¿Necesita el mundo Gaming a la blockchain? Los datos demuestran que no

Gaming y blockchain: ¿promesa rota o revolución pendiente?

Gaming y blockchain: ¿promesa rota o revolución pendiente?. En los últimos 15 años, la industria del gaming ha experimentado un salto tecnológico sin precedentes. La llegada de la realidad virtual (VR), el streaming de videojuegos y la computación en la nube han llevado el sector a nuevos horizontes. Más recientemente, la tecnología blockchain irrumpió con la promesa de una revolución: activos in-game con propiedad real, economías descentralizadas y un nuevo modelo de monetización.

Sin embargo, la realidad es otra: el 93% de los proyectos de gaming Web3 están muertos o abandonados, según un informe de ChainPlay. Esto plantea una pregunta fundamental: ¿realmente necesita la industria del videojuego a la blockchain?

Las promesas de blockchain el gaming: ¿mito o realidad?

La blockchain fue presentada como la tecnología que cambiaría para siempre la forma en que interactuamos con los videojuegos. Se prometió un ecosistema donde los jugadores podrían poseer sus activos digitales, comerciar con ellos libremente y participar en economías descentralizadas.

Pero los datos reflejan otra historia. La gran mayoría de los proyectos de gaming Web3 han fracasado, mientras que la industria tradicional sigue dominando sin necesidad de recurrir a blockchain. Peor aún, algunas compañías han utilizado esta tecnología para monetizar aún más aspectos del juego, aplicando tácticas abusivas como lootboxes y ventas de contenido exclusivo a precios excesivos.

En este artículo, exploraremos cómo se comparan y contrastan el gaming tradicional y el gaming Web3, analizaremos las razones detrás del fracaso de los proyectos basados en blockchain y respondemos a la pregunta que atraviesa a la industria: ¿necesita realmente el mundo del gaming a la blockchain?.

Las promesas de blockchain en gaming

La blockchain, una tecnología descentralizada que permite la creación de activos digitales seguros y transparentes, fue presentada como «la revolución que cambiaría para siempre la forma en que interactuamos con los videojuegos», la verdad ha sido totalmente distinta. Se nos prometió una nueva era donde los jugadores podrían ser dueños absolutos de sus activos in-game, participar en economías descentralizadas y disfrutar de experiencias más personalizadas e interconectadas.

ChainPlay indica que el 93% de los proyectos gaming Web3 están muertos
ChainPlay indica que el 93% de los proyectos gaming Web3 están muertos

Los datos no mienten: la mayoría de estos proyectos han fracasado estrepitosamente y el mundo del gaming tradicional sigue dominando sin necesidad de recurrir a esta tecnología. Y no solo eso, sino que los grandes players del sector gaming han usado la tecnología blockchain para abusar aún más (si se puede) de cosas tan detestables como las lootboxes o el vendernos (a precios exorbitantes) accesos a características in-game que de otra forma deberían ser gratuitas, especialmente si ya ha pagado por el juego.

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El gaming tradicional vs. el gaming Web3: Similitudes y diferencias

Aunque el gaming tradicional y el gaming Web3 comparten el objetivo común de entretener y hacer que las personas se diviertan, existen diferencias significativas en su enfoque, tecnología y estructura económica. El gaming tradicional se centra en crear experiencias centradas en el «entretenimiento puro». La idea es que los jugadores disfrutan de historias cautivadoras, mecánicas de juego adictivas y, en muchos casos, la posibilidad de interactuar con otros usuarios a través de modalidades multijugador. Los activos in-game, como skins, personajes u objetos, son propiedad del desarrollador y su valor se limita al ecosistema del juego.

