El sistema de poder en la industria Blockchain: de los orígenes a las resistencias
El sistema de poder en la industria Blockchain: de los orígenes a las resistencias

El sistema de poder en la industria Blockchain: de los orígenes a las resistencias

La tecnología Blockchain nace de una apuesta por una concepción del poder en el ámbito del dinero. Una concepción que habla de poder distribuido, frente al poder centralizado de los estados en materia monetaria. Tales principios hacen que periódicamente emerja la pregunta sobre quién manda en la industria Blockchain. Es decir, la tecnología pueda poner en marcha fórmulas concretas de poder menos concentradas; pero, luego, la lógica socioeconómica tiende a poner a distintos actores con distintos grados de poder. Como dijo Humpty Dumpty, personaje de Lewis Carroll en «A través del espejo», la cuestión es saber quién es el que manda. Aunque sea un mandar más distribuido.

Más autoridad, que poder

En conexión con los principios de Blockchain, cabría apuntar la influencia de la gente que desarrolla y mantiene el software de Blockchain. Por ejemplo, de Vitalik Buterin (cofundador de Ethereum), de Gavin Wood (Polkadot, Kusama), de Adam Back (Blockstream), de Anatoly Yakovendo (Solana), del equipo que mantiene del desarrollo de Bitcoin (Falke, Zhao, Ofsky, Stepanov, Chow, etc.).

De esos desarrolladores que están en el latido técnico y, sobre todo, tecnológico -pues no es lo mismo- de Blockchain haciendo cosas tan importantes como: actualizaciones de protocolo, correcciones de seguridad, diseñando estándares técnicos o implementando enfoques de escalabilidad. Son referencia y disponen de un elevado capital simbólico en el ecosistema Blockchain. Desde ahí, su voz es relevante. Son líderes tecnológicos. Ahora bien, tienen más autoridad, que poder.

De los individuos con autoridad pasamos a los grupos. Pero todavía muy en la línea de la lógica inaugurada por Blockchain, están las entidades que garantizan la seguridad en la red. Ha de tenerse en cuenta que los mineros controlan el orden de las transacciones y la seguridad de la red en sistemas de prueba de trabajo (Proof-of-Work), como Bitcoin, y los validadores participan -en función de sus tokens- en la validación de bloques en los sistemas de Proof-of-Stake, como Ethereum, en lugar de utilizar potencia de computación.

Mineros o proveedores de staking

Ahora bien, mineros o proveedores de staking pueden agruparse y ser influyentes, ya que procesan transacciones, votan sobre las actualizaciones técnicas y, en definitiva, tienen su papel en la descentralización y distribución de poder en el núcleo del desarrollo tecnológico. En este contexto, cabe destacar la presencia de agrupaciones como Foundry USA, que es el grupo de minería de Bitcoin más grande del mundo y filial de Digital Currency Group, diseñada para inversores institucionales.

Se calcula que en 2026 participa aproximadamente del 30% de la tasa de hash global. Otros «grupos», pues lo de grupo no puede ocultar los respectivos vínculos empresariales, son Lido o los servicios de staking para Coinbase. Ambos en el ámbito de Ethereum. La primera permite a los usuarios depositar criptomonedas en redes de Proof-of-Stake para obtener recompensas, sin bloquear sus fondos.

El siguiente paso en la escala de poder es el de los acumuladores. Acumuladores de tokens que se convierten en acumuladores de poder. Es el caso de las denominadas ballenas (whales, en inglés, en el lenguaje del ecosistema). Acumulaciones que posibilitan un importante peso en: el voto de los sistemas de gobernanza, los movimientos de los mercados, las decisiones de otros usuarios a partir de sus propias decisiones (función de arrastre) e incluso fundar ecosistemas propios. Aquí convergen firmas de inversión cripto o simplemente de capital riesgo (venture capital), exchanges e incluso alguno de los primeros aventureros en Blockchain.

