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Vitalik explora una nueva criptografía resistente a los ordenadores cuánticos

Vitalik Buterin ha cerrado su serie sobre ofuscación criptográfica con una tecnología experimental denominada mezcla local (local mixing). El cofundador de Ethereum considera especialmente prometedora esta nueva línea de investigación porque podría permitir proteger programas y construir nuevos sistemas de cifrado resistentes a los ordenadores cuánticos. Sin embargo, todavía queda demostrar que es realmente segura.

El cofundador de Ethereum vuelve a poner el foco en uno de los grandes desafíos de la criptografía: cómo proteger los secretos de un programa sin impedir que otras personas puedan utilizarlo. Vialik ha publicado hoy la tercera y última parte de su serie dedicada a la ofuscación criptográfica, una tecnología que él mismo ha descrito anteriormente como una de las grandes fronteras pendientes de la criptografía.

Vitalik y los ordenadores cuánticos

Esta vez se centra en una técnica denominada mezcla local, que plantea una forma diferente de abordar el problema y que, según Buterin, tiene la ventaja de que su coste computacional resulta viable. La gran incógnita ya no sería únicamente conseguir que funcione, sino demostrar que nadie puede romperla.

La idea básica de la ofuscación es relativamente sencilla de entender. Imaginemos un programa que contiene una fórmula, una clave o unas instrucciones secretas. Queremos que cualquier persona pueda utilizarlo y obtener el resultado correcto, pero sin poder abrirlo y descubrir qué secretos contiene o cómo funciona internamente. La ofuscación intenta precisamente ocultar el código, no necesariamente los datos que procesa. Buterin explica que un programa podría transformarse en una especie de versión cifrada que continúa funcionando correctamente aunque su estructura interna permanezca oculta.

La mezcla local intenta conseguirlo modificando repetidamente la estructura interna del programa sin alterar lo que hace. Es decir, el programa sigue dando la misma respuesta, pero cada vez resulta más difícil descubrir cómo llega hasta ella.

Verificar la seguridad

La importancia de esta investigación va más allá de esconder programas. Buterin plantea que, si los investigadores consiguen demostrar la seguridad de determinadas construcciones basadas en mezcla local, podrían utilizarse para desarrollar nuevos sistemas de criptografía de clave pública potencialmente resistentes a los ordenadores cuánticos. Esto resulta especialmente relevante para Ethereum y el resto de la industria blockchain, que llevan años estudiando cómo proteger sus sistemas ante la posibilidad futura de ordenadores cuánticos suficientemente potentes para comprometer determinados esquemas criptográficos actuales.

Sin embargo, el propio Buterin subraya que la cuestión fundamental es verificar la seguridad de esta nueva familia criptográfica.
En el mensaje con el que presentó su artículo, el desarrollador señala que recomienda seguir de cerca el trabajo de los investigadores responsables de esta línea porque tienen previsto publicar más resultados próximamente. La razón de su interés es que la mezcla local sigue una filosofía muy diferente a otras aproximaciones a la ofuscación y no depende del mismo entramado de criptografía basada en retículos (lattices) que caracteriza a otras construcciones.

Romperla una y otra vez

Precisamente las aproximaciones actuales a la ofuscación siguen teniendo enormes problemas prácticos. En junio, cuando inició esta serie, Buterin advertía de que algunas construcciones rigurosas de iO tenían costes computacionales tan descomunales que las calificó de literalmente galácticas.

NaoX Protocol, un proyecto centrado en tecnología poscuántica, respondió a la publicación de Buterin recordando la enorme distancia existente entre una construcción criptográfica novedosa y una tecnología suficientemente probada para utilizarse en sistemas reales. NaoX compara la situación con ML-KEM y ML-DSA, algoritmos poscuánticos que atravesaron años de criptoanálisis público antes de su estandarización por NIST.

Su argumento es que una nueva criptografía puede parecer matemáticamente prometedora y funcionar con un coste computacional razonable, pero eso no demuestra todavía que sea segura. Los investigadores necesitan intentar romperla una y otra vez. Solo después de años de ataques, análisis y revisión puede empezar a existir confianza suficiente para utilizar una tecnología criptográfica en sistemas donde hay dinero o información sensible en juego.

Vitalik habla de utilizar inteligencia artificial para acelerar el proceso. Históricamente, una nueva familia criptográfica puede necesitar muchos años de análisis antes de alcanzar un nivel elevado de confianza. Buterin plantea que la IA podría ayudar en el criptoanálisis y en la búsqueda de vulnerabilidades, reduciendo potencialmente los tiempos necesarios para poner a prueba nuevas construcciones.

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