Medio billón en depósitos bancarios, en riesgo por las stablecoins
Medio billón en depósitos bancarios, en riesgo por las stablecoins

Las stablecoins ponen en juego medio billón de dólares en depósitos bancarios en EEUU

Las stablecoins podrían retirar alrededor de 500.000 millones de dólares en depósitos de los bancos estadounidenses a fines de 2028, según informa Reuters citando datos de Standard Chartered. Un dato que podría intensificar la pelea entre bancos y empresas de criptomonedas sobre la legislación para establecer reglas para el sector de activos digitales en Estados Unidos.

Reunión el 2 de febrero

Hace unos días, el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos decidió posponer la discusión del proyecto de ley para regular las criptomonedas horas después de que el consejero delegado de Coinbase, Brian Armstrong, mostrara su disconformidad con el mismo en su cuenta de X. Armstrong se refirió a enmiendas que eliminarían las recompensas en las monedas estables, lo que , según su interpretación, permitiría a los bancos bloquear de facto la competencia. La industria cripto defiende que las stablecoins deben competir en igualdad de condiciones con otros instrumentos financieros que también remuneran la liquidez.

Según informó Reuters ayer, la Casa Blanca se reunirá el lunes, 2 de febrero, con ejecutivos de banca y de empresas de criptomonedas para intentar desbloquear la legislación sobre stablecoins, con el foco puesto en si estas compañías pueden ofrecer intereses y recompensas por mantener tokens vinculados al dólar.

Según Geoff Kendrick, director global de investigación de activos digitales en Standard Chartered, los bancos regionales de Estados Unidos serían los más expuestos a una pérdida de depósitos como consecuencia de la expansión de las stablecoins. Su  análisis se basa en el margen de interés neto de los prestamistas, que es la diferencia entre lo que un banco gana con los préstamos y lo que paga por los depósitos, que podría reducirse si una parte relevante del dinero de clientes migra hacia dólares tokenizados que se mantienen fuera del balance bancario tradicional.

Intereses en juego

La llamada ley Genius que regula las stablecoins en Estados Unidos prohíbe a los emisores pagar intereses directos sobre los tokens. Sin embargo, los bancos sostienen que el texto deja abierta una laguna que permitiría a terceros, como plataformas de intercambio o fintech, ofrecer rendimiento sobre esos activos digitales. De cerrarse o no esa vía depende buena parte del atractivo competitivo de las stablecoins frente a los depósitos bancarios clásicos. Para el lobby bancario, permitir esa remuneración indirecta equivale a crear depósitos paralelos sin las mismas exigencias regulatorias.

Tether lanzó hoy una stablecoin regulada para competir con USDC

Del lado de las compañías cripto, limitar el rendimiento sería una barrera artificial a la innovación y reforzaría la posición dominante de la banca. Argumentan que, si un token está totalmente respaldado por activos líquidos y auditables, la competencia por ofrecer retorno al usuario debería permitirse igual que en fondos monetarios o productos de tesorería. El choque representa un conflicto directo por la base de financiación del sistema financiero.

Igual que las cuentas corrientes

Kendrick subraya además que el impacto final sobre los depósitos dependerá de dónde mantengan sus reservas los emisores. Si ese respaldo se deposita mayoritariamente en bancos estadounidenses, el dinero no desaparece del sistema, sino que cambia de titular. Pero hoy el modelo dominante de los grandes emisores, como Tether y Circle, se basa en mantener gran parte de las reservas en bonos del Tesoro de EEUU a corto plazo. Lo que convierte a las stablecoins en un nuevo gran comprador estructural de deuda pública.

En términos estructurales, lo que está en juego va mucho más allá de una simple fuga de depósitos desde los bancos hacia las stablecoins. No se trata solo de que el dinero cambia de sitio, sino de que está surgiendo una nueva capa de dinero digital que funciona con reglas técnicas distintas. Las stablecoins permiten guardar dólares tokenizados en billeteras digitales y moverlos en cualquier momento del día, todos los días del año, sin depender de los horarios bancarios. Para muchos usuarios y empresas, ese saldo en stablecoins ya tiene la misma función práctica que una cuenta corriente, que es guardar dinero listo para usar.

Repartir ingresos al instante

Además, estas monedas digitales no solo se almacenan, también se pueden programar, haciendo que el dinero también pueda ejecutar reglas automáticamente. En la práctica, permite que un pago se realice solo cuando se cumple una condición. Por ejemplo, la entrega verificada de un producto o la finalización de un servicio, sin necesidad de que una persona tenga que autorizar la transferencia. También hace posible repartir ingresos al instante entre varias parte, cobrar suscripciones o consumos por uso de forma automática y liquidar operaciones financieras casi en tiempo real. Esto convierte al dinero en herramienta activa y no solo en un saldo almacenado en una cuenta.

Si la adopción de stablecoins continúa, la competencia para los bancos no será solo ofrecer mejores tipos de interés en los depósitos. Tendrán que competir también en experiencia tecnológica, ya que no bastará solo con pagar más por el dinero del cliente. También deberán moverlo mejor y de manera más rápida.

Por eso la disputa regulatoria actual es tan intensa. Se debate quién va a controlar la infraestructura por la que circulará el dinero digital en los próximos años. Si seguirá concentrada en el sistema bancario tradicional o si se repartirá entre bancos, emisores de stablecoins y redes blockchain. El camino que tome Estados Unidos en su calendario legislativo sobre este asunto será decisivo para definir el futuro papel de las stablecoins  en el sistema financiero global.

Covadonga Fernandez
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