El poder de los exchanges

Los nombres de estos acumuladores resuenan como sinónimo de rendimiento económico y colonización del futuro en clave Blockchain: Andreessen Horowitz, Paradigm, Binance, etc. Incluso en su versión descentralizada. Ha de tenerse en cuenta que en muchos sistemas DAO (Organización Autónoma Descentralizada, por su siglas en inglés, basada en blockchain), el poder del voto es directamente proporcional a la cantidad de tokens que se posee de la DAO.

En la cara centralizada de esta categoría, nos encontramos con los exchanges. Uno de los más fuertes centros de poder, puesto que controlan la liquidez, el listado de los tokens que pueden intercambiarse, el acceso de usuarios y la custodia de los activos cripto. Si un exchange como Binance, Coinbase o Kraken incluye o quita de sus listas un determinado token, el precio de este puede experimentar enormes cambios. Esto ya es poder económico directo.

En este vértice superior de la pirámide de poder, hay que reconocer a muy relevantes actores con gran fuerza económica y, por tanto, capacidad de decisión y poder. Se trata de los inversores institucionales y las empresas de capital riesgo (venture capital). Los primeros han aumento sustancialmente su influencia a partir del momento que Bitcoin adquirió la etiqueta de ETF (Exchange Trade Fund, fondo cotizado en inglés).

BlackRock

Las entidades de capital riego pueden dar forma a la dirección y gobernanza de startups vinculadas a Blockchain, la distribución de tokens o el crecimiento de su infraestructura técnica. Algunas de estas entidades son verdaderos gigantes en el mundo de las finanzas, más allá de la industria Blockchain, como es el caso de BlackRock, o ya clásicas en el territorio simbólico de Silicon Valley que han marcado más su perfil en la inversión cripto, como Sequoia Capital, o directamente especializadas en la inversión en criptomonedas, como Pantera Capital.

Establecida con trazos gruesos la pirámide de poder en Blockchain, no podemos dejar de lado lo que pueden considerarse actores paralelos, que aumentan su poder en la medida que el propio Blockchain se va institucionalizando. De hecho, son actores que funcionan como dispositivos de institucionalización de Blockchain y lo cripto. Es el caso de los emisores de stablecoins y, por supuesto, de los reguladores.

Las stablecoins se han convertido en una especie de infraestructura crítica en los mercados financieros. Compañías como Tether o Circle controlan flujos masivos de liquidez porque muchas operaciones con criptomonedas se realizan con stablecoins como USDT o USDC, ambas en dólares estadounidenses. Ello les otorga una importantísima influencia financiera e incluso regulatoria.

El poder de la añorada comunidad cripto

Por supuesto, los poderes políticos también tienen poder sobre Blockchain. Por muy descentralizado que se proponga su esencia, ha de existir en un mundo real atravesado por el poder. Los gobiernos y sus instituciones imponen regulaciones, tasas, leyes de seguridad o incluso posibilidades de acceso. Durante los últimos años hemos sido testigos de la influencia sobre Blockchain de la SEC (Securities and Exchange Commission, la reguladora de los mercados financieros estadounidense), la Unión Europea o el banco central de la República Popular China.

¿Dónde queda el poder de la añorada comunidad cripto? Se trata realmente de la pregunta sobre el poder de los usuarios. Ahora bien, del poder de los usuarios en un sistema que se fraguó originalmente como descentralizado. Podemos decir que la comunidad sigue importando, que sigue teniendo influencia y, por tanto, cierto poder.

La comunidad puede crear ecosistemas alternativos. Si los creo una vez. Y una segunda vez… Puede volver a crearlos. Puede también rechazar actualizaciones o bifurcar cadenas de bloques. Todavía late la descentralización en Blockchain, aun cuando cada vez más con las características de ser un poder de resistencia, en la resistencia, dentro del sistema de poderes en la industria Blockchain. Un sistema con sus conflictos. Pero de esto ya hablaremos otro día.

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