El BCE advierte que no todas las stablecoins valen lo mismo que el dinero
El BCE advierte que no todas las stablecoins valen lo mismo que el dinero

El BCE advierte que no todas las stablecoins valen lo mismo que el dinero

El Banco Central Europeo (BCE) ha publicado un documento de trabajo que aborda uno de los retos más importantes en la digitalización del dinero: la fungibilidad de las stablecoins. Esta palabra significa que todo instrumento de pago respaldado por la misma unidad de cuenta (un euro o un dólar) pueda intercambiarse sin pérdida de valor ni fricciones. Es decir, que dé igual si el dinero se usa en forma de billete, depósito bancario o token digital en blockchain, porque en todos los casos valdrá lo mismo.

Las stablecoins y el BCE

El BCE recuerda que, históricamente, cuando se ha roto esta condición, el dinero ha dejado de ser confiable. Los billetes privados en Estados Unidos durante el periodo de free banking, por ejemplo, circulaban con descuentos que dependían de la distancia al banco emisor. Lo mismo ocurría con las monedas metálicas deterioradas o con los depósitos bancarios cuando las entidades suspendían la convertibilidad. Por ello, según el BCE, la lección es clara: sin fungibilidad, el dinero se fragmenta, y con él, la economía. El periodo free banking hace referencia a la etapa histórica en la que los bancos privados emitían su propio dinero, principalmente billetes, sin un banco central que controlase el sistema. En Estados Unidos, se produjo aproximadamente desde 1837 hasta 1863.

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El documento explica que para garantizar fungibilidad no basta con que los instrumentos puedan cambiarse a la par en teoría. Es necesario que se cumplan tres condiciones más: que las transferencias tengan finalidad irrevocable, que exista interoperabilidad técnica y de negocio entre sistemas, y que haya convertibilidad creíble hacia el dinero de banco central, que sigue siendo la referencia última sin riesgo.

Stablecoins bajo la lupa

El BCE dirige su atención a las stablecoins porque es el instrumento digital que más rápido está creciendo en pagos y mercados financieros. Y lo hace con un mensaje inequívoco: no todas las stablecoins son iguales ni todas cumplen los requisitos de fungibilidad.

El BCE citacuatro tipos de stablecoins en su informe, según su mecanismo de estabilización:

  • Fondos tokenizados: respaldados directamente por dinero bancario o efectivo.
  • Stablecoins con colateral off-chain: aquellas cuyo respaldo son valores o activos financieros tradicionales depositados en custodia.
  • Stablecoins con colateral on-chain: respaldadas por criptoactivos u otros tokens dentro de protocolos descentralizados.
  • Stablecoins algorítmicas: que no tienen un respaldo exigible y dependen de mecanismos automáticos de emisión y quema de tokens.

Según el BCE, las tres primeras categorías pueden alcanzar cierto grado de fungibilidad siempre que se cumplan condiciones estrictas: respaldo con activos de alta calidad y liquidez, convertibilidad inmediata y gratuita a dinero de banco central, y una interoperabilidad real entre redes y sistemas tradicionales. Pero las algorítmicas quedan fuera de este marco. Al carecer de un emisor responsable y de un mecanismo de redención creíble, no ofrecen garantías de que un token pueda canjearse a la par con el dinero de referencia. Por eso, concluye el informe, no son fungibles como medio de pago.

Convertibilidad y confianza

El BCE insiste en que la convertibilidad es la piedra angular de todo el sistema. En el caso del dinero bancario, la confianza se mantiene gracias a las garantías de capital y liquidez, la supervisión regulatoria, los seguros de depósitos y el acceso a liquidez del propio banco central. Para las stablecoins, lograr algo similar implica que los emisores mantengan reservas de máxima calidad, que ofrezcan redenciones sin fricciones y que estén integrados en la infraestructura del sistema financiero.

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Si estas condiciones no se cumplen, el riesgo es claro: la proliferación de stablecoins puede dar lugar a un ecosistema fragmentado en el que un mismo euro digital o dólar digita” valga más o menos dependiendo de la red o del emisor. Esto, lejos de mejorar los pagos digitales, reproduciría problemas históricos de fragmentación monetaria, según el BCE.

La cuestión de la interoperabilidad

Otro punto clave del informe es la interoperabilidad. El BCE explica que en el mundo blockchain, un mismo token puede existir en distintas cadenas mediante técnicas como los bridges o los wrappers, pero esas soluciones suelen ser complejas, añaden riesgos y no garantizan que el activo sea idéntico en todas partes. Para que las stablecoins funcionen realmente como dinero, deben ser interoperables entre redes sin pérdida de valor y también conectarse con los sistemas tradicionales de pagos y compensación.

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El BCE subraya que el dinero de banco central, efectivo y reservas, sigue siendo el ancla que mantiene unido al sistema monetario. Sin esa referencia, los instrumentos privados como depósitos, dinero electrónico o stablecoins no pueden garantizar su fungibilidad. En este sentido, el informe del BCE añade argumentos sobre la creación de una moneda digital del euro (CBDC), que permitiría reforzar ese ancla en un entorno donde el uso del efectivo cae con rapidez.

Una advertencia para el futuro

El mensaje del BCE es claro: las stablecoins pueden ser útiles y aportar eficiencia a los pagos digitales, pero solo si cumplen con los principios que han dado solidez al dinero durante siglos. De lo contrario, en lugar de unificar y simplificar el sistema, podrían fragmentarlo y erosionar la confianza de los usuarios.

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