Bitcoin es un elefante en la habitación de la economía política
Bitcoin es un elefante en la habitación de la economía política

Bitcoin es un elefante en la habitación de la economía política

Hay un elefante en la habitación de la economía mundial y se llama Bitcoin. Seguramente, en la actualidad, hay más de uno. Pero Bitcoin ha protagonizado la competencia entre elefantes económicos durante las últimas semanas. Me figuro que conocen ustedes la frase, que se dice cuando algo grande, muy grande, está delante de nosotros; pero actuamos como ignorándolo: hay un elefante en la habitación. Hay un magnífico libro del sociólogo Eviatar Zerubavel que lo describe estupendamente, ilustrándonos con muchos ejemplos. Sin embargo, con Bitcoin, la política económica o los economistas políticos no saben realmente qué hacer. Muy posiblemente porque se sale de sus lógicas, de lo que aprendieron en las aulas universitarias sobre macroeconomía.

Bitcoin economía

Bitcoin sigue subiendo, protagonizando portadas de periódicos importantes por mantener su cotización alcista. $61.647 al cierre de esta edición. Los fieles bitcoiners nos anuncian un futuro inmediato en el que ese alza se hará muy patente. Muy al alza. Pero, cuanto más sube, más nerviosos se ponen los diseñadores de políticas económicas. Y toda situación nerviosa, de estrés, tiende a llevar a la paralización.

EL NEGACIONISMO DE BITCOIN, UN EJERCICIO DE HIPERREALISMO DEL BCE

Unos nervios de economistas políticos que han tenido sus principales portavoces en los altos cargos del Banco Central Europeo (BCE). Han dicho que el valor de Bitcoin es cero. Cosa que, por otro lado, no deben de compartir sus colegas encargados de la recaudación fiscal. Estos últimos reclaman su parte -la parte para el Estado- de las plusvalías generadas con Bitcoin y todas las criptomonedas.

Si no vale nada, para qué preocuparse de las plusvalías o de los beneficios derivados de su “aumento de precio”. Desde luego que Bitcoin se trata de un ente extraño: algo sin valor, que crea plusvalías. Cuando, por ejemplo, Marx, de nombre Karl, reivindica en El Capital al trabajo como fuente de plusvalía, está reclamando el valor del trabajo. Buena parte de las reivindicaciones obreras se fundamentan en la exigencia de la plusvalía para quien es su supuesta fuente, el trabajador. Pero parece romperse el eslabón entre valor y plusvalía con Bitcoin: un supuesto creador de plusvalías, para ser fiscalmente recaudadas, sin valor. Bueno, ya sabemos que el Estado, con tal de recaudar, hace milagros lógicos.

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Valor y precio

Valor y precio no son lo mismo, nos dirán. Para explicar la diferencia entre precios altos y supuestos valores nulos, recurren al argumento de la especulación. La especulación es un término con connotaciones negativas para la mayor parte de la gente. Por extraños vínculos, esperemos que no de sangre, especulación se relaciona con explotación, expolio y demás feos términos que empiezan por “ex”, que es uno de los prefijos peores que te pueden aplicar en la vida. La mayor parte de las veces arrastra una carga moral. La especulación es el diablo en la casa del economista político.

El caso es que cuanto más se distancia el precio de cotización de Bitcoin de su supuesto valor cero, menos me convence esa argumentación de la economía política de los cargos del BCE. Es muy posible que no entienda su teoría del valor. Pero también es posible que ellos no entiendan los cambios de precio de Bitcoin. Tal vez convenga que revisen su teoría del valor. Por otro lado, tan en el centro de la economía política, empezando por los clásicos. Desde Adam Smith, David Ricardo o Karl Marx.

TOKENIZACIÓN, EL TREN DE LA ECONOMÍA FINANCIERA

Las grandes dificultades que tienen los economistas políticos, los que saben de economía política y están llamados a diseñar nuestras políticas económicas, tal vez se deba a una especie de celo corporativo. Más bien corporativista. Y es que no había economistas políticos en el invento, diseño e inicios del desarrollo de Bitcoin. Al menos, que se presentase como tal. Quiero decir que se presentase como economista. Y ¡claro! tienen todo el derecho del mundo a considerar intrusismo profesional el que unos no-economistas se pongan a diseñar dinero. Despreciativamente dirán: “algo que llaman dinero”. El caso es que no aparece ningún economista en la foto histórica de lanzamiento de Bitcoin.

Orígenes de bitcoin

A principios del mes pasado empezó el juicio que enfrenta a Craig Wright, que dice ser la identidad que está tras el seudónimo Satoshi Nakamoto, y la organización Crypto Open Patent Alliance (COPA). El primero reivindica ser el verdadero Satoshi Nakamoto. COPA dice que Wright miente, pues no ha demostrado ser quien dice quien es. Lo que quiere Wright es dinero de los derechos de autor por la creación de Bitcoin. Esto le reportaría una cantidad de dinero inmensa. Y, para ello, no repara en encadenar demandas contra desarrolladores de Bitcoin. Hasta que se han cansado y han decidido contraatacar.

El juicio se está celebrando en Londres, en el Tribunal Superior. Lo mejor de todo es que, a través de este juicio, estamos pudiendo asistir a una detallada reconstrucción de los orígenes de Bitcoin, con múltiples documentos. Eso sí, mientras que los documentos que principalmente se alegan en el juicio son emails, hay un amplio eco de cada paso en el mismo en las redes sociales. El juicio habla en emails; mientras que la agenda pública sobre el juicio habla en redes sociales.

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En el juicio, los emails que se cruzaron alrededor del diseño original de Bitcoin y la publicación de su famoso Libro Blanco (White Paper). Emails sobre la descentralización, con Satoshi Nakamoto en el centro. Emails llenos de bloques de programación, de comentarios, y, sobre todo, de reflexiones sobre lo que se quería hacer y sobre lo que se creía que se estaba haciendo. La leyenda de Bitcoin está inscrita en emails.

Yo estuve allí

Fuera del juicio, haciéndose eco de lo que ahí pasa, las redes sociales. Redes sociales que están mostrando su potencial para ir más allá de ser el habitual guirigay de insultos, expresiones emocionales en contra o solidarias, de competencia por ser el más gracioso, más agudo o más empático o antipático.

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Redes sociales que están sirviendo para reivindicar héroes olvidados de esos orígenes de Bitcoin. En estos últimos días, por ejemplo, el nombre del desarrollador Martti Malmi. Todavía estamos esperando a la aparición de un economista que diga, email en mano, algo parecido a: “yo estuve allí”. Hay esperanzas porque el juicio no tiene previsto acabar hasta el 15 de marzo. Quizá, si apareciese un economista en ese intercambio de emails iniciales, los profesionales de esta ciencia ya se sentirían parte del éxito y se pondrían a integrarlo en los diseños de política económica. Entonces, empezarían a empujar al elefante fuera de la habitación.

 

Javier Callejo
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