Si bien esto se respeta en muchos juegos tradicionales, otros players dentro del sector buscan llevar esto a niveles groseramente abusivos, limitando tu interacción en el juego a menos que pases por caja. Bien sea comprando «pases de batalla» o monedas in-game, algunos estudios tratan de meter por el aro a los jugadores y dependiendo del éxito del juego, exprimiendo el bolsillo de los jugadores con la finalidad de que los estudios ganen cientos de millones con ello. En otros casos, fallan estrepitosamente, como el caso de Sony con su exclusivo Playstation, Concord, con el que se gastaron 400 millones de dólares, vendiendo solo 25 mil copias y teniendo que cerrar todo el juego en menos de una semana debido a las críticas negativa.

Esto te dará una idea más clara del nivel de exigencia que hay ahora en el mundo gamer. Un nivel que los estudios occidentales llevan mucho tiempo errando, mientras que los estudios de China, Corea y Japón, hacen generalmente lo opuesto.

¿Y el mundo Web3?

Con esta introducción podemos ver el otro lado. En primer lugar, el gaming Web3 introduce un componente revolucionario: la propiedad real de los activos in-game mediante NFTs (tokens no fungibles) y la descentralización de la economía del juego. Los jugadores pueden comprar, vender y transferir sus activos fuera del juegos y en algunos casos, incluso participar en la gobernanza del proyecto a través de DAOs (Organizaciones Autónomas Descentralizadas). Sin embargo, esta promesa de innovación no ha logrado captar la atención de la mayoría de los jugadores tradicionales.

Uno de los puntos en común entre ambos mundos es su capacidad para generar economías prósperas. En el gaming tradicional, los mercados de skins y objetos in-game, como los de Counter-Strike: Global Offensive o Fortnite, movilizan miles de millones de dólares cada año. De hecho, el mercado de skins de Counter Strike para el año 2024, recibió una valoración de más de 4 mil millones de dólares. En su contraparte, se prometió una economía aún más lucrativa, donde los jugadores no solo se divierten, sino que también pueden ganar dinero a través del modelo «play-to-earn» (jugar para ganar). Sin embargo, la realidad ha demostrado que estos modelos, lejos de atraer a los jugadores, los han alejado debido a su complejidad y falta de diversión. Esto se ve claramente en que el 94% de los juegos Web3, como ya mencionamos, han fracasado en su intento por conquistar al mercado.

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¿Por qué han fallado los juegos Web3? ¿Cuáles son las razones detrás de este fracaso?

Uno de los problemas más significativos es la falta de enfoque en la diversión. Los juegos Web3 han priorizado la especulación financiera y la creación de economías artificiales sobre la experiencia del jugador. Proyectos como Axie Infinity, que fue presentado como un pionero del modelo «play-to-earn», se convirtieron en una serie de acciones monótonas donde los jugadores se enfocaban más en ganar criptomonedas que en disfrutar del juego en sí. Este enfoque no solo alejó a los jugadores tradicionales, sino que también llevó a la quiebra a muchos proyectos, haciendo que los precios de los tokens cayeran en picado.

¿Recuerdas? Hace unos 3-4 años atrás todo el mundo hablaba de Axie Infinity como la revolución, pero la realidad es que en lo que ese ímpetu de especulación financiera se perdió, todo el ecosistema se vino al suelo. Podrás decir que es común en el mundo gaming, pero la realidad es que incluso ahora hay juegos más viejos que Axie y con más gente en ellos. La razón es simple: te diviertes y no dejas tu bolsillo en blanco por ello.

Además, la complejidad técnica de la blockchain ha sido un obstáculo insuperable para muchos usuarios. La necesidad de wallets digitales, la comprensión de conceptos como NFTs y DAOs y la preocupación por la seguridad han generado una barrera de entrada que los jugadores no están dispuestos a superar. En un mercado donde la accesibilidad y la simplicidad son clave, los proyectos Web3 han fallado en ofrecer una experiencia fluida y atractiva.

