Glamsterdam prueba su software en Ethereum Sepolia con gas de 200M

Glamsterdam: Ethereum probará bloques de 200 millones de gas el 6 de octubre

Hay ensayos que deciden el futuro de una red y el del 6 de octubre es uno de ellos. La Fundación Ethereum activará ese día, a las 13:53:36 UTC, la actualización Glamsterdam en Sepolia, su red de pruebas pública, con un experimento inédito: coordinar a los validadores hacia bloques de 200 millones de gas, más del triple de la capacidad actual, según el anuncio oficial de la Fundación.

Si usas Ethereum, piensa en Sepolia como el circuito cerrado donde los ingenieros prueban el coche antes de sacarlo a la autopista. Nada de lo que ocurra el 6 de octubre moverá tus ether ni cambiará las comisiones que pagas hoy. Pero de ese ensayo depende el calendario de la red principal, donde sí vive tu dinero, y por eso conviene entender qué se prueba, quién tiene deberes y qué puede salir mal.

La clave está en que Glamsterdam no es un simple ajuste de tuercas. El paquete mete en el protocolo la separación entre quienes proponen bloques y quienes los construyen, añade listas de acceso por bloque y rediseña el precio del gas para que se parezca al coste real de usar la red. Tres cambios de fondo en un solo ensayo, con la red principal mirando de reojo y sin fecha cerrada.

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Lo que se activa el 6 de octubre

La cita tiene coordenadas de precisión quirúrgica. La activación ocurrirá en la época 353.024 y el bloque 11.296.768 de Sepolia, el martes 6 de octubre a las 13:53:36 UTC, y afectará solo a esa red de pruebas. Ni Hoodi, la red centrada en validadores, ni la red principal tienen fecha todavía, un matiz que conviene repetir porque cada actualización despierta el mismo malentendido.

Quien mantiene un nodo en Sepolia sí tiene tarea pendiente. Cada operador debe actualizar antes del martes sus dos programas, el cliente de ejecución y el cliente de consenso, a versiones que declaren soporte explícito para el fork: Geth 1.17.6, Erigon 3.7.0, Nethermind 2.0.0 o Reth 2.7.0 en ejecución, y Prysm 7.2.0 o Teku 26.9.1 en consenso, entre otros. Quien llegue tarde se queda fuera de la red de pruebas, sin drama para sus fondos, pero fuera del ensayo.

Después de todo, el matiz más interesante es que los 200 millones no se imponen. La propuesta EIP-8261 introduce un calendario de preferencias que coordina a los clientes, pero cada validador conserva su criterio y los bloques siguen siendo válidos escojan lo que escojan. Prysm y Teku mantendrán por defecto 60 millones tras la activación, así que solo los operadores que configuren expresamente 200 millones propondrán bloques grandes. Sepolia medirá, bloque a bloque, cuántos se apuntan al experimento.

Tres cambios en un solo paquete

El primer cambio tiene nombre de siglas, ePBS, y una idea potente detrás. Hoy, la división entre quien construye un bloque y quien lo propone ocurre fuera del protocolo, en manos de intermediarios externos de confianza. Glamsterdam mete esa separación dentro del propio código de Ethereum, de modo que la red asume una tarea que ahora delega en terceros, como explica el análisis de merca2. Menos middleware, menos puntos de confianza ciega.

El segundo pilar son las listas de acceso a nivel de bloque, la EIP-7928. Cada bloque registrará las cuentas y las posiciones de almacenamiento que ha tocado durante su ejecución, y con ese inventario los nodos sabrán qué operaciones no chocan entre sí para ordenarlas mejor. El resultado práctico es un uso más eficiente de la capacidad de cómputo disponible, algo así como pasar de una cola única a varias cajas abiertas en el supermercado.

Nueva tarifa para el gas

La nueva tarificación del gas completa el trío. Las propuestas EIP-8037 y EIP-8038 elevan y miden por separado el coste de crear estado y de acceder a él, para que el precio pagado se parezca al coste real de guardar y leer datos en la red. La Fundación avisa del efecto secundario: los contratos inteligentes que lleven el gas codificado en su código podrían necesitar cambios, porque un supuesto que hoy se cumple puede dejar de cumplirse. Los equipos tienen meses por delante, pero el aviso es explícito y conviene tomarlo en serio.

Aun así, el paquete tiene su reverso y conviene mirarlo de frente. Llevar la construcción de bloques al protocolo reduce la dependencia de intermediarios externos, pero puede concentrar esa función en un puñado de actores muy especializados con capacidad para invertir en infraestructura que el resto no puede costear. La descentralización que se gana, por un lado, se puede perder por otro, la misma tensión que acompaña a Ethereum desde que los validadores profesionales sustituyeron a los mineros domésticos.

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¿Quién tiene deberes y quién puede seguir durmiendo?

