BIP-110, el fracaso de Luke Dashjr por frenar Ordinals y BRC-20

Qué es BIP-110 y por qué su intento de cambiar Bitcoin ha fracasado

El 8 de agosto de 2026, la red de Bitcoin se partió en el bloque 961.632. Los nodos que ejecutaban software con el BIP-110, la propuesta impulsada por Luke Dashjr para limitar por consenso el almacenamiento de datos arbitrarios, incluidas las inscripciones de Ordinals y los tokens BRC-20, comenzaron a rechazar todo bloque que no señalizara su apoyo por la nueva medida. El resultado no fue una red unificada bajo nuevas reglas, sino una cadena minoritaria que en ocho horas produjo solo dos bloques y quedó estancada en el 961.633, mientras la red principal avanzaba hasta el 961.681 y sigue avanzando.

Un fracaso claro y rotundo, pero que no fue repentino. Durante nueve meses, el BIP-110 acumuló un apoyo minero que nunca superó el 2,64 % frente al 55 % exigido (el nivel más bajo exigido para un UASF, siendo lo normal el 90% de apoyo), eso además del rechazo público de los cuatro mayores pools de minería y la oposición de Michael Saylor, Adam Back, Jameson Lopp y Samson Mow.

Cuando el polvo de la tormenta se asentó, Dashjr respondió que el BIP-110 “no ha fracasado” y que los mineros coludían contra él; su Plan B, un hard fork que cambiaría la prueba de trabajo de Bitcoin para “despedir a los mineros”, quedó sobre la mesa. Este es el relato de por qué una propuesta presentada como la defensa de Bitcoin como dinero se convirtió en la mayor debacle de gobernanza desde la Blocksize War de 2017.

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¿Qué es el BIP-110? Un soft fork temporal contra los datos arbitrarios

El BIP-110, titulado oficialmente Reduced Data Temporary Softfork (RDTS), es una propuesta de cambio de reglas de consenso publicada el 3 de diciembre de 2025.

Su objetivo declarado es “limitar temporalmente el tamaño de los campos de datos a nivel de consenso, para corregir los incentivos distorsionados causados por la estandarización del soporte de datos arbitrarios y reenfocar las prioridades en mejorar Bitcoin como dinero”, según el texto oficial.

Las reglas del BIP-110

Durante una ventana de activación de aproximadamente un año (52.416 bloques), el BIP añadía siete reglas de consenso que invalidaban transacciones actualmente válidas:

  1. Los nuevos scriptPubKey de más de 34 bytes son inválidos, salvo los OP_RETURN, limitados a 83 bytes.
  2. Los payloads de OP_PUSHDATA* y los elementos del testigo de más de 256 bytes son inválidos.
  3. Gastar versiones de witness no definidas (distintas de v0, Taproot y P2A) es inválido.
  4. Los witnesses con anexo de Taproot son inválidos.
  5. Los bloques de control de Taproot de más de 257 bytes (más de 128 hojas) son inválidos.
  6. Los tapscripts con opcodes OP_SUCCESS* son inválidos.
  7. Los tapscripts que ejecutan OP_IF u OP_NOTIF son inválidos.

Aplicación del BIP

Los UTXO creados antes de la activación quedaban exentos de forma permanente. El despliegue usaba una versión modificada de BIP-9: señalización con el bit 4 desde el 1 de diciembre de 2025, umbral de bloqueo temprano del 55 % (1.109 de 2.016 bloques) y, si no se alcanzaba, un periodo de “señalización obligatoria” desde el bloque 961.632 hasta el 963.647 que forzaba el bloqueo en el 963.648 y la activación en el 965.664 (~septiembre de 2026), con expiración automática un año después.

En la práctica, el objetivo era destruir la viabilidad económica de las inscripciones de Ordinals (imágenes y texto incrustados en el witness de Taproot), de los tokens BRC-20 (protocolo de tokens fungibles lanzado en marzo de 2023) y de Runes. El sitio oficial de la propuesta lo resume: “desde el ‘hack’ de las inscripciones en 2022, surgió una tendencia a incrustar datos arbitrarios en las transacciones de Bitcoin”.