Los gamers de corazón lo rechazan

Otra razón clave y sumamente influyente en el declive de los proyectos de gaming Web3 es el rechazo frontal de la comunidad de jugadores ante la implementación de blockchain en sus juegos favoritos. Este rechazo no surge de la noche a la mañana, sino que está profundamente arraigado en una serie de factores que afectan directamente la experiencia del jugador y su percepción de los videojuegos como una forma de entretenimiento puro. Muchos jugadores ven en la blockchain una herramienta que busca introducir mecanismos de monetización agresivos, lo que, en lugar de enriquecer su experiencia, termina por restarle valor a la diversión que buscan al jugar.

La naturaleza lúdica de los videojuegos se ha visto amenazada por la introducción de elementos como la especulación financiera, la compraventa de activos digitales y la presión por invertir dinero en tokens o NFTs. Los jugadores, en su mayoría, no buscan convertir sus pasatiempos en una fuente de ingresos o en un medio para obtener beneficios económicos.

Por el contrario, lo que quieren es desconectar de las presiones del día a día, sumergirse en historias cautivadoras, disfrutar de mecánicas de juego adictivas y, en muchos casos, compartir momentos de diversión con amigos y comunidad. La introducción de la blockchain, con su enfoque en la monetización y la valorización de activos, ha terminado por alterar esta dinámica, convirtiendo lo que debería ser un hobby en una experiencia cargada de estrés y complicaciones.

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Lecciones aprendidas de la comunidad gamer

¿Por qué pasa esto?  ¿Por qué ese rechazo? Recuerdas que hable de «grandes players/estudios del mundo gaming tradicional abusando del sector y los jugadores», pues bien, digamos que los gamers ya llevan mucho tiempo viendo lo que pasa en el  sector cuando le das a estos players/estudios, herramientas para sacarles más dinero del bolsillo.

Pongamos un ejemplo con nombre y apellido: EA o Electronics Arts. Quzá el mayor estudio de juegos a nivel global encara actualmente una demanda por sus loot boxes (cajas de juegos). EA ha llevado hasta tal punto esta práctica que incluso pagando 70 $ por un juego, te lleva de la mano a pagar más para obtener items que son básicos para el mismo.

Los gamers ven en «Gaming Web3» solo otra herramienta más para que las empresas continúen y diversifiquen esa realidad abusiva. Nuevamente, la realidad les da la razón. Pregúntate: ¿Cuánto costaba un equipo básico de Axie Infinity en el mayor peak del juego? Fácilmente, un team de 3 buenos Axies para jugar estaba valorado en 700 $. Ahora imagina una herramienta como esa en manos de EA o Ubisoft, y entenderás por qué el rechazo de los gamers en este sentido.

Simplicidad y diversión ante todo

Este rechazo se hace aún más evidente cuando se analizan las expectativas de los jugadores. La mayoría valora la simplicidad y la accesibilidad como pilares fundamentales de cualquier experiencia de juego. Sin embargo, la blockchain, con su complejidad técnica y su jerga específica, ha creado una barrera de entrada que muchos no están dispuestos a superar. Los conceptos como wallets digitales, NFTs, DAOs y transacciones en criptomonedas resultan ajenos y complicados para aquellos que solo buscan disfrutar de sus juegos sin preocupaciones adicionales.

Además, los jugadores han demostrado ser particularmente sensibles a cualquier cambio que pueda afectar la naturaleza de sus juegos favoritos. Por ejemplo, Ubisoft decidió incluir NFT en Ghost Recon, una conocida saga de juegos de disparos. La reacción fue inmediata y ahora todo eso está olvidado. Tan solo «lograron ganar 400 $ con ello». Ubisoft, por supuesto,  ha tratado otras formas de entrar al sector para buscar más dinero, pero los gamers siguen reaccionando de mala manera.

Ubisoft como muestra del gran fracaso

De allí que plataformas como Ubisoft Quartz sean un fracaso. Y los gamers de Ubisoft tienen razones para ello. Ubisoft, un estudio reconocido por sus grandes sagas, ha caído en desgracia hasta el punto en que si sus nuevos juegos no resultan exitosos, la compañía quizás sea comprada por el gigante chino Tencent, algo que muchos gamers ven con buenos ojos. Sus juegos han perdido calidad y se han convertido en uno de los mayores memes de Internet.

