Con casi el 70% de su electricidad generada por energía nuclear, Francia estudia un proyecto de ley que propone autorizar, con carácter experimental, el uso del excedente de esa electricidad para la minería de criptoactivos, especialmente Bitcoin. La iniciativa, presentada por 79 diputados y remitida a la Comisión de Finanzas, Economía General y Control Presupuestario, prevé un período de prueba de cinco años en el que los productores podrán destinar su energía sobrante a esta actividad de alto consumo eléctrico.
Según el documento remitido a la Asamblea, Francia cuenta con una matriz eléctrica altamente descarbonizada, con casi el 70% de su electricidad generada por energía nuclear. Sin embargo, el crecimiento de las energías renovables intermitentes (como la solar y la eólica) ha creado desequilibrios frecuentes en la red, provocando situaciones de sobreproducción en las que los operadores deben vender electricidad a pérdidas. Además, las centrales nucleares se ven forzadas a modular su potencia, lo que, según informes oficiales, acelera el desgaste de los reactores.
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El proyecto propone revertir esta dinámica mediante el uso de la minería de Bitcoin como mecanismo flexible de absorción del exceso energético. Los equipos ASIC utilizados en estas operaciones pueden encenderse o apagarse en segundos, permitiendo una respuesta casi instantánea a la variabilidad de la red, indica el documento. Esta capacidad de adaptación convierte a la minería en una carga de equilibrio pura, sin impacto en el suministro para los consumidores.
Potencial económico y estratégico
Según estimaciones de la Asociación para el Desarrollo de Activos Digitales (ADAN), asignar solo un gigavatio de energía a la minería podría generar entre 100 y 150 millones de dólares anuales. Estos ingresos podrían contribuir a financiar el mantenimiento del parque nuclear francés y reducir la carga fiscal sobre la electricidad, uno de los principales obstáculos para la reindustrialización del país.
La ley también subraya los beneficios adicionales de la minería, como la posibilidad de recuperar el calor generado por los equipos para calentar edificios o impulsar procesos industriales. Ejemplos internacionales en Finlandia, Canadá y Escandinavia muestran cómo este subproducto puede ser aprovechado eficientemente.
Minería local, soberanía energética
El texto insiste en que los beneficiarios de esta experiencia piloto deberán ser empresas con sede en Francia, o subsidiariamente, en otros países de la Unión Europea. El objetivo es reforzar la soberanía industrial y energética del país, aprovechando un recurso estratégico como es su electricidad libre de carbono y propiedad estatal.
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El proyecto prevé la posibilidad de incluir sistemas de recuperación de calor y reutilización de infraestructuras industriales actualmente infrautilizadas. Un decreto del Consejo de Estado definirá los criterios de elegibilidad y los procedimientos técnicos del programa. Al término de los cinco años, el Parlamento recibirá un informe de evaluación que analizará los resultados y determinará la viabilidad de mantener o ampliar la iniciativa.
Con esta medida, Francia sigue el ejemplo de otros países como Islandia, Noruega, Suecia, Pakistán y varios estados de EEUU, donde ya se emplea la minería para estabilizar redes eléctricas y atraer inversión tecnológica.

