El departamento de investigación del conglomerado mediático The Economist Group ha publicado un informe con un título muy atractivo: AI: from experimentation to implementation?. Un título que suena a algo parecido a: “ya estamos esperando algo más” de la inteligencia artificial (IA), que jugar a las preguntas y las respuestas de GPT4 o modelos similares.
IA, más que preguntas y respuestas
En esta sociedad de la aceleración, como denuncia Hartmut Rosa, nada puede quedarse en una fase, pensar que ha llegado a algo, por muy exitoso y popular que sea ese algo. Menos aún en cuestiones de innovación tecnológica. En noviembre, se cumplirán dos años desde que la norteamericana OpenAI lanzó GPT. Un tiempo transcurrido entre una lluvia de millones invirtiéndose en esta tecnología y un tono de continua experimentación y, sobre todo, popularización de la IA, hasta llegar a hablarse de un proceso de democratización por su fácil y, en parte, gratuito acceso.
LA IA SERÁ TEMIBLE CUANDO NOS HAGA REÍR: SERÁ DEMASIADO HUMANA
Se reconoce en el informe que la IA generativa ha hecho más eficiente algunos procesos, que van desde la compilación de programas a la formación, pasando por los servicios robotizados de atención al cliente. Pero cuando se habla de implementación se quiere decir producir algo que genere ingresos. Es decir, la monetización de la innovación tecnológica. Pues bien, se dan algunos apuntes de industrias que ya han implementado la IA en sus productos: automoción, salud, energía, servicios financieros, etc.
Ahora bien, como no podría ser de otra forma tratándose de un grupo de medios de comunicación, muestra su preocupación por los efectos del desarrollo de la IA sobre la democracia. Se trata de otro tipo de implementación. Aunque es un grupo mediático focalizado en el campo económico, su lugar está en marcos democráticos. Aquí se ponen de relieve efectos en convocatorias electorales. La IA genera desinformación con productos comunicativos de una gran verosimilitud.
LA IA NOS SUSURRA PUBLICIDAD PORQUE SE ALIMENTA DE LA PROPAGANDA DE INTERNET
Sin embargo, el problema principal está en un aspecto que es repetidamente recogido en los informes sobre la IAG (IA generativa). Es el gran gasto de energía de los centros de datos, de los que la IAG se alimenta.
En cuanto a su contenido, no se puede decir que el informe diga algo nuevo. Es su título y su propia publicación lo reseñable. El medio (informe) vuelve a ser el mensaje, como diría Marshall McLuhan.