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Ubisoft mata a sus mayores franquicias

La introducción de la blockchain no cambia nada esto y solo exacerba los temores de que se modifique aún más la esencia de los videojuegos, convirtiéndolos en plataformas más orientadas al beneficio económico que a la diversión. Esto ha llevado a una gran parte de la comunidad a rechazar cualquier intento de implementar esta tecnología en los juegos que aman.

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Mala calidad en el sector

Finalmente, el mercado de los juegos Web3 se ha visto saturado de proyectos de baja calidad y estafas, lo que ha generado un descrédito generalizado hacia la industria. La falta de regulación en el espacio blockchain ha permitido que actores deshonestos aprovechen el hype y lancen proyectos sin un valor real, aprovechándose de la buena fe de los inversores y los jugadores. Este panorama ha llevado a una pérdida de confianza en la tecnología y en las promesas que inicialmente se hicieron bajo el paraguas de la Web3.

Un ejemplo paradigmático de este declive es el mencionado Axie Infinity, un proyecto que fue considerado en su momento como el pionero del modelo «play-to-earn». Aunque inicialmente atrajo a millones de jugadores, especialmente en países como Filipinas, donde se convirtió en una fuente de ingresos durante la pandemia, el proyecto terminó por derrumbarse cuando los precios de sus tokens cayeron en picado.

Hoy en día, el juego tiene una fracción minúscula de los jugadores que solía tener, y su economía se encuentra en ruinas. Esto no solo demuestra los riesgos inherentes a los proyectos basados en blockchain, sino que también muestra cómo la ausencia de un modelo sostenible y la dependencia excesiva de la especulación pueden llevar al fracaso incluso a los proyectos más prometedores.

En este contexto, la combinación de un enfoque equivocado en la monetización, la complejidad técnica de la blockchain y la saturación del mercado con proyectos de mala calidad ha generado un escenario en el que los jugadores se sienten cada vez más alejados de esta tecnología. Mientras la industria no logre ofrecer soluciones que realmente mejoren la experiencia de juego y respeten la naturaleza lúdica de los videojuegos, el rechazo hacia la blockchain seguirá siendo una realidad difícil de superar.

¿Necesita el mundo gaming tradicional a la blockchain?

La respuesta, según los datos y las tendencias actuales, es un rotundo no. El gaming tradicional es una industria en auge, con un valor de mercado que supera los 184 mil millones de dólares en 2024. Los éxitos de juegos como Minecraft, Fortnite o Call of Duty demuestran que los jugadores no necesitan incentivos financieros para disfrutar de sus experiencias favoritas. Por otro lado, los proyectos Web3, a pesar de las altas inversiones iniciales, no han logrado atraer a una audiencia significativa. De hecho, como ya comentamos, según ChainPlay, el 93% de los proyectos de gaming Web3 han sido abandonados, y aquellos que siguen en pie luchan por mantener una base de jugadores activos.

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Además, los mercados tradicionales de activos in-game, como los de Counter-Strike: Global Offensive o League of Legends, ya ofrecen soluciones efectivas para comprar, vender y transferir skins y otros objetos. La blockchain, en este sentido, no aporta un valor significativo que justifique su adopción.

A modo de conclusión, podemos decir que el futuro de la blockchain en el gaming sigue siendo incierto. Sin embargo, esto no significa que la blockchain no pueda aportar valor en algunos casos específicos. La propiedad de activos digitales, la interoperabilidad entre juegos y la descentralización de economías virtuales siguen siendo ideas atractivas. El problema es que hasta ahora la implementación ha sido desastrosa.

La blockchain debe ser un complemento, no el eje central del juego. Mientras el modelo Web3 siga apostando por la especulación y no por la diversión, seguirá condenado al fracaso.

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