólares, debido a la liquidación de posiciones apalancadas, el plan de Mar-a-Lago propone usar a Bitcoin y el oro como activos de reserva estratégicos.

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El maestro titiritero de los mercados cripto

De hecho, ante estas presiones, el oro y la plata se han revalorizado muy rápido, pero esto no es más que el efecto de todo el mundo comprando estas commodities ante el maremoto económico que se viene desde Estados Unidos. Extrañamente, Bitcoin cae, pero como ya hemos visto antes, muchas caídas en cripto se pueden explicar por la manipulación de mercado que algunos players hacen en dicho mercado.

¿Quién es el maestro titiritero de los mercados cripto? Lo ocurrido el «Viernes Negro» del 10 de octubre de 2025, apunta a Binance, con CZ teniendo vínculos directos con Donald Trump. Aquí la idea es que lo ocurrido fue una «demolición controlada» para facilitar una acumulación institucional masiva antes de la ejecución plena del Acuerdo de Mar-a-Lago, permitiendo a los grandes players acumular BTC y multiplicar sus ganancias rápidamente.

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El timing del llamado «Viernes Negro» resulta demasiado perfecto, y sus consecuencias se reflejan hoy con claridad en el precio de Bitcoin y en todo el mercado cripto. Un fallo que hizo desaparecer 19.300 millones de dólares y del que Changpeng Zhao (CZ ) intenta desvincularse.

Sin embargo, el rastro del daño es evidente y la responsabilidad apunta a Binance. Una coincidencia inquietante si se mira al pasado: en el Viernes Negro de 1987, el papel que hoy jugó Binance lo desempeñaron los sistemas de trading automático y el llamado «portfolio insurance», que simplemente dejaron de responder, literalmente, al teléfono, haciendo desaparecer el mercado de entonces.

Esto es lo que está pasando en los mercados cripto y tradicionales en la actualidad. La fiesta ha empezado, la música suena, todos están bailando y el piso está por hundirse ¿Quién saldrá airoso? Lo sabremos muy pronto.

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