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Dathon Ohm, el rostro anónimo detrás de BIP-110

La autoría formal del BIP-110 recae en un desarrollador pseudónimo, Dathon Ohm, que presentó el borrador original en la lista de correo bitcoin-dev el 26 de octubre de 2025. El BIP acredita explícitamente el “borrador original y el consejo” a Luke Dashjr (“Original draft and advice: Luke-Jr”), el veterano desarrollador, CTO del pool Ocean Mining y mantenedor de Bitcoin Knots, el cliente alternativo del que surge la implementación.

La identidad de Ohm ha sido objeto de especulación. Por su alineación con Knots y el apoyo público de Dashjr, muchos concluyeron que Dashjr era Ohm, pero él lo ha negado, y su colega Bitcoin Mechanic confirmó la negativa admitiendo que conoce la identidad real de Ohm. El desarrollador Greg Maxwell llegó a alegar que «Ocean Mining escribió la propuesta», algo que Ohm niega.

Una nueva guerra en Bitcoin: OP_RETURN War

El contexto que explica la propuesta es la OP_RETURN War. El 10 de octubre de 2025, Bitcoin Core 30.0 subió el límite por defecto de -datacarriersize de 83 bytes a 100.000, eliminando en la práctica el tope histórico de los outputs OP_RETURN y permitiendo múltiples outputs de datos por transacción.

Los mantenedores defendieron el cambio como una corrección de incentivos (los datos migran igualmente a métodos más dañinos, como las claves públicas falsas que engordan el conjunto UTXO); pero, Dashjr y su entorno lo leyeron como una invitación al spam y a la exposición legal de los operadores de nodos. De hecho, Dashjr calificó el código de “malicioso” y advirtió que “matará a Bitcoin casi de inmediato”.

El borrador original de octubre de 2025, añadió un elemento aún más polémico: además de la activación “proactiva” (un día de bandera con altura fija), proponía un método “reactivo” por el que los mineros podrían activar el fork en el bloque siguiente si detectaban contenido ilegal como CSAM en la cadena, una idea que el texto justificaba citando “riesgos legales y morales” para los operadores de nodos.

Lopp la describió como “una implicación subyacente de usar coerción legal”, y la comunidad la leyó como una amenaza de litigio contra los mineros.

¿Qué problema buscaba resolver y quiénes lo apoyaron?

Para sus impulsores, el BIP-110 era una respuesta urgente a un problema real: desde diciembre de 2022, las inscripciones de Ordinals y los protocolos de tokens como BRC-20 convirtieron el espacio de bloque en un campo de almacenamiento de imágenes y metadatos, subiendo las comisiones en los picos de 2023 y 2024 y aumentando los requisitos de ancho de banda y almacenamiento de los nodos.

La tesis central, recogida en el propio BIP, es que “el almacenamiento de datos compite injustamente con los pagos, encarece innecesariamente las transacciones de Bitcoin y fomenta la dependencia de procesadores de pago de terceros, haciendo los pagos más fáciles de censurar”.

Apoyo minoritario, falto masa crítica

El apoyo se concentró en el ecosistema de Bitcoin Knots y de los operadores de nodos soberanos. El sitio oficial listaba instalaciones de un clic para Bitcoin Knots, Start9, Umbrel, myNode, Parmanode; myNode añadió “Bitcoin Knots + BIP110” como opción el 6 de febrero de 2026 y RaspiBlitz actualizó su instalador el 19 de febrero.

Start9 publicó guías técnicas de activación y su CEO, Matt Hill, había defendido en 2025, en la charla Power to the Nodes, el “poder político de ejecutar un nodo Bitcoin”. De hecho, el 29 de julio, la cuenta oficial de Start9 respondía a sus críticos: “Sabemos que estáis molestos por este fork y que lo consideráis estúpido, pero cerrar los ojos y desear que desaparezca, o gritar en X, no va a funcionar. Así no funciona Bitcoin”.