La buena noticia es para la mayoría. Si tienes ether en un exchange, en tu cartera o en staking delegado, no tienes que hacer absolutamente nada: ni mover fondos, ni reclamar nada, ni pulsar ningún botón antes del martes. El ensayo ocurre en una red paralela sin valor económico y tu dinero ni se entera, un punto que los estafadores aprovechan en cada actualización para colar falsos airdrops y migraciones urgentes que no existen.

Los operadores de nodos de Sepolia, en cambio, trabajan contra reloj. Actualizar los dos clientes, revisar las nuevas tareas de validador que trae la separación integrada y adaptar las herramientas de construcción de bloques forma parte de sus deberes de esta semana. La Fundación abrió además las especificaciones de Glamsterdam a su programa de recompensas por errores, invitando a cazar fallos con incentivo económico antes de que el código toque la red de verdad.

Conviene matizar que los desarrolladores de aplicaciones cargan con la parte más silenciosa del trabajo. Probar los contratos bajo las nuevas reglas de gas, revisar los supuestos codificados y simular el comportamiento con listas de acceso por bloque es tarea de laboratorio que no sale en los titulares pero decide si la red principal sufrirá o no el día del estreno. De esta manera, el 6 de octubre evalúa tanto el código como a quienes lo usan.

Del gas al bolsillo del usuario

La pregunta que todo el mundo se hace es si esto bajará las comisiones, y la respuesta honesta tiene matices. Un límite de 200 millones no acelera los bloques ni abarata cada operación por arte de magia: crea más sitio agregado para que quepan más transacciones cuando la demanda aprieta, lo que alivia la congestión y la presión sobre las tarifas en picos de uso. Es una autopista más ancha, no un coche más rápido.

El camino hasta aquí ayuda a calibrar la ambición. El límite de gas llevaba congelado en 30 millones desde la llegada de la prueba de participación, subió hacia 36 millones en febrero de 2025, escaló después a 45 millones y las versiones de Fusaka adoptaron 60 millones por defecto. Glamsterdam multiplica por más de tres ese listón en el entorno de pruebas, aunque Fusaka ya blindó el reparto con un tope de 16,7 millones por transacción individual para que ninguna operación acapare el bloque.

Y después de Sepolia, ¿Qué viene?

Si el ensayo sale bien, el siguiente banco de pruebas será Hoodi, aunque sin fecha formal. Las notas de los desarrolladores mencionan el 27 de octubre como objetivo tentativo para esa red de validadores, con la decisión final pendiente de observar Sepolia, según recoge DiarioBitcoin. Tentativo significa exactamente eso: una intención, no un compromiso, y tratarla como fecha cerrada sería el primer error de lectura.

La red principal, donde opera el ETH que cotiza, sigue sin calendario. La hoja de ruta oficial sitúa Glamsterdam en el cuarto trimestre de 2026 con la fecha expresamente sin confirmar, y la experiencia enseña que entre Sepolia y mainnet median semanas o meses de análisis. Quien te prometa una fecha de activación en mainnet a día de hoy, 1 de octubre, está vendiendo humo con membrete técnico.

La mirada larga apunta todavía más lejos. Los desarrolladores sitúan en 2027 a Hegotá, la actualización que seguirá a Glamsterdam, y Vitalik Buterin sugirió en septiembre que podría ser la última bifurcación convencional de Ethereum antes de la era de los STARK recursivos, la verificación formal automatizada y la criptografía resistente a la computación cuántica. Sepolia es, en ese relato, el penúltimo ensayo de la Ethereum que conocemos.

ActualizaciónFechaQué trajo
The MergeSep 2022Adiós a la minería, hola a la prueba de participación
ShanghaiAbr 2023Retiros del staking desbloqueados
DencunMar 2024Blobs y comisiones mínimas en rollups
Fusaka2026Tope de 60M de gas y límite por transacción
GlamsterdamSepolia 6 oct 2026ePBS, listas de acceso y nuevo gas
Hegota2027 previstoFOCIL y transacciones marco, quizá última clásica

El ensayo que no admite prisas

Glamsterdam condensa la filosofía que ha hecho grande a Ethereum: probar en público, medir sin autoengaño y no prometer fechas hasta que el código las merezca. Los 200 millones de gas son una ambición, no una orden; la red principal, una consecuencia, no un estreno. Entre medias hay validadores que votan con sus bloques, desarrolladores que revisan contratos y una Fundación que prefiere un ensayo aburrido a un lanzamiento heroico.

Habrá que esperar al martes para saber si Sepolia traga con el paquete entero o devuelve el primer bocado. Si algo se rompe en el circuito cerrado, se arregla sin que ningún usuario pierda un euro, que es exactamente para lo que sirve. Y si todo funciona, la red principal habrá dado un paso silencioso hacia bloques construidos sin intermediarios de confianza, nodos que ordenan mejor su trabajo y un gas que cuesta lo que cuesta.

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