La tendencia en todo lo que se mueve se llama inteligencia artificial (IA). También, como quedó reflejado en la crónica que Observatorio Blockchain publicó de GameFi 2025, en los juegos combinados con finanzas descentralizadas.
La IA es una especie de gran motor de la interactividad. Interactividad entre máquinas, incluyendo la interactividad consigo misma, y, por supuesto, con humanos, llegando a la adicción. Adicción de personas que apenas pueden levantarse ya sin consultar “su IA” de referencia. Incapaces de tomar decisiones sin su respaldo. Adicción de la IA a las consultas y preguntas de los humanos, a la interactividad, pues se alimenta de la misma.
Un ejército de agentes de IA se instala en nuestras vidas
Los videojuegos y la IA
Se trata de una especie de mutua interactividad dependiente. Como si la dialéctica hegeliana entre el amo y el esclavo -véase su Fenomenología del Espíritu– tuviese hoy su concreción en esa interactividad entre máquinas inteligentes y personas. Cada uno de los componentes de la dialéctica-interactividad depende del otro. Eso sí, uno depende más que el otro.
Pues bien, los videojuegos es ese espacio aparentemente lúdico donde se experimenta lo que será serio en el futuro. Si, contradiciendo al sociólogo alemán Luhmann, el futuro empieza en algún sitio, este sitio son los videojuegos. Consciente de esto, el gran urdidor de futuros de nuestro tiempo, Elon Musk, anunció la apertura de un estudio de videojuegos hace menos de un mes.
Videojuegos que, claro está, incluyen IA. De hecho, lo que parece que abre es un espacio de desarrollo de la IA, que toma como escenarios de experimentación los videojuegos. Un ámbito de impulso de videojuegos para experimentar con la IA. Un laboratorio para experimentar con humanos a través del videojuego.
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Los laboratorios ya no son esos sitios herméticamente cerrados, con grifos y pilones, como muestran las fotografías en sepia del laboratorio de Ramón y Cajal. La simulación de la realidad, que antes se hacía en probetas, es hoy digital y tiene lugar principalmente a través de pantallas. De la microvida aislada en tubos de cristal a la microsociología de la interacción en videojuegos.
Con la IA, es como si los videojuegos adquiriesen vida propia. Como si la vida del videojuego estuviera “ahí”, dinámicamente, con independencia de la actividad del jugador. Así, por ejemplo, el popular Minecraft, que ya es una especie de mundo en sí mismo, se impulsa con IA adquiriendo cultura y gobierno propio.
Los agentes de IA
El mundo del videojuego no se para cuando el jugador abandona la pantalla. Minecraft crea 1000 agentes de IA, personajes no jugables (NPC, por sus siglas en inglés: non-playable character), con comportamientos únicos y con sus propios objetivos. Agentes que conforman una sociedad y hasta una entidad política, de momento sólo dentro del juego, capaz de tomar decisiones. Esto es ya una especie de jeringuilla para la adicción hacia el juego, pues los propios jugadores querrán estar en esa continua transformación del juego. Sobre todo, cuando algunas decisiones colectivas de estos agentes tienen proyección económica, sobre las recompensas y pagos presentes en el videojuego. Para conocerlas, el jugador ha de estar en constante contacto con el videojuego. Al menos, ser informado de tales cambios en la “política” del videojuego.
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Con los NPCs, se puede comerciar, comprándolos objetos, por ejemplo, que son de especial interés para que el jugador progrese en su “misión” dentro del juego. También pueden dar información y, aun cuando creo que esto aún está en la fase de talleres, pueden ser “contratados” por el jugador, para la realización de tareas y “servicios profesionales”. El horizonte de conformación de equipos de NPCs asalariados al servicio de un jugador no parece lejano. Se trata de poner “su voluntad” al servicio de los intereses del jugador.
Personajes no jugables (NPC)
En cuanto el vínculo se rompe, el NPC seguirá su camino o se pondrá al servicio de otros jugadores. Pienso en CV de NPCs que mostrarán a los potenciales “compradores”, cuando han terminado su contrato con un determinado jugador, exponiendo su trayectoria e incluso facilitando que los nuevos jugadores pidan referencia a antiguos jugadores, por si los NPCs adornan demasiado sus CV. Es una forma de hacer comunidad.
La IA protagonista de las tendencias del sector GameFi para 2025
Junto a la exigencia de adaptación del jugador al juego, la incorporación de la IA lleva también una adaptación del juego al jugador. Una especie de personalización de las dimensiones del juego, tales como los desafíos y las recompensas, haciendo más inmersivo el juego. El videojuego se sumerge en la lógica del usuario, alimentándose de sus comportamientos, para conseguir que el jugador se sumerja en el juego. De esta manera, cada juego promete convertirse en “mi juego”.
Integración de blockchain e IA
Es lo que ocurre, por ejemplo, con el juego NFT en la blockchain de Ethereum desarrollado por Parallel Studios en Solana. Se trata del juego de supervivencia Colony, donde también agentes IA que evolucionarán solos, independientemente de las instrucciones de los usuarios. Y aquí esta el core del equilibrio necesario. Por un lado, mundos de los videojuegos que cambian aparentemente a su aire, con sus propias “programaciones autónomas”. Pero, a la vez, se alimentan de los comportamientos de los usuarios para la realización de tales cambios, adaptándose a los mismos. Un equilibrio entre la autonomía del juego y la adaptación al jugador. Equilibrio entre la dinámica de una vida que se renueva constantemente y la dinámica de la vida y lógica del usuario. La interacción entre máquina y usuario es lo que da la vida.
TENDENCIAS DEL MERCADO NFT PARA 2025 Y COMPORTAMIENTO EN 2024
La integración de blockchain e IA permite a los jugadores crear contenidos del juego. Por ejemplo, personajes u objetivos. Creaciones que, a su vez, pueden ser tokenizados como NFTs. Por lo tanto, pueden ser vendidos, teniendo su cotización. Los jugadores se convierten así en cocreadores y copartícipes del juego, de su evolución y de su economía. Tal vez, en la economía de los juegos es donde se esté experimentando el futuro de la economía.

