Giancarlo propone un dólar digital tokenizado para próximos sistemas financieros

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Un dólar digital como moneda tokenizada para los sistemas financieros del futuro es la propuesta de J. Christopher Giancarlo, director del Proyecto Digital Dollar. Giancarlo expone hoy ante el Comité del Senado de los Estados Unidos sobre Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos, la necesidad de actuar cuanto antes para afrontar las repercusiones que la internet del valor puede tener sobre los “viejos y centralizados sistemas financieros” estadounidenses.

Tras una reflexión sobre la evolución del dinero a lo largo de la civilización humana, Giancarlo precisa que en la actualidad, la mayoría de los productos, contratos y artículos de valor comercializables del mundo se contabilizan en dólares estadounidenses. “Mañana, se convertirán en tokens digitalizables y negociables y se combinarán con contratos inteligentes manejados algorítmicamente”.

Giancarlo apunta al futuro del dólar en la economía global e invita a reflexionar acerca de si los productos y contratos digitales del futuro seguirán teniendo precio en dólares y seguirán contabilizados en la moneda estadounidense, si el dólar sigue siendo exclusivamente analógico. ¿O los productos y contratos digitales del futuro serán valorados y contabilizados en alguna otra moneda que esté digitalizada, descentralizada y programable?

Competidores de Estados Unidos

En este sentido, Giancarlo afirma que algunos de los principales competidores económicos en el extranjero de Estados Unidos ya están creando monedas digitales soberanas para integrarse en miles de tales aplicaciones DLT.

Para ilustrar el devenir del dólar, Giancarlo invita a imaginar una gran ciudad africana en la próxima década. Con una estación de filtración de agua construida por uno de los principales competidores económicos de Estados Unidos. Explica que un sensor computarizado en la estación reconocerá cuando sus reservas de cloro se están agotando. Con 5G, el sensor indicará a una computadora que ordene automáticamente suministros de cloro de un proveedor designado, afiliado al constructor de la instalación. Se realizará un pago digital al proveedor extranjero en la moneda digital del proveedor, con poca o ninguna gestión humana. Tendrá lugar fuera del sistema financiero tradicional basado en cuentas.

Evolucionar de analógica a digital

Tales desarrollos nos llevan a un mundo nuevo. La pregunta, afirma Giancarlo, es quién diseñará y construirá esos sistemas digitales, qué moneda tokenizada se utilizará dentro de ellos y qué valores sociales se ejercerán. A su juicio, si el dólar estadounidense quiere seguir siendo la principal moneda de reserva del mundo en el siglo en desarrollo, debe evolucionar de una moneda analógica a una digital. Pero también hacia una unidad de cuenta que mida, respalde y realice transacciones con los objetos de valor digital tokenizados del mundo.

La intervención de Giancarlo, que fue presidente de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC), lleva por título “La digitalización del dinero y los pagos”. En ella, señala que igual que la primera ola de internet permitió la transferencia inmediata de palabras e información a través de redes informáticas descentralizadas. La segunda ola permitirá la transferencia instantánea de persona a persona de cosas de valor.  Ya sean acciones, títulos de automóviles o dólares estadounidenses. Como consecuencia, afrontar el reto de los cambios traerá mayor inclusión financiera, capital, eficiencia operativa y crecimiento económico para las generaciones venideras, explica.

Internet del valor

En su discurso, Giancarlo indica que el mundo está entrando en una nueva era en la que se almacenarán cosas de valor. A modo de ejemplo, cita el dinero, contratos, certificados de acciones, registros de tierras, arte, música, nuestras identidades personales o nuestros votos. Todas estas cosas de valor serán gestionadas y movidas de manera segura e instantáneamente, de persona a persona, sin validadores centrales. “Esto es lo que algunas personas llaman Internet de valor”, indica

En este sentido, afirma que la primera ola de Internet está a punto de ser reemplazada por la internet de valor. Una nueva era donde, según relata, la confianza será proporcionada con menos frecuencia por las instituciones centrales establecidas. Como sucede en la mayor parte de la infraestructura del mercado financiero existente en el mundo. La nueva gobernanza se logrará mediante criptografía colaborativa y una red descentralizada de algoritmos computacionales.

Sistemas de pago vergonzosamente atrasados

En su intervención, Giancarlo compara el estado obsoleto de las infraestructuras físicas de Estados Unidos (puentes, túneles, aeropuertos) con el de las infraestructuras financieras.

“Los sistemas de pago y liquidación, votación de accionistas y apoderados, acceso y divulgación de los inversores y  la supervisión reguladora del sistema financiero se han quedado atrás. En algunos casos, vergonzosamente en el siglo XXI”

Para ilustrar los límites del sistema financiero estadounidenses, alude a la respuesta del Gobierno a la actual pandemia de COVID-19. Explica que decenas de millones de estadounidenses tuvieron que esperar un mes o más para recibir los pagos de ayuda mediante cheques en papel. Además, se distribuyeron más de un millón de pagos, por un valor de casi 1.400 millones de dólares a estadounidenses fallecidos.

Libro blanco

Respecto al proyecto digital del dólar, precisa que no es una empresa comercial. El objetivo del mismo es alentar la investigación y la discusión pública sobre las ventajas potenciales de una moneda de banco central (CBDC) de EE. UU.. Para ello, busca promover el interés público en asegurar el dólar a futuro para los consumidores e instituciones  Estados Unidos y en todo el mundo.

