Vitalik enfría el entusiasmo por las DAO y advierte de una ola autoritaria global
Vitalik enfría el entusiasmo por las DAO y advierte de una ola autoritaria global

Vitalik enfría el entusiasmo por las DAO y advierte de una ola autoritaria global

Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha puesto en duda el optimismo que durante años rodeó a las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) y otras herramientas de gobernanza digital. En una reflexión publicada en su cuenta de X, el desarrollador afirma que el entusiasmo por estos sistemas democráticos está disminuyendo en un contexto global marcado por lo que describe como una “ola autoritaria” y una creciente desilusión con la democracia.

Buterin señaló que iniciativas que antes se consideraban centrales para el futuro de internet y la política, como las DAO, la financiación cuadrática o los sistemas de voto descentralizado, ya no generan el mismo interés que hace una década. Según explicó, este cambio no se debe únicamente a fallos técnicos, sino a una transformación más profunda del entorno político y social.

Menos entusiasmo por las DAO

Entre los ejemplos mencionados, Buterin sitúa en primer lugar a las DAO y sus mecanismos de votación, uno de los conceptos más emblemáticos del ecosistema cripto. Estas organizaciones, basadas en contratos inteligentes en blockchain, se diseñaron para permitir que comunidades globales tomaran decisiones colectivas sin una autoridad central. Durante años, el sector tecnológico presentó las DAO como una posible alternativa a estructuras tradicionales de gobierno corporativo o incluso político. Sin embargo, Buterin cree que el contexto actual es muy diferente.

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Últimamente tengo la sensación de que hay menos entusiasmo por estas cosas que antes, escribió, en referencia a proyectos que buscaban construir sistemas políticos más abiertos o modelos de gobernanza completamente descentralizados.

La ola autoritaria también afecta a internet

Para Buterin, el retroceso en el entusiasmo por las DAO forma parte de una tendencia más amplia. La llamada ola autoritaria, explica, no se limita a la política de los Estados, sino que también se refleja en empresas, organizaciones y plataformas digitales, donde cada vez son más comunes los modelos de poder centralizado o dependientes de fundadores. En este contexto, sostiene que la defensa de la democracia se ha vuelto casi una postura conservadora. En lugar de promover nuevas formas de organización social, muchas iniciativas se centran en preservar el orden existente frente a alternativas más centralizadas o caóticas.

El desarrollador también subraya una paradoja tecnológica. A su juicio, hoy existen herramientas más potentes que nunca para diseñar sistemas de gobernanza más eficaces, como las pruebas de conocimiento cero, la inteligencia artificial o los avances en ciberseguridad, pero al mismo tiempo el contexto global es menos favorable para impulsar grandes reformas institucionales.

Por ello plantea que, en lugar de intentar crear sistemas democráticos rígidos que tomen decisiones directamente, las nuevas tecnologías deberían centrarse en identificar qué propuestas cuentan con un amplio apoyo dentro de grandes comunidades. Para ello propone herramientas como plataformas de deliberación colectiva o votaciones anónimas que permitan mostrar con claridad qué ideas tienen respaldo social y transmitir esa señal a gobiernos, empresas u otros actores con poder de decisión.

Según su análisis, muchas empresas tecnológicas están volviendo a estructuras más centralizadas y dependientes de sus fundadores, mientras que la confianza en las redes sociales como espacios democráticos también ha disminuido. Buterin atribuye este cambio a la transición desde lo que describe como una era estable, durante las décadas de 2000 y 2010, a una era caótica en la década de 2020.

Conflictos políticos y polarización

Durante el periodo anterior, explica, era común imaginar grandes reformas institucionales o tecnológicas, como implantar un ingreso básico universal global, reformar sistemas electorales con modelos como el voto cuadrático o crear grandes DAO capaces de financiar bienes públicos globales.

Hoy, sostiene que ese tipo de proyectos resulta más difícil de impulsar en un mundo de conflictos políticos, polarización y luchas de poder inmediatas. Pese a su diagnóstico crítico, Buterin no propone abandonar las herramientas de gobernanza descentralizada, sino replantear su función. En lugar de actuar como mecanismos rígidos de toma de decisiones, las DAO y sistemas similares podrían servir para identificar consensos sociales amplios y coordinar comunidades distribuidas.

Buterin también subrayó que las tecnologías descentralizadas pueden jugar un papel importante en contextos de crisis política o conflictos internacionales. Así como existen canales de comunicación seguros, considera que también son necesarias herramientas tecnológicas que permitan a las poblaciones expresar una voz colectiva incluso en momentos de inestabilidad.

El fundador de Ethereum utilizó la situación en Irán como ejemplo de por qué cree que se necesitan nuevas herramientas de coordinación colectiva. Según explicó, incluso si actores externos como Estados Unidos o Israel y la población iraní coincidieran en el objetivo de un Irán pacífico y democrático, sus intereses no necesariamente serían los mismos en el corto plazo. Mientras algunos gobiernos podrían aceptar escenarios que debiliten al país aunque perjudiquen a su población, para los ciudadanos iraníes eso sería devastador.

Para Buterin, el desafío de la próxima década no será construir sistemas democráticos perfectos, sino adaptar la gobernanza digital a un mundo más fragmentado e impredecible.

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