Ursula von der Leyen afirmó en el Foro Económico Mundial de Davos que la Comisión Europea sitúa la inteligencia artificial entre sus prioridades estratégicas y destacó el principio de IA primero como uno de los ejes para atraer inversión, impulsar la innovación y reforzar la competitividad tecnológica de Europa.
Durante su discurso, la presidenta de la Comisión subrayó que Europa cuenta con los activos necesarios para competir en el desarrollo y la adopción de la inteligencia artificial, entre ellos el ahorro, las capacidades profesionales y la innovación. En este contexto, señaló el papel de las fábricas y gigafábricas de IA y de las aplicaciones avanzadas como elementos clave para movilizar estos recursos y llevarlos a su máximo potencial.
IA vinculada a defensa y seguridad
Von der Leyen afirmó que las empresas europeas están adoptando la inteligencia artificial al mismo ritmo que sus homólogas estadounidenses y defendió que Europa compite activamente por las tecnologías clave del futuro. A su juicio, la IA se ha convertido en un factor central tanto para el crecimiento económico como para la autonomía estratégica del continente, en un entorno de competencia global cada vez más intensa.
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La presidenta vinculó también la inteligencia artificial con otros ámbitos estratégicos, como la defensa y la seguridad. Recordó que el incremento del gasto europeo en defensa ha impulsado el desarrollo de empresas tecnológicas que trabajan en software y sistemas basados en IA, así como en drones avanzados y tecnologías de vigilancia de doble uso, reforzando al mismo tiempo la base industrial y tecnológica europea.
Asimismo, destacó la relación entre el despliegue de la IA y la política energética. Según explicó, el desarrollo de infraestructuras digitales, centros de datos y capacidades avanzadas de computación requiere un suministro energético estable, asequible y resiliente, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia una verdadera unión energética basada en redes interconectadas, energías renovables y nuclear.
Startups en 48 horas
Tras situar la inteligencia artificial como eje tecnológico, Von der Leyen amplió su análisis al conjunto de la transformación económica europea. Señaló que el mundo atraviesa un cambio estructural permanente y que Europa no puede confiar en que el antiguo orden se restablezca. En su opinión, las crisis geopolíticas actuales deben entenderse como una oportunidad para reforzar la independencia económica, política y tecnológica de la Unión.
En este contexto, recordó que la Comisión trabaja para reducir las dependencias estructurales de Europa en ámbitos como la energía, las materias primas, la defensa y el sector digital. Subrayó que este esfuerzo exige una mentalidad de urgencia y la capacidad de actuar a gran escala y con rapidez.
Von der Leyen también se refirió a la necesidad de crear un entorno más favorable para el crecimiento de las empresas innovadoras. En este sentido, explicó que la fragmentación normativa dentro del mercado único sigue siendo un obstáculo para que las empresas puedan escalar en Europa y acceder a financiación. Para hacer frente a este problema, recordó la iniciativa del denominado «28 régimen», orientada a facilitar la operación de las empresas en toda la Unión bajo un conjunto único de normas. El 28 régimen consiste en poder crear una startup en cualquier país de la Unión Europea en un plazo de 48 horas y de forma totalmente digital.
Movilizar capital
La presidenta también puso el acento en la necesidad de movilizar capital a gran escala. En este sentido, defendió el avance de la Unión del Ahorro y la Inversión como una pieza clave para crear un mercado de capitales más profundo y líquido, capaz de canalizar recursos hacia las startups, las pymes, la innovación y la industria tecnológica. La Unión de Ahorros e Inversiones es una iniciativa destinada a mejorar la canalización del ahorro de los ciudadanos hacia inversiones productivas en el sistema financiero de la UE.
Para concluir, Von der Leyen afirmó que el mundo ha cambiado de forma permanente y que Europa debe adaptarse a esa nueva realidad. Según señaló, reforzar la base tecnológica, con la inteligencia artificial como uno de sus pilares, junto con la industria, la energía y el capital, es una condición imprescindible para garantizar la prosperidad, la seguridad y la capacidad de decisión de la Unión Europea en el nuevo escenario global.
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