Se sumaron las figuras del movimiento Knots (Dashjr, Bitcoin Mechanic y Chris Guida), el trader Fred Krueger, la serie CAPTURE del usuario hodlonaut (marzo y junio de 2026) y el informe del investigador Melvin Carvalho (febrero de 2026) sobre la eliminación del límite OP_RETURN.

Los partidarios señalaron que los nodos con software BIP-110 llegaron a representar entre el 8 % y el 25 % de los nodos visibles (de los nodos privados no hay datos, y son una gran mayoría) según el contador. En minería, solo Ocean, el pool de Dashjr, y pequeños operadores (Roughnecks, SoV, Barefoot Mining, Sazmining y otros) señalizaron apoyo. Era claro el fracaso de BIP-110.

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¿Quiénes se opusieron?

Ahora, examinemos de cerca el lado opuesto de la historia, quienes fueron los que se opusieron de forma frontal y pública a este BIP-110. Y no sorprende ver en esta lista a algunas de las voces con más peso económico y técnico de Bitcoin:

  • Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, la mayor tesorería corporativa de Bitcoin, escribió en X: “Hay 110 cosas más peligrosas para Bitcoin que el spam. El BIP-110 convierte una disputa por el spam en un cambio de consenso que invalidaría algunas transacciones actualmente válidas que pagan comisiones. Ese precedente es el peligro”. En julio lo llamó “Bitcoin Iatrogenic Proposal”, publicó el 18 de julio “110 Reasons BIP-110 Is a Bad Idea” y pidió a sus partidarios que “se retiren”.
  • Adam Back, cofundador de Blockstream e inventor de Hashcash, fue el crítico más constante: “Bitcoin respetuosamente dice no a lo que quieres”, escribió, y “bitcoin no se unirá a ello” (“Bitcoin won’t be joining it”), mientras animaba a los partidarios a “juntarse y crear un fork”. En febrero de 2026, lo calificó de ataque a la reputación del oro digital y de “linchamiento”, y tras el split del 9 de agosto declaró la disputa “resuelta”.

Un hazmerreír

  • Jameson Lopp, CSO de Casa, argumentó en su blog de febrero que el BIP-110 debilitaría dos propiedades definitorias de Bitcoin: “La fortaleza de Bitcoin reside en su resistencia a la censura y su previsibilidad. El BIP-110 señala que el protocolo puede ser alterado para censurar transacciones subjetivamente ‘indeseables’”.
  • Samson Mow, CEO de JAN3, esbozó un “ataque del 1 %” (alquilar el 1 % del hashrate por ~4,5 BTC diarios para forzar cambios) y publicó el 22 de julio una sátira viral sobre un Bitcoin post-BIP-110 con solo 83 usuarios.
  • David Bailey, CEO de Nakamoto, definió el soft fork como un ataque Sybil: “Oficialmente: el BIP-110 se convirtió en el soft fork más impopular, más incoherente y más insignificante de todos los intentos de activación”.
  • Los pools de minería mayoritarios nunca señalizaron; el fundador de F2Pool, Chun Wang (@satofishi), se burló públicamente: “Cada mañana me despierto, abro la app de X, busco ‘BIP-110’ y bloqueo a unas cuantas personas con el término en su nombre antes del desayuno”. Su más reciente post en X, es mucho más claro: «Luke (Dashjr), has ido a la quiebra no solo financieramente, sino también en términos de credibilidad personal. Siéntete libre de cambiar el algoritmo PoW después. Tampoco terminará bien.»

