Delhi acuerda un marco ético para la IA sin reglas obligatorias, en un intento de coordinar el avance de la tecnología sin frenar la innovación ni vulnerar la soberanía regulatoria de los países. La Declaración de Delhi, firmada por 86 naciones, reconoce el impacto transformador de la inteligencia artificial y apuesta por la cooperación, la formación y el desarrollo de capital humano como respuesta a los cambios que se avecinan, aunque evita establecer compromisos vinculantes o mecanismos de control global.
El marco de la IA Delhi
La necesidad de preparar al mercado laboral ante la irrupción de la inteligencia artificial se convirtió en uno de los ejes centrales del acuerdo, considerado el mayor pacto internacional sobre ética y gobernanza de la IA. El documento reconoce que la automatización transformará el empleo en los próximos años y subraya la importancia de reforzar la formación, la alfabetización tecnológica y el desarrollo de capital humano como principales herramientas para afrontar esa transición.
El pacto, que reúne a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea, establece un marco ético global para orientar el avance de la tecnología en un momento en el que expertos advierten que la IA podría acercarse a niveles de superinteligencia en apenas dos años. El consenso fue posible tras acordar que las directrices tendrían carácter voluntario y no vinculante, una condición clave para la adhesión de Washington y otros países.
El texto, publicado por el Ministerio de Electrónica y Tecnología de Información de India, sostiene que la irrupción de la IA marca un punto de inflexión en la evolución tecnológica y advierte que las decisiones actuales determinarán el mundo que heredarán las próximas generaciones. En ese contexto, los firmantes abogan por una cooperación internacional más estrecha y por la participación de gobiernos, empresas y sociedad civil para impulsar una IA centrada en el bienestar social y el crecimiento económico.
Desarrollo del capital humano
Entre las prioridades del acuerdo figuran el desarrollo del capital humano, la ampliación del acceso a la tecnología, la confiabilidad de los sistemas de IA, la eficiencia energética, el uso científico de la tecnología y la democratización de los recursos digitales. La declaración busca construir un entendimiento común sobre el papel de la IA en beneficio de la humanidad, respetando al mismo tiempo la soberanía regulatoria de cada nación.
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Uno de los elementos más destacados es la creación del Trusted AI Commons, un repositorio internacional de seguridad en el que los países compartirán protocolos y buenas prácticas para prevenir fallos críticos en sistemas de IA. A ello se suma una carta de democratización orientada a facilitar que las economías con menos recursos accedan a chips y capacidades tecnológicas en condiciones más equitativas, evitando que queden rezagadas en la carrera global.
La Declaración también promueve el uso de la IA en sectores estratégicos como la salud y la agricultura mediante modelos de acceso abierto, al tiempo que pone el foco en la necesidad de sistemas energéticamente eficientes ante la creciente demanda de infraestructura digital. En materia de seguridad, los firmantes destacan la importancia de desarrollar tecnologías robustas y confiables que generen confianza pública y maximicen los beneficios sociales y económicos.
Cooperación internacional
En el ámbito educativo y laboral, el documento insiste en la expansión de programas formativos, la capacitación de funcionarios públicos y la modernización de los sistemas de formación profesional para adaptarlos a la nueva economía digital. Más que establecer soluciones directas a la pérdida de empleo, el acuerdo apuesta por la preparación y la reconversión como respuesta al impacto de la automatización.
La conclusión del pacto reafirma el compromiso de los países con una cooperación internacional sostenida para traducir estos principios en acciones concretas. Aunque las directrices no son vinculantes, la Declaración de Delhi consolida un marco común de aspiraciones y prioridades que busca guiar el desarrollo de la inteligencia artificial hacia un futuro próspero, inclusivo y alineado con el interés público global.

