Una viuda de 77 años, conocida como Olivia (nombre ficticio para proteger su identidad), perdió $287.000 de sus ahorros de toda la vida en una estafa romántica llevada a cabo mediante cajeros automáticos de criptomonedas en Sídney. La Policía Federal Australiana (AFP) ha revelado un alarmante aumento de estos fraudes, que afectan especialmente a personas de entre 60 y 70 años. Muchos de ellos están perdiendo los ahorros de toda una vida con estafadores que explotan su confianza y soledad.
Estafa romántica
Olivia, según informa abc.net, conoció a su supuesto novio, un hombre que afirmaba ser belga y trabajar en el extranjero, a través de una aplicación de citas. Tras ocho meses de relación en línea, él la persuadió para invertir en bitcoin, mostrándole documentos falsos que indicaban ganancias de $13,000 AUD (unos $8,600 USD) en una semana. Guiada por teléfono, Olivia usó por primera vez un cajero automático de criptomonedas en el oeste de Sídney, convirtiéndose, según sus palabras, en toda una experta en estas máquinas. Durante 18 meses, retiró grandes sumas de dinero en efectivo de cajeros automáticos convencionales, incluyendo una vez $20.000 AUD ($13,250 USD) que llevó en su bolso, para depositarlas en cajeros de criptomonedas ubicados en centros comerciales y tiendas.
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«Lo peor fue tener que decirle a mi hija que le había dado los ahorros que me llevó 40 años conseguir”, confesó Olivia, devastada. Su caso no es aislado: según AUSTRAC, los mayores de 50 años representan más del 70% del valor total de las transacciones en cajeros automáticos de criptomonedas, y muchos son víctimas de engaños. En los últimos 12 meses, ReportCyber registró 150 denuncias de estafas relacionadas con estas máquinas, con pérdidas que superan los $3 millones AUD ($1.99 millones USD), principalmente en fraudes de inversión, extorsión por correo electrónico y estafas románticas.
Estafa romántica en personas mayores
Los cajeros automáticos de criptomonedas, que convierten efectivo en monedas digitales de forma rápida y anónima, han crecido exponencialmente en Australia, pasando de 23 en 2019 a más de 1.800 en 2025. Estas máquinas son especialmente atractivas para estafadores que manipulan a víctimas vulnerables. El superintendente detective Matthew Craft, de la Policía de Nueva Gales del Sur, señaló que «es devastador ver cómo personas mayores pierden sus ahorros en estafas románticas. Los estafadores explotan la confianza y la soledad, y una vez que el dinero se transfiere a través de un cajero de criptomonedas, es casi imposible recuperarlo».
La operación policial contactó a más de 90 australianos, incluidas víctimas y presuntos delincuentes, y descubrió que algunos ancianos recurrieron a cajeros automáticos de criptomonedas después de que sus bancos bloquearan transferencias sospechosas. Las autoridades han identificado señales clave para proteger a la población, especialmente a los mayores, de estas estafas:
- Alguien conocido solo en línea solicita depositar dinero en un cajero automático de criptomonedas.
- Promesas de amor eterno o ganancias rápidas con presión para actuar de inmediato.
- Solicitudes de pago en criptomonedas de supuestas agencias gubernamentales o empresas, que nunca usan este método.
- Sensación de urgencia o plazos estrictos para realizar transacciones.
Límites en cajeros automáticos
El comandante de la AFP, Graeme Marshall, ha advertido a la población que si alguien que no has conocido en persona te pide pagar con criptomonedas, se corte el contacto y se denunci. Estas máquinas se han convertido en un canal para que los estafadores manipulen a las personas mayores con falsas promesas de amor o riqueza, india.
Para combatir el problema, AUSTRAC impuso un límite $3.300 por transacción en cajeros automáticos de criptomonedas, y la policía, junto con el Centro Conjunto de Coordinación Policial contra la Ciberdelincuencia (JPC3), lanzó una campaña nacional de educación. También se están distribuyendo materiales informativos en lugares con cajeros automáticos, y algunas empresas, como un proveedor en Queensland, han comenzado a bloquear clientes sospechosos. Australia Post también fue alertada sobre el uso indebido de sus servicios.
El superintendente detective Tim McKinney, de la Policía de Victoria, subrayó que cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, casi siempre es una estafa. Tim recomienda proteger a los seres queridos, especialmente a los mayores, informándoles sobre estas estafas. Olivia, cuya vida cambió tras la estafa, espera que su historia sirva de advertencia: «No quiero que nadie más pase por esto», ha dicho.