10 razones por las que el BIP-110 ha fracasado

Y de aquí podemos realizar una lista muy clara de razones por las que el BIP-110 ha fracasado. Entre esas razones destacamos:

  • El apoyo minero nunca se acercó al umbral. En los dos periodos previos al split, la señalización fue del 2,53 % (51 de 2.016 bloques) y del 2,64 %, frente al 55 % exigido. Entre el 1 de mayo y finales de junio de 2026, solo 38 bloques de más de 9.000 señalizaron (0,42 %), y la señalización llegó a caer al 0 %. Los primeros 59 bloques de la ventana obligatoria no contenían ni un solo bit 4. Aquí hay un punto relevante: Dashjr y compañía se han dedicado a atacar en todo momento a los mineros, olvidándose de que ellos, son parte integral del propio ecosistema Bitcoin. Atacar a una parte, pensando que los nodos y sus devs son más importantes, es simplemente una muy mala idea, si el éxito de tu BIP depende de los mineros.
  • Los grandes pools dijeron que no, de forma pública y sostenida. Foundry (~23–33 % del hashrate) organizó un voto ponderado por hashrate con posición por defecto “No” y nunca cruzó el 51 % de votos “Sí”; AntPool permaneció en silencio; ViaBTC no señalizó; F2Pool rechazó abiertamente; MARA tampoco se movió. Cuatro pools concentran más del 70 % del hashrate. Solo Ocean y pequeños operadores señalizaron. No sorprende la posición, ya que Dashjr y quienes apoyaban el BIP-110 incluso hicieron ver que podrían iniciar acciones legales contra los mineros que no se unieran a ellos (una forma de extorsión de manual).

Implementación sin soporte

  • Bitcoin Core nunca fusionó la implementación. El PR que implementaba el BIP-110 en el cliente de referencia quedó sin fusionar. La única implementación completa era un fork de Bitcoin Knots, lo que privó a la propuesta del respaldo del software mayoritario.
  • El mecanismo de activación violaba el principio de consenso aproximado (“rough consensus”) que siempre ha primado en Bitcoin. El umbral del 55 % del BIP-110 estaba muy lejos del umbral usual para un UASF: 90 %. Básicamente, Dashjr se rebajó la dificultad para activar el BIP, y con todo eso, no logro alcanzar el consenso para activarlo. Jamesson Lopp lo llamó “acoso dogmático” (“dogmatic bullying”), y recordó que el UASF de 2017 (BIP-148) en realidad nunca se activó, porque SegWit se impuso por la vía de los mineros, incluso así, el soporte fue superior al 90%
  • Cero apoyo económico. Ningún exchange importante, custodio, emisor de ETF, wallet o red de pagos se comprometió; los prospectos de los ETF (como el IBIT de BlackRock) renuncian permanentemente a los activos de forks, y Saylor subrayó que más del 99 % del peso económico de Bitcoin quedaba fuera de la propuesta. El precedente de 2017 funcionó porque exchanges y negocios ya estaban alineados con SegWit; aquí no había nadie.
  • El UASF produjo una cadena fantasma. En el bloque 961.632, los nodos que aplicaban BIP-110 rechazaron el bloque de AntPool y siguieron a Roughnecks; la cadena minoritaria minó dos bloques en ocho horas y se detuvo. Al heredar la dificultad de 127,48 billones con apenas un 1 % del hashrate, el siguiente ajuste tardaría ~350 días.

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Un peligro en todos los sentidos

  • El riesgo de replay convirtió el BIP-110 en un fork en un peligro. Como ambas cadenas aceptan las mismas transacciones firmadas, un comprador de las monedas del fork podía replicar la transacción en la red principal y robar los BTC reales del vendedor; el desarrollador Kevin Loaec lo advirtió y CoinDesk publicó el aviso “podéis perder BTC reales”. Este es un fallo técnico inadmisible para un fork, ningún exchange soportaría tal situación, bajo el riesgo de que sus fondos fueran drenados. Pese al riesgo del fallo, Dashjr y compañía no hablaron ni trataron el problema generado por su fork.
  • La oposición incluía a las mayores tesorerías e instituciones. Saylor, Back, Lopp, Mow y Bailey concentran la mayor tesorería corporativa, la infraestructura más veterana y la adopción institucional. Su rechazo público no dejó espacio para el “consenso social” que el BIP reclamaba.
  • No resolvía el problema que decía resolver. Peter Todd incrustó el texto completo del BIP dentro de una transacción conforme a las nuevas reglas, demostrando que el almacenamiento de datos sobreviviría; el propio BIP admite que “encarece” el almacenamiento en lugar de eliminarlo, y Todd señaló que, si se bloqueaba OP_RETURN, OpenTimestamps pasaría a claves públicas falsas que engordan el UTXO set. Básicamente, el fork no sirve, el problema que dice resolver sigue allí, y con una solución peor a la actual perseguida por el Core v30.
  • El daño acumulado de proceso y credibilidad. Autoría pseudónima y disputada, la amenaza inicial de un fork “reactivo” con consecuencias legales por CSAM, las acusaciones de inflar los recuentos de nodos y la amenaza del “nuclear option” de cambiar el PoW terminaron de destruir la confianza de la industria. El propio VP de Ocean, Jason Hughes, estimó “menos de un 5 % de probabilidades de éxito… y considero que es generoso”.

