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Así es el plan del BCE para el euro digital, la banca tradicional y las stablecoins

El Banco Central Europeo tiene claro que el euro digital, el dinero mayorista de banco central, los depósitos tokenizados y las stablecoins convivirán en el nuevo sistema financiero digital. Ante este escenario, el Eurosistema está diseñando una arquitectura para adaptar el dinero y los pagos europeos a la tokenización. El objetivo es que el dinero de banco central continúe actuando como ancla de liquidación en unas finanzas donde la tecnología de registro distribuido (DLT) tendrá un peso creciente.

Así lo expone Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, en la presentación «The digitalisation of money, payments and finance», difundida por la institución ayer, 23 de septiembre. El BCE atribuye la transformación actual a la creciente digitalización de los pagos, la aparición de tecnologías como DLT y la necesidad de reducir dependencias y reforzar la resiliencia europea.

Euro digital, depósitos tokenizados y stablecoins

El banco europeo diferencia entre activos públicos y privados utilizados para liquidar operaciones. Entre los primeros sitúa el euro digital, destinado a las transacciones cotidianas, y el dinero de banco central para operaciones digitales mayoristas, desarrollado mediante Pontes y Appia.

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En el ámbito privado aparecen los depósitos tokenizados de los bancos comerciales y las stablecoins, que el BCE define como criptoactivos respaldados por otros activos para limitar las fluctuaciones de su precio. El resultado es una arquitectura en la que diferentes formas de dinero cumplen funciones distintas. La cuestión para el Eurosistema es conseguir que esta transformación mantenga un activo seguro para realizar la liquidación final de las operaciones.

El BCE considera que la tokenización puede generar eficiencia, impulsar la innovación en los servicios financieros y favorecer unos mercados europeos de capitales más integrados. En la actualidad, según el BCE, los participantes mantienen libros contables separados, existen procesos fragmentados en ámbitos como la custodia, la gestión de activos y la fiscalidad y los diferentes ecosistemas tecnológicos nacionales, que no siempre son interoperables, lo que genera bolsas de liquidez aisladas. La institución considera que en ecosistema DLT con libros mayores compartidos e interoperables podría reducir parte de esa fragmentación.

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Pero tokenizar bonos, fondos u otros instrumentos financieros plantea qué dinero utilizar para liquidar dichas operaciones. La respuesta del BCE es mantener el dinero de banco central en el centro del sistema. La institución afirma que proporciona un activo seguro de liquidación, finalidad en las operaciones y estándares comunes.

El BCE quiere integrar los depósitos tokenizados

Esta estrategia afecta directamente a los bancos comerciales. El BCE señala que el dinero tokenizado de banco central puede servir para integrar los depósitos tokenizados dentro del sistema monetario. Los depósitos tokenizados siguen siendo dinero emitido por bancos comerciales, pero representado sobre nuevas infraestructuras tecnológicas. Según el BCE, el  Eurosistema permite que el dinero bancario privado pueda relacionarse con una infraestructura donde la liquidación continúe teniendo como referencia el dinero del banco central. El BCE atribuye además a este modelo la capacidad de aportar fungibilidad y liquidez al mercado de activos digitales y mitigar riesgos sistémicos.

El BCE señala límites a las stablecoins

Respecto a las stablecoins, considera que tienen limitaciones para su escalabilidad, como la necesidad de respaldo mediante reservas al 100%, la escasez de activos y los posibles efectos de desintermediación bancaria. Por ello, el Eurosistema propone  desarrollar dinero de banco central adaptado a las transacciones tokenizadas, de forma que el crecimiento de los mercados digitales no implique prescindir del activo utilizado tradicionalmente para la liquidación segura entre instituciones financieras.

La pieza que empieza a materializar esta estrategia es Pontes, lanzada el 21 de septiembre de 2026. Pontes conecta plataformas DLT con los servicios TARGET del Eurosistema para permitir que las transacciones realizadas en esas redes puedan liquidarse en dinero de banco central.

La segunda pieza es Appia, cuyo objetivo es apoyar el desarrollo de un ecosistema tokenizado europeo innovador e integrado mediante colaboración público-privada. El trabajo se centrará en análisis, estandarización y diseño a largo plazo y el BCE prevé presentar en 2028 el diseño de referencia para el desarrollo a largo plazo de Appia.

El euro digital apunta a 2029

Respecto al euro digital, que se espera para 2029, los bancos y otros proveedores de servicios de pago autorizados en la UE ocuparán un papel central en su distribución y los usuarios podrán acceder a él a través de sus proveedores bancarios habituales. El diseño prevé límites de tenencia y ausencia de remuneración. Las empresas no podrán mantener saldos en euros digitales y las entidades serán compensadas por su papel en la distribución.

El BCE también quiere utilizarlo como infraestructura pública para los pagos digitales. Sus estándares estarán abiertos a soluciones privadas y los proveedores podrán desarrollar servicios de valor añadido sobre ella. El proyecto se encuentra desde noviembre de 2025 en una fase centrada en avanzar en la preparación técnica, profundizar la relación con el mercado y apoyar el proceso legislativo. El piloto comenzará durante la segunda mitad de 2027 y tendrá una duración de 12 meses.

Al mismo tiempo, el BCE trabaja en la dimensión internacional del euro y estudia conectar TIPS con sistemas de pagos instantáneos de fuera de Europa mediante enlaces bilaterales y redes multilaterales. Para ello participa en el proyecto Agorá, la colaboración público-privada liderada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) para probar una plataforma compartida multidivisa.

Una arquitectura europea para el dinero digital

En definitiva, el planteamiento presentado por Cipollone dibuja un sistema con varias capas. El euro digital cubriría los pagos minoristas en dinero de banco central. Pontes y Appia llevarían ese dinero público a las operaciones financieras mayoristas basadas en DLT. Los bancos comerciales podrían desarrollar depósitos tokenizados, mientras que las stablecoins formarían parte de los activos privados de liquidación.

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