Google ha firmado un acuerdo con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DoD) para desplegar sus modelos de inteligencia artificial en redes militares clasificadas. La firma se produce después de que su competidor Anthropic rechazara las condiciones impuestas por el Gobierno, lo que provocó que el Pentágono calificara a esta última como un «riesgo para la cadena de suministro».
Según adelanta The Information, el núcleo de la disputa reside en una cláusula de «uso para cualquier propósito legal» exigida por el Pentágono. EA principios de 2026, Anthropic (creadora de Claude) se negó a eliminar sus restricciones de seguridad que prohíben el uso de su tecnología para la vigilancia de masas o el desarrollo de armas autónomas. Esta negativa llevó a la cancelación de su contrato de 200 millones de dólares y a represalias administrativas por parte del Departamento de Defensa.
A diferencia de Anthropic, Google ha aceptado integrar sus modelos (incluyendo la familia Gemini) en los sistemas de defensa. Aunque el contrato incluye lenguaje que desaconseja el uso de la IA para vigilancia nacional o armas autónomas «sin supervisión humana», el acuerdo especifica que Google no tiene poder de veto sobre las decisiones operativas legales del gobierno.
Más de 600 empleados en contra
Como consecuencia de la noticia, ayer, más de 600 empleados de Google DeepMind y Google Cloud entregaron una carta al CEO, Sundar Pichai, exigiendo la cancelación del acuerdo. «Pedimos que se nieguen a poner nuestros sistemas de IA a disposición de cargas de trabajo clasificadas», indica la carta, citando el riesgo de que la tecnología se utilice en operaciones militares «inhumanas o extremadamente dañinas».
«Queremos que la IA beneficie a la humanidad, no que se utilice de forma inhumana o extremadamente dañina. Esto incluye armas autónomas letales y vigilancia masiva, pero va más allá. La única forma de garantizar que Google no se asocie con tales perjuicios es rechazar cualquier carga de trabajo clasificada. De lo contrario, tales usos podrían producirse sin nuestro conocimiento ni capacidad para impedirlos», indica
IBM atrapada entre Anthropic, la IA que ayudó a entrenar, y el Pentágono
Cambio de rumbo
Este movimiento marca un giro definitivo respecto