Tres razones por las que el BIP-110 no solucionaba los problemas que decía solucionar

Ahora, examinemos más de cerca una realidad vergonzosa: «El BIP-110 no solucionaba el problema que decía solucionar».  Y no, no son solo palabrerías, la realidad es bastante clara y se puede resumir en tres razones:

  • No puede impedir el almacenamiento de datos, solo encarecerlo. La especificación concede que las reglas “elevan el coste del almacenamiento de datos en lugar de eliminarlo”. La demostración de Peter Todd y el historial de métodos alternativos (claves públicas falsas, scriptSig, árboles de Merkle, envío directo a mineros) garantizan un juego del gato y el ratón: los datos migrarían a formatos que, en algunos casos, son peores para el conjunto UTXO. La comunidad lo entendió como un parche, no una cura, como se vendía.

Rompiendo el desarrollo de la comunidad

  • No altera el incentivo económico real. El espacio de bloque se asigna por comisiones desde el primer día; las inscripciones pagaron cientos de millones de dólares en fees, y los mineros no tienen incentivo para prohibir una fuente de ingresos. Lopp lo resumió: “¿Por qué iba alguien en su sano juicio a aceptar voluntariamente un recorte de sueldo?”. El problema de fondo (cómo se equilibran usos en competencia dentro de un mercado de bloques) no se toca; solo se elige qué usos son “deseables”. Esto es básico en un UASF que tiene como objetivo cambiar la relación económica de las transacciones, especialmente si entendemos que Bitcoin hace uso de «Teoría de Juegos» para mantener un sistema de incentivos claros y donde todos los players obtienes sus respectivas ganancias de acuerdo a sus intereses.
  • Vulneraba las propiedades que decía proteger. Cambiar el consenso para censurar transacciones subjetivamente “indeseables” erosiona la neutralidad y la resistencia a la censura (el argumento central de Lopp), invalida transacciones actualmente válidas (multisig con OP_IF, Miniscript, Tapleaves de más de 7 niveles, BitVM) con riesgo real de congelar fondos, y demuestra que un grupo reducido puede intentar imponer reglas por coerción. Saylor resumió el precedente como “el peligro”: la cura era peor que la enfermedad. Esa es la razón de fondo por la que la comunidad bitcoiner, cuyo valor central es la neutralidad del protocolo, no lo apoyó.

Desmintiendo a Dashjr: ni había “apoyo comunitario” ni hubo “colusión de los mineros”

Cuando la cadena BIP-110 se detuvo, Dashjr recurrió a la narrativa del complot: “Los malos actores vuelven a difundir mentiras sobre la muerte del BIP-110. El BIP-110 no ha fracasado. No caigáis en su manipulación”, escribió el 8 de agosto, y calificó la actuación de AntPool de “un ataque a Bitcoin”.

Dathon Ohm amplió la acusación: los grandes pools “coluden” para convertir Bitcoin “de dinero en un vertedero tóxico de datos”, y de hecho, dice que «los mineros de Bitcoin han ejecutado un hard fork secreto en la red Bitcoin para alcanzar sus objetivos y tumbar el BIP-110». Las dos afirmaciones se desmoronan contra la evidencia, y resultan ser falsas, un hard fork en Bitcoin no se puede ejecutar de forma secreta, y no hay evidencia alguna de ello.

