Entre rumores, profecías autocumplidas y movimientos institucionales, septiembre y octubre suelen marcar el inicio del esperado rally cripto en otoño, un fenómeno estacional que ya forma parte del calendario financiero del sector.
La cotización de las criptomonedas principales, con Bitcoin a la cabeza, tiene un particular carácter estacional. Tras el verano en el hemisferio norte, entre finales de septiembre y el mes de octubre, toman impulso hacia arriba, como si fueran acelgas. Durante el verano, parece que descansan, que también se toman sus vacaciones. La excepción a esta circunstancia se produjo en 2022, cuando se vivió la fase más dura del criptoinvierno. Una fase que precisamente cabe dar por terminada a finales de septiembre de 2023.
El rally cripto de otoño
Las razones para tales impulsos otoñales en la cotización de las criptomonedas pueden ser varias, como las que llevan a la explicación del congelamiento de su cotización en verano. En todo caso, por si sirve de consuelo argumental, es algo que le suele ocurrir a la inversión financiera en general: parón en verano, con cierta profundización hacia mediados de septiembre, para retomar impulso en el mes de octubre.
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Sin embargo, el Ibex 35, el selectivo bursátil español de los treinta y cinco principales valores va como un cohete desde el 1 de agosto. Algo parecido, aunque menos acentuado, le ha pasado a índices bursátiles como el Dow Jones o el Nasdaq, que subieron entre finales de julio y principios de agosto.
Cotización cripto
En la cotización de las criptomonedas, se está viviendo un verano parecido a los anteriores. Tal vez porque el verano se dedica para pensar en otras cosas o a no pensar en casi nada. Tal vez porque se dedica parte de estos activos a financiar las propias vacaciones o porque se quiere dejar a un lado el estrés de los riesgos, que conllevan toda inversión financiera. Incluso este año, que está siendo un buen año en la cotización, parece haberse detenido a partir de la segunda decena del mes de julio. Como si se hubiera decretado una especie de: “cerrado por vacaciones”.
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Si esa especie de parón veraniego en la cotización de las cripto tiene difícil explicación, tampoco está del todo claro el impulso en octubre. Un impulso conocido como “uptober”, habiendo dado nacimiento a su específico meme. Pero como tal estacionalidad en la cotización ya ha sido suficientemente detectada, hasta convertirse en una especie de institucionalización, hay más teorías.
Uptober cripto
Teorías que van más allá de fructíferos y refrescantes encuentros durante las vacaciones veraniegas, que llevan a más ciudadanos a adquirir criptomonedas, contribuyendo así al ciclo alcista de su cotización. La teoría de los buenos propósitos postvacacionales o propósitos de coleccionistas de fascículos u otros productos de la industria cultural, que tienen su principal campaña cuando se acaban las vacaciones, carece de suficientes defensores.
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Una de las teorías del uptober cripto o de la criptoacelga es que, con octubre, empieza el cuarto trimestre y muchos fondos necesitan colocar un capital fresco, que busca altos rendimientos, incluso asumiendo a su vez altos riesgos. Un capital que busca un muy feliz balance de fin de año. Eso sí, teniendo un horizonte de visión cortoplacista. Un impulso que lleva a los inversores a tomar posiciones cripto, que podría llegar hasta el denominado “Santa Rally”, ya en Navidad.
Otra de las teorías hace hincapié en que el mes de octubre suele ser de anuncios por parte de las grandes instituciones reguladoras del sistema financiero. La FED (Reserva Federal de Estados Unidos) o el BCE (Banco Central Europeo) hacen declaraciones o toman medidas, de las que surge un apetito de riesgo, que, a su vez, termina alimentando a las criptomonedas.
Reunión de la Fed
De hecho, este año la FED ha anunciado que se reunirá el 16 o el 17 de septiembre en un escenario marcado por el enfrentamiento entre Jerome Powell, presidente de la FED, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Un enfrentamiento entre instituciones que, más allá de sus contenidos, tiene algo de envidiable atractivo en la medida que pone de manifiesto la independencia de los reguladores económicos estadounidenses del sistema político. Veremos hasta dónde llega la pugna y, sobre todo, en qué medida indirectamente impulsan la cotización de las cripto.
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La teoría de la madurez de los rumores es bien interesante. Viene a decir que, tras el verano y sus vacaciones, el mes de septiembre se convierte en el nido en el que se crían nuevos rumores financieros. Es el mes en el que las redes de rumores se reactivan. Una especie de: “Hola, John, ¿qué tal las vacaciones? ¿qué hay de nuevo?”. A lo que el referido John contesta: “Muy bien. Estupendo. Acabo de aterrizar; pero se rumorea…”. Ya a finales de septiembre los rumores están más maduros que las uvas y llevan a decisiones.
Profecías autocumplidas
La preferida, por su intenso grado de reflexividad social, es la de las profecías autocumplidas. Como ya se ha “institucionalizado” el uptober en el ecosistema cripto, esperándose una cotización alcista en ese período inicial del otoño, los participantes en este mercado financiero se anticipan al esperado rally y compran. Al comprar, ayudan a que las cotizaciones suban. La reflexiva y anticipatoria percepción de la estacionalidad acaba produciendo estacionalidad.
El pensamiento económico y estadístico tiene registrada la estacionalidad hace tiempo. A la hora de establecer tendencias a mayor largo plazo, la intenta controlar en sus análisis y la apunta como “efecto calendario”. Ahora bien, debido a nuestras sociedades intensamente reflexivas, es como si el “efecto calendario” tuviera, como principal efecto, cumplir el “efecto calendario”: si se prevé que algo, como las criptomonedas, va a subir en su cotización por esas extrañas razones estacionales, termina subiendo en su cotización en el período esperado.

