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Londres y Washington se unen para liderar las finanzas tokenizadas

Reino Unido y Estados Unidos acuerdan coordinar sus respectivas regulaciones sobre activos digitales. Se trata de la primera vez que ambos países establecen una hoja de ruta conjunta para desarrollar un mercado transatlántico de activos digitales, impulsar la tokenización de activos financieros y reforzar la integración de sus mercados de capitales. El acuerdo también prevé avanzar hacia posiciones comunes sobre las stablecoins, reducir las barreras regulatorias para las operaciones transfronterizas y coordinar la actuación de organismos como la SEC, la CFTC, la FCA y el Banco de Inglaterra.

Grupo de Trabajo Transatlántico

La iniciativa se articula a través del Grupo de Trabajo Transatlántico para los Mercados del Futuro, conocido por sus siglas en inglés como TTMF, creado por el Tesoro británico y el Tesoro estadounidense para elaborar recomendaciones que refuercen la cooperación financiera entre ambas jurisdicciones.

El grupo fue anunciado por la ministra británica de Hacienda, Rachel Reeves, y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, durante la visita de Estado del presidente Donald Trump al Reino Unido en septiembre de 2025. Su trabajo se ha centrado en dos grandes áreas: los activos digitales y los mercados de capitales. En total, el TTMF ha presentado diez recomendaciones destinadas a reducir las fricciones regulatorias, facilitar las operaciones transfronterizas y favorecer el desarrollo de nuevas infraestructuras financieras.

Dos de los principales centros financieros del mundo

El documento muestra el interés de Londres y Washington por aprovechar su posición como dos de los principales centros financieros del mundo para influir en el desarrollo internacional de los activos digitales. Ambos gobiernos consideran que el crecimiento de las tecnologías de registro distribuido, la inversión institucional y la regulación de los criptoactivos está acelerando la transformación de los mercados financieros.

En este contexto, Reino Unido y Estados Unidos quieren avanzar hacia una mayor conectividad entre sus respectivos mercados, reducir la fragmentación normativa y acelerar la adopción de activos tokenizados.

Pruebas transfronterizas con activos tokenizados

La primera recomendación prevé la creación de un grupo liderado por el sector privado que se encargará de experimentar con casos de uso transfronterizos de activos tokenizados. La colaboración tendrá una duración inicial de un año. Durante ese periodo, funcionarios británicos y estadounidenses trabajarán con empresas del sector para definir la estructura y los objetivos del grupo.

Entre las cuestiones que podrán abordarse figura la claridad regulatoria necesaria para desarrollar productos concretos, así como los estándares técnicos que deben sostener el crecimiento de un ecosistema financiero tokenizado. El objetivo es probar aplicaciones reales que permitan evaluar cómo pueden utilizarse estos activos en operaciones entre Reino Unido y Estados Unidos.

El proyecto también servirá para intercambiar buenas prácticas e identificar los obstáculos regulatorios y tecnológicos que todavía dificultan la adopción de la tokenización.

SEC, CFTC, FCA y Banco de Inglaterra buscarán criterios comunes

Una de las medidas más relevantes es la coordinación entre las principales autoridades financieras de ambos países. El Banco de Inglaterra, la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos, la Autoridad de Conducta Financiera británica y la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense tratarán de identificar enfoques comunes para regular los activos tokenizados.

La colaboración abarcará cuestiones especialmente sensibles, como la firmeza jurídica de la liquidación de valores tokenizados. Este concepto hace referencia al momento en el que una operación financiera se considera definitiva e irreversible. Su definición resulta fundamental para ofrecer seguridad jurídica a las transacciones realizadas mediante infraestructuras basadas en tecnología blockchain.

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Las autoridades también analizarán la posible utilización de stablecoins y fondos del mercado monetario tokenizados como garantía para cubrir los márgenes exigidos por las contrapartes centrales. Estas entidades actúan como intermediarias entre compradores y vendedores en determinados mercados financieros y desempeñan un papel esencial en la reducción del riesgo de contraparte.

Regulación más flexible para facilitar la innovación

Reino Unido y Estados Unidos también estudiarán un mayor uso de mecanismos regulatorios flexibles, con la finalidad de  ofrecer claridad jurídica con mayor rapidez y facilitar la experimentación con nuevos productos y servicios financieros. La propuesta pretende evitar que la lentitud de los procesos regulatorios frene el desarrollo de los mercados de activos digitales.

Declaración conjunta sobre stablecoins

La tercera recomendación anuncia la elaboración de una declaración conjunta sobre stablecoins. Ambos países reconocen la importancia de fomentar un mercado internacional dinámico para este tipo de activos digitales y se comprometen a impulsar el diálogo regulatorio.

La declaración tendrá como objetivo promover una mayor armonización entre ambos países, aunque no sustituirá ni condicionará los procesos legislativos y regulatorios que se encuentren en marcha. Las stablecoins se han convertido en una pieza central del debate financiero internacional debido a su creciente utilización en pagos, liquidaciones, transferencias internacionales y mercados de activos digitales.

El compromiso de Reino Unido y Estados Unidos muestra que ambos países consideran necesario desarrollar reglas compatibles para evitar que las diferencias regulatorias fragmenten el mercado.