 

El “apoyo comunitario” que no fue tal

El único indicador favorable para el BIP-110, era el recuento de nodos ejecutando software de enforcement, casi todo Bitcoin Knots o sus variantes. Pero incluso en las mediciones más generosas, Knots fue siempre una minoría: Coin Dance lo situaba en ~22,65 % de ~23.795 nodos en junio de 2026.

Dashjr reivindicaba “más del 10 % de todos los nodos” en febrero, y el agregador bitdis.org mostraba en agosto de 2026 a Bitcoin Core con el 74,32 % de los nodos frente al 25,41 % de Knots, con solo el 19,26 % señalizando BIP-110.

Otras estimaciones, basadas en nodos escuchables, daban a Knots entre el 2 % y el 8 %. En todas las mediciones la mayoría corrió Core, y una parte considerable de los “nodos Knots” ni siquiera señalizaba BIP-110.

Además, la fiabilidad de esos recuentos fue cuestionada: CryptoSlate informó en marzo de 2026 de un “aumento súbito de nodos que puede ser un único actor haciéndose pasar por miles”, y Lopp calificó la señalización masiva de nodos sin peso económico de “ataque Sybil».

Y lo decisivo: un nodo no produce bloques ni liquidez ni precio. El consenso de Bitcoin no lo forman los recuentos de nodos, sino la coordinación entre mineros, exchanges, custodios, comercios y usuarios (quienes pueden tener o no nodos). “Comunidad”, en este contexto, era el 74 % de Core, el 99 % del peso económico y el 97 % del hashrate sin señalizar.

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La “colusión de los mineros” inexistente

Esta es otra información sobre la que no hay ni un solo dato que la respalde y, por el contrario, hay mucha evidencia de lo contrario: los pools actuaron de forma pública, diversa e independiente. Foundry no se alineó con nadie: abrió un voto entre sus clientes con posición por defecto “No” y publicó una guía de recursos “neutral” con enlaces a argumentos de ambos lados.

EMCD hizo lo propio con un voto ponderado. F2Pool rechazó públicamente y se burló de los partidarios; AntPool simplemente siguió usando Core y usando las reglas existentes. Si existiera un cartel, tendría que haber un acuerdo secreto; pero lo que existe es un rechazo público y diverso.

La explicación de los analistas es más simple: señalizar un cambio contestado sin consenso es arriesgado para cualquier pool (dilema del prisionero), y prohibir datos que generan comisiones es un recorte voluntario de ingresos.

El golpe final a la teoría del complot lo dio un miembro de su propio bando: Jason Hughes, vicepresidente de Ocean Mining, publicó el 17 de julio el análisis BIP-110 On Track To Fail, en el que desmontaba la “inevitabilidad” de la propuesta, recordaba que “los mineros que no apoyan BIP-110 no están minando bloques ‘inválidos’ solo porque exista una propuesta no adoptada” y concluía: “estimo menos de un 5 % de probabilidades de éxito… y considero que es generoso”. Cuando el propio número dos de Ocean (por debajo del propio Dashjr) admite que no hay colusión, sino una ausencia masiva de apoyo, la narrativa del complot se queda sin combustible.

El Plan B de Dashjr: cambiar la prueba de trabajo “para despedir a los mineros”

Con el BIP-110 muerto en la cadena principal, los partidarios no se quedaron de brazos cruzados y activaron su plan de contingencia: un hard fork que cambie el algoritmo de prueba de trabajo de Bitcoin. El origen es el código que el propio Luke Dashjr escribió en 2017, durante la Blocksize War, que Chris Guida rebasó sobre la versión actual de Bitcoin Knots, el 1 de agosto de 2026.

