A los que creyeron y siguieron creyendo en Bitcoin ¡feliz cumpleaños!
A los que creyeron y siguieron creyendo en Bitcoin ¡feliz cumpleaños!

A los que creyeron y siguieron creyendo en Bitcoin ¡feliz cumpleaños!

A los que creyeron y siguieron creyendo en Bitcoin ¡feliz cumpleaños!. Se han cumplido dieciséis años de la creación del primer bloque de Bitcoin. Con él, nacía también a la vida práctica Blockchain. Era el 3 de enero de 2009. Satoshi Nakamoto minó el bloque génesis. Vista la actualidad de Bitcoin y Blockchain desde aquel día o desde dos meses antes, si se quiere, cuando el mismo Nakamoto publicó el documento titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System«, la historia toma las características de un milagro. Dieciséis años en los que ha conseguido sobrevivir a obstáculos, desdenes, crisis en su cotización e irregulares comportamientos de algunos de sus gestores. Pero ¡ahí está! Más fuerte que nunca.

¡Feliz cumpleaños! Bitcoin

En la primera transacción de bitcoin, ocurrida el 12 de enero de 2009, Nakamoto envió 10 bitcoins a Hal Finney. Hoy esos bitcoins tienen un valor aproximado de 953.930 euros. Algo que da para un holgado homenaje y unos cuantos caprichos. Hace dieciséis años, apenas daba para una pizza. De hecho, el 22 de mayo de 2010, comer dos pizzas requirió abonar 10.000 BTC. Es decir, según la cotización actual, casi quinientos millones de euros cada pizza. Comparaciones imaginarias que marean; pero que nos apuntan todo lo que se ha movido. Todo lo que ha corrido. ¿Seguirá moviéndose a la misma velocidad de crucero? Sobre esto hay que advertir que no ha sido un camino lineal y sin obstáculos.

Bitcoin cumple 16 años escribiendo su legado cada 10 minutos

Comparar ambos momentos, el del origen y la actualidad, sirve para algo más que para un ejercicio de nostalgia. Pone de manifiesto el gran poder de las ideas y las voluntades, de las acciones de los sujetos. Blockchain, Bitcoin y las criptomonedas en general siguen teniendo enemigos con poder. Tal vez sólo hace falta mirar en algunas capas del ejecutivo español. Los recelos sólo son compensados por el ansía de recaudación fiscal, al verlo como algo que se escapa al fisco. Entonces, sí se le da importancia.

Fiscalidad y el desprecio hacia Bitcoin

La cuestión fiscal siempre levanta ampollas morales: ¿por qué han de beneficiarse, indirectamente a través del fisco, quienes han negado todo valor a la criptomoneda, incluso han puesto obstáculos a su desarrollo o la han tratado con desdén? Bueno, queda el consuelo de su contribución a las funciones estatales de garantizar seguridad y justicia a sus ciudadanos.

En todo caso, la distancia actual de las instituciones políticas y económicas no es nada, comparable con respecto al desprecio que sufrió Bitcoin en los orígenes. Tanto desde el sistema financiero, como desde las instancias políticas. Hay que recordar que Bitcoin ha tardado más de diez años en poder ser la base de fondos cotizados en bolsa (ETF), pues los gemelos Winklevoss lo propusieron en 2013.

Por eso, hoy, cuando las regulaciones sobre activos digitales han tomado cuerpo o cuando el propio Bitcoin ha entrado de lleno en los mercados y las instituciones financieras, pudiendo ser ya la base de fondos cotizados en bolsa, su historia parece la historia de un milagro. Es la historia de la fuerza de la sociedad. Una historia que ha tenido en el año recientemente acabado, 2024, uno de sus principales momentos felices. Empezando por la aprobación de los primeros ETFs de Bitcoin por parte de la SEC, la Comisión de Bolsa y Valores de la Estados Unidos. Siguiendo por el inicio del despliegue de la regulación europea MiCA. Terminando, a manera de fuegos artificiales, con la superación del precio de los cien mil dólares estadounidenses en su cotización.

Los momentos duros

La felicidad de 2024 nos puede hacer olvidar algunos momentos duros a lo largo de sus dieciséis años. Por ejemplo, especialmente durante sus primeros meses de vida y cuando su precio apenas alcanzaba un dólar estadounidense, se le ubicó en las profundidades de la Deep Web y la Silk Road. Es decir, con actividades ilícitas. Una sombra que aún continúa.

Ha habido malos momentos. Cuando, en 2014, quebró Mt. Gox, siendo en su momento el mayor exchange de Bitcoin. Supuestos hackeos llevaron a perder 850.000 bitcoins. Esta vez sí que el ecosistema tembló como nunca lo había hecho antes. Como nunca lo haría, hasta el momento. Un terremoto que derrumbó muchas de las confianzas iniciales en la criptomoneda.

Tampoco pueden olvidarse, pues están temporalmente cerca, los acontecimientos que, con sus ondas expansivas, hundieron a Bitcoin en la oscuridad del denominado criptoinvierno. Acontecimientos del año 2022. Apenas había cumplido Bitcoin trece años, vino el colapso de la stablecoin TerraUSD y su criptomoneda Luna. Hacia finales de ese mismo año, el exchange FTX se declaró en bancarrota. En las pantallas televisivas y en la mayor parte de los medios de comunicación, llovieron bofetadas sobre Bitcoin y las otras criptomonedas, a partir de las imágenes de escasa profesionalidad y menos escrúpulos de Sam Bankman-Fried y su equipo.

Cuando en 2018 perdió aproximadamente el 80% de su valor

Y luego están sus repentinas caídas en la cotización. Siempre asombrosas, cuando lo asombroso es que hubiera alcanzado la cotización que había alcanzado. Constantemente entre acusaciones de encontrarse en una burbuja, el trazado de su línea de tendencia en los precios de cotización durante estos dieciséis años no deja lugar a dudas. Pero esas caídas repentinas en su cotización dejan comprensibles dudas a quienes las sufren en sus propias carnes.

Ahora bien, también constituyen fuente de orgullo entre quienes optaron por mantenerse. Por ejemplo, cuando en 2018 perdió aproximadamente el 80% de su valor, tras haber rozado los veinte mil dólares estadounidenses de cotización. Había que ser fuerte, para mantenerse fiel a Bitcoin. O estar fuerte, es decir, haber invertido un dinero que no se necesitaba para vivir. Y, sobre todo, tener una fuerte confianza en el futuro de este proyecto tecnológico, financiero, económico, social y político que se llama Bitcoin y que ahora cumple dieciséis años. A todos estos que creyeron, siguieron creyendo y siguen creyendo ¡feliz cumpleaños!.

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