Stablecoins y depósitos tokenizados

La cuarta recomendación defiende la creación de un ecosistema financiero multimonetario, donde puedan coexistir stablecoins, depósitos bancarios tokenizados y otras formas de dinero digital. El planteamiento descarta que el futuro de las finanzas digitales vaya a estar dominado necesariamente por un único tipo de activo.

Ambas jurisdicciones apuestan por un modelo en el que distintas representaciones digitales del dinero puedan operar de forma conjunta. Los gobiernos consideran que esta coexistencia puede generar beneficios para consumidores y empresas, siempre que se apoye en marcos regulatorios sólidos.

La propuesta refleja el interés por integrar la innovación digital dentro del sistema financiero existente, en lugar de construir un mercado completamente separado.

Revisión de las normas de Basilea

La quinta recomendación traslada la cooperación al ámbito de la regulación bancaria internacional. Reino Unido y Estados Unidos colaborarán para apoyar una revisión específica de las normas sobre el tratamiento prudencial de los criptoactivos en el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

Este organismo internacional establece estándares que sirven de referencia para la regulación de los bancos en numerosas jurisdicciones. El objetivo es conseguir que las normas aplicables a los criptoactivos sean adaptables al futuro, tecnológicamente neutrales y basadas en evidencia.

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Ambos países también buscarán identificar posiciones comunes que puedan contribuir a una mayor coherencia regulatoria a escala mundial. La revisión resulta especialmente importante para los bancos interesados en ofrecer servicios vinculados a activos digitales, ya que las exigencias prudenciales pueden condicionar el coste y la viabilidad de estas actividades.

Menos barreras para captar capital

La segunda parte del documento se centra en los mercados de capitales, ya que consideran que existen oportunidades para reducir las barreras que dificultan la captación de financiación entre ambos países.

La sexta recomendación establece que el personal de la FCA y de la SEC estudiará medidas para facilitar las operaciones transfronterizas. Ambos reguladores analizarán las fricciones que encuentran las empresas cuando intentan obtener capital en la otra jurisdicción. El propósito es ofrecer mayor claridad a los participantes del mercado y eliminar obstáculos regulatorios innecesarios. Los avances serán comunicados a través del Grupo de Trabajo sobre Regulación Financiera entre Reino Unido y Estados Unidos.

La SEC revisará el tratamiento de las empresas británicas

La séptima recomendación aborda el régimen estadounidense de emisores privados extranjeros. Tras la publicación de un documento conceptual de la SEC en junio de 2025, su personal está estudiando posibles reformas de este marco regulatorio. Durante ese proceso, la SEC tendrá en cuenta la opinión de la FCA.

En particular, evaluará cómo deben reconocerse las normas británicas de regulación, divulgación de información y gobernanza corporativa al determinar el tratamiento de las empresas del Reino Unido en Estados Unidos. La medida podría resultar relevante para las compañías británicas que cotizan o buscan financiación en los mercados estadounidenses.

El objetivo es garantizar que el marco regulatorio tenga en cuenta la calidad y las características de las normas vigentes en Reino Unido.

Más transparencia en los mercados

La octava recomendación se refiere a los sistemas de información consolidada. A medida que entren en funcionamiento estos mecanismos en Reino Unido, la FCA y la SEC explorarán oportunidades de cooperación.

Los sistemas de información consolidada reúnen datos procedentes de diferentes mercados y plataformas de negociación. Su desarrollo puede facilitar a inversores y participantes del mercado una visión más completa de los precios, el volumen y las condiciones de negociación. La colaboración entre ambos reguladores pretende mejorar la transparencia y explorar posibles conexiones entre los respectivos sistemas.

Cooperación en los mercados de derivados

La novena recomendación afecta a las plataformas británicas de ejecución de swaps. La CFTC y la FCA estudiarán la posibilidad de convertir la exención temporal de la que disfrutan estas plataformas en un régimen de cumplimiento sustitutivo a largo plazo. Este mecanismo permite reconocer que una entidad cumple determinadas obligaciones mediante la aplicación de las normas de su jurisdicción de origen.

Ambos reguladores quieren abordar esta cuestión antes de que expire la exención vigente. También evaluarán la eficiencia de los actuales acuerdos de cooperación supervisora y estudiarán posibles actualizaciones para adaptarlos a los estándares regulatorios modernos. La finalidad es evitar duplicidades y reducir las cargas innecesarias para las entidades que operan entre ambos mercados.

Compromiso con la contabilidad y la auditoría

La décima y última recomendación reafirma el compromiso de Reino Unido y Estados Unidos con unos estándares internacionales de contabilidad y auditoría de alta calidad. Ambos países consideran que estas normas deben ser proporcionales, aceptadas globalmente y capaces de responder a las necesidades de inversores y participantes del mercado.

La FCA, la Autoridad de Regulación Prudencial británica, la SEC y otras autoridades colaborarán en los esfuerzos internacionales destinados a reforzar los organismos encargados de elaborar estos estándares. El objetivo es garantizar que la información financiera siga siendo transparente, comparable y fiable.

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