Guida lo presentó el 4 de agosto como “solo código que guardamos en el bolsillo por si los mineros traicionan a Bitcoin, para activarlo en algún momento posterior”, y aclaró que no hay un plan de activación inmediata. Dashjr fue más lejos: declaró que un cambio de PoW es “la única opción” si el BIP-110 fracasa y llamó a Bitcoin Core “la scamcoin”.

El 9 de agosto, tras el estancamiento, Dathon Ohm acusó a los pools de coludir y anunció que los partidarios trabajaban en una propuesta de PoW “para despedir a los mineros” (“to fire the miners”).

Discord, el centro de mando

En el canal #strategic del Discord de Bitcoin Knots, el debate giró en torno a qué algoritmo usar: un participante resumió la motivación: “la razón para abandonar SHA-256d es despedir a los mineros, no porque esté roto”, pero a esto Dashjr respondió: “el PoW de Bitcoin también está roto”.

Se barajaron como opciones RandomX, KT256, BLAKE3, BLAKE2, Scrypt y Autolykos v2, con minería de CPU/GPU. Dashjr propuso elegir el algoritmo mediante una lista corta de candidatos y “dejar que un proceso aleatorio determinista haga la selección final”, para impedir que fabricantes de hardware se adelanten.

De hecho, en el Discord de Bitcoin Knots, el propio Dashjr habla de usar un algoritmo con hashrate relevante en una altcoin (scamcoins, como les llama), con el fin de canibalizarla y utilizar esa potencia de cómputo en contra de Bitcoin y su PoW actual. Irónico, que les llame «scamcoin», pero al mismo tiempo piense en utilizarlas como un medio para impulsar su propio fork de Bitcoin (que por definición propia, es una altcoin o scamcoin).

Remover a Luke Dashjr del desarrollo de Bitcoin Core

En todo caso, ya la lista de desarrollo de Bitcoin está comenzando a actuar. Desde 2022, se está siguiendo un caso contra Luke Dashjr en la lista de desarrollo debido a varios problemas y conflictos suscitados por su persona. Desde toxicidad, uso abusivo de su poder como editor de los BIP, conflicto de interés y ahora sumado a todo lo que está barajando en sus acciones contra el Core, el desarrollador Murch ha iniciado una moción para remover a Dashjr de su posición en el Core Dev.

Suena extremo, pero posiblemente sea lo más sano en esta situación. Sobre todo, porque parte del plan de Luke Dashjr con los cambios que piensa aplicar, es otorgar dobles recompensas (cambiar la generación de bloques de Bitcoin) a todo aquel minero que le apoye, algo que podría hacer perfectamente, cambiando el PoW y las reglas de consenso del protocolo. Y no, no es falsa esa atribución, el propio Dashjr así lo ha compartido en el Discord de Bitcoin Knots.

¿Por qué el hard fork de PoW fracasará miserablemente?

Ya aquí el terreno es completamente delirante. Dashjr y los BIP-110 supporters, comenzaron su carrera con la idea de limpiar el «spam en Bitcoin», pero este PlanB, es una historia totalmente distinta: es cambiar a Bitcoin para que se pliegue a las directrices de una persona: Luke Dashjr.

Satoshi Nakamoto hizo muy bien al crear Bitcoin, hacerlo madurar lo suficiente alrededor de una comunidad y abandonar el proyecto, dejando que este creciera de forma autónoma. Cualquier persona puede presentar ideas, que con el apoyo necesario, pueden aplicarse a Bitcoin en general. De hecho, el propio BIP-110 es un ejemplo de que ese mecanismo aún está allí y funciona, incluso cuando los medios para hacerlo son cuestionables. Al final es la comunidad en su conjunto quien decide si apoyarte o no, y en el caso de BIP-110, la respuesta fue un no rotundo.

