Justin Sun, el fundador de TRON, ha decidido estrenar su nuevo papel de víctima oficial del ecosistema cripto. En un tuit blindado con postureo moral, donde anuncia una demanda contra World Liberty Financial, la compañía cripto de la familia Trump, Sun lloriquea como un diplomático caído en desgracia.
Ferviente admirador de Trump, pese a todo
Sun dice que le han congelado sus tokens $WLFI, le han arrebatado el voto en la gobernanza y amenazan con quemar sus activos para siempre. Pero ojo al equilibrismo, porque Sun sigue declarándose un ferviente admirador de la administración crypto-friendly de Trump. Según él, unos cuantos «elementos» del equipo están traicionando los valores del presidente. Sun se hace el ingenuo sugiriendo que, si Trump se enterase de lo sucedido, no lo permitiría. Tras intentar resolverlo «por las buenas», ahora apela a los tribunales en nombre de la «transparencia y los principios que hacen grande al cripto».
Pero lo mejor son las respuestas en X, ese tribunal popular con mucha memoria. El primer tuit directo al hígado: «Un estafador de shitcoins estafado por otros estafadores». Cuatro palabras y ya está desnudo. Otro es más pragmático y le refresca la memoria: «¿Entiendes que estabas pagando por un indulto, verdad?». Y es que, cuando compras tokens de un proyecto trumpiano, en lugar de invertir, compras indulgencias.
La hemeroteca de X
La hemeroteca no tiene piedad. Alguien le recordó la jugada con Bit Torrent y el paso al V2: «El karma es una perra». En 2018 Sun compró BitTorrent y lanzó el token BTT con mucho hype. Luego vino la redenominación 1:1000 en 2022, promesas que se diluyeron en la migración.
Otros sacaron a relucir Poloniex, donde bajo su mandato se congelaron fondos de usuarios durante años sin dar explicaciones. Ahora que le aplican su propia medicina, se queja. El karma como un bofetón con la mano abierta.
Otros tuits fueron directos a la yugular: «Tú eres el que debería estar en la cárcel». También le recuerdan los cientos de millones que volaron en su exchange y el cierre arbitrario de cuentas. Otro diseccionó su fe en Trump con crueldad quirúrgica: «Ese tipo ni siquiera sabe que el token existe». Mientras Justin se protege vendiendo un presidente protector e incorruptible, para los Trump, Sun es solo otra entrada en el libro de contabilidad.
No hay honor entre ladrones
También hay insultos creativos: «WLFI significa We Literally Fuck Investors». Desde Turquía le soltaron un seco «Siktir git» que suena a maldición ancestral, y desde China le recordaron que él también es un «animal» del sistema. Otro le dijo:»Un grifter estafado por un grifter más grande. No hay honor entre ladrones». Sin duda, la síntesis del tinglado cripto-trumpiano, un nido de timadores donde el pez gordo se come al mediano, y el mediano llora pidiendo justicia.
El lamentable espectáculo de los Trump en el mundo cripto
Si los tokens se queman o congelan permanentemente, la «inversión» de Sun pasa de ser un activo financiero a ser, técnicamente, una donación a fondo perdido. En resumen, Justin Sun intentó jugar al ajedrez geopolítico usando criptomonedas como fichas, pero se ha encontrado con que, en el tablero de los Trump, las reglas cambian a mitad de partida y el tablero mismo puede desaparecer.
Justin, en este sainete de multimillonarios ofendidos y proyectos que venden tokens como si fueran gorras rojas, tú no eres la víctima. Eres el trapecista que se ha estampado contra el suelo y ahora pide que le aplaudan por el ruido del golpe. Mientras tanto, en X disfrutamos del espectáculo sin filtro. Definitivamente, $WLFI quema más que el alcohol del Mercadona.