El proyecto publicó su libro blanco el mes pasado, donde se detalla un camino a seguir y consideraciones para el desarrollo de un CBDC de EE. UU. El informe técnico del proyecto propone un modelo de CBDC tokenizado, que  opere junto a fondos existentes. Es decir, que se distribuya, principalmente, a través de la arquitectura existente de dos niveles de bancos comerciales y transmisores de dinero regulados. Además, propone que se registre en una nueva infraestructura transaccional, informada por tecnología de contabilidad distribuida ( DLT).

El documento técnico describe los beneficios de un CBDC en el contexto del dólar estadounidense e indica casos de uso y pilotos potenciales. Así, destaca Giancarlo, un CBDC ofrecería una nueva opción para transacciones digitales, pagos instantáneos entre pares y transacciones en persona. También podría reducir costes y diversificar aún más los rieles de pago. “Un CBDC estadounidense podría distribuirse a los usuarios finales a través de bancos comerciales e intermediarios de pago de confianza”.

Inclusión financiera

Asimismo, Giancarlo señala que un CBDC facilitaría la inclusión financiera al ampliar el acceso a los servicios a través de mecanismos adicionales, como las billeteras digitales.

Un CBDC de EE. UU. podría ampliar la capacidad de las poblaciones actualmente no bancarizadas para acceder a servicios financieros digitales y realizar transacciones en plataformas de comercio electrónico que no operan con efectivo físico.

Giancarlo indica que en términos prácticos, los billetes de banco tradicionales en dólares son instrumentos locales. Son distribuidos por la Reserva Federal a los bancos locales y restringidos a transacciones físicas en presencia del pagador y beneficiario. Algo que, a su juicio, los hace poco prácticos para pagos de gran valor. Los billetes de dólar tradicionales no funcionan en el comercio electrónico moderno.

Frente a los billetes de dólar tradicionales, un CBDC representaría un nuevo formato de dinero del banco central para complementar los billetes y las reservas bancarias, mientras se integra a la perfección con las funciones bancarias y de pago existentes. La innovación, apunta Giancarlo, se basa en la adopción de propiedades similares a un token o instrumento portador digital. Lo que permite que el dólar se vuelva digital y portátil.

Enviar dólares como mensajes de texto

En este sentido, subraya que la tecnología ledger (DLT) puede ofrecer el enfoque más efectivo para emitir, distribuir, transferir y canjear tokens. “Permitiría enviar el dólar en tiempo real a cualquier parte del mundo físico y virtual tan fácilmente como enviar un mensaje de texto”, apunta.

El Proyecto Digital Dollar propone que la emisión, distribución y redención de un CBDC de EE. UU. se realice tal como lo hace el efectivo hoy. Sería emitido por la Reserva Federal a los bancos nacionales o entidades reguladas contra las reservas. Los bancos distribuirían dólares digitales a las billeteras digitales de los usuarios finales nacionales contra depósitos bancarios y contra garantías a bancos no residentes.

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Para los usuarios finales estadounidenses, las billeteras digitales ofrecerían funcionalidades de pago esenciales. Se integrarían con los servicios bancarios existentes para permitir una armonía perfecta con el sistema financiero. Los pagos en los puntos de venta aún podrían realizarse a través de terminales convencionales o soluciones totalmente sin contacto. Las entidades reguladas extenderían tales billeteras a sus clientes a través de las tiendas existentes para teléfonos móviles, señala Giancarlo.

No bancarizados

Respecto a los usuarios no bancarizados, los servicios de billetera pueden venir precargados en teléfonos móviles. Las capacidades avanzadas fuera de línea son posibles para permitir que se realicen transacciones locales cuando las redes de telecomunicaciones están inactivas, precisa.

El responsable del Proyecto Digital Dollar señala la inclusión de las poblaciones no bancarizadas como un área muy prometedor para el CBDC de EE. UU. Según un estudio realizado en 2017 por Corporación Federal de Seguros de Depósitos, aproximadamente 14 millones de adultos estadounidenses carecen de una cuenta bancaria. Esta cifra, explica Giancarlo, se ha vuelto más importante a raíz de la crisis de COVID-19.

La Reserva Federal de los Estados Unidos no tiene relaciones directas o conectividad con el público no bancarizado. Por lo tanto, no puede distribuir o coordinar el alivio de crisis a los hogares residentes. Lejos de la Reserva Federal, las agencias gubernamentales federales y estatales solo tienen relaciones bancarias directas parciales con el público en general, a través de beneficios fiscales y sociales, pero su alcance no es universal.

CBDC para COVID-19

Giancarlo estima que si un CBDC de EE. UU. hubiera estado en circulación durante la crisis de COVID-19, habría permitido el envío de dinero instantáneamente a las billeteras digitales de los beneficiarios seleccionados.
Un CBDC también podría ser una herramienta útil en la distribución de otros pagos de asistencia del Gobierno, como beneficios de seguridad social, cupones de comidas escolares y cupones de alimentos, indica Giancarlo.

Respecto a la tokenización del dinero, el director del proyecto dólar digital apunta que un CBDC de EE. UU. es algo más que inclusión financiera para una pandemia. Se trata de la arquitectura central del sistema financiero.

Un CBDC en dólares aprovecharía la tecnología emergente de contabilidad distribuida para permitir relaciones monetarias más directas y sistemas de pago diversificados. Ofrecería nuevas funciones y herramientas más refinadas para superar las limitaciones existentes del dinero del banco central. Mejoraría la funcionalidad del dólar para una nueva era digital.

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