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Cinco razones para que fracase

Pero este PlanB de Dashjr y compañía rompe con todo eso: es la centralización de Bitcoin alrededor de Dashjr y su séquito. Si no sigues su visión, quedas fuera y punto. Y aquí es donde nacen poderosas razones para ver el fracaso absoluto en caso de que ese PlanB quiera llevarse a cabo finalmente:

  • Es un hard fork sin la economía detrás. A diferencia de un soft fork, que los mineros pueden imponer a los nodos existentes, un cambio de PoW exige un buy-in prácticamente universal. La coalición que lo impulsa es una minoría de nodos (como máximo ~25 % según los conteos más favorables) con ~0–2,6 % del hashrate. No hay exchanges, ETF, custodios ni comercios dispuestos a seguirlos; los prospectos de los ETF abandonan permanentemente los activos de forks y ningún exchange señalizó soporte.
  • Destruiría la industria minera que financia el valor de la cadena. Cambiar el algoritmo dejaría obsoletos miles de millones de dólares en ASIC dedicados a SHA-256d (~940 EH/s). Esa industria simplemente no lo aceptará, y sin su hashrate la nueva cadena arranca con seguridad prácticamente nula. La propia cadena minoritaria, con dificultad heredada, ni siquiera pudo producir tres bloques seguidos: su liveness colapsó con el 1 % del hashrate. Un cambio de PoW no arregla eso: solo reinicia el problema. De hecho aquí el problema es aún más grave, porque los únicos mineros que dieron soporte a BIP-110 fueron Ocean y algunos otros pool minoritarios, cambiar el algoritmo PoW haría que automáticamente esos pools perdieran su poder de cómputo, haría que el valor de sus máquinas e inversión se fuera a la basura, y eso es algo, que muchos mineros no aceptaran con un claro mensaje: dejando de minar en Ocean o estos pools, para soportar a Bitcoin.

Sin coordinación

  • No hay coordinación posible. De momento, no hay algoritmo elegido, ni fecha de activación, ni release de software ni red de mineros, exchanges o usuarios que lo respalde. La selección “aleatoria determinista” de Dashjr es pura especulación sobre un mecanismo nunca probado. Como dijo Guida, es “código en el bolsillo”: sin fecha ni consenso, no es un plan, es una amenaza.
  • Cambiar el PoW no resuelve el problema que originó el BIP-110. Incluso si la cadena minoritaria arrancara con un algoritmo nuevo, seguiría teniendo los datos arbitrarios que el BIP pretendía eliminar y un valor económico irrelevante. Sería un castigo político contra los mineros, no una mejora de Bitcoin. La historia lo confirma: las decenas de forks minoritarios de 2017, murieron cuando se agotó la especulación y la infraestructura. ¿Alguien recuerda BitcoinXT, Bitcoin Gold, BSV? Todos están muertos, y lo mismo pasará con este plan de Dashjr.
  • El consenso de Bitcoin se decide con dinero, no con código. CoinDesk lo resumió con precisión: “el episodio revela que la gobernanza de Bitcoin está impulsada en última instancia por la coordinación económica, no por un consenso contundente”. Los nodos de Knots pueden decidir qué reglas aceptan en su propio software, pero no pueden obligar a la economía a acompañarlos. El 9 de agosto, la cadena que ejecutaba las reglas de BIP-110 tenía dos bloques; la que seguía el consenso económico tenía decenas más. La lección que el experimento deja es la que resumió el analista Ishi al estudiar la alineación de Start9: “Tu nodo te da soberanía. No te da automáticamente consenso”.

La guerra continua

Sea como sea, Luke Dashjr y su séquito seguirán impulsando su idea de imponer, al coste que sea, su visión de Bitcoin. Mientras que por el otro, la comunidad más amplia de Bitcoin, sigue su vida y toma decisiones con base en los elementos que han hecho que Bitcoin crezca hasta donde se encuentra hoy. Las dos visiones son antagonistas, irreconciliables, y a medida que el PlanB de Dashjr tome aún más forma, esa fricción solo seguirá creciendo.

Solo queda por ver como se darán estos eventos, y como cambiará al ecosistema y la comunidad Bitcoiner, pero algo es seguro, el BIP-110, murió antes de nacer, y todos los elementos apuntan, a que el hard fork del PoW de Bitcoin, tendrá el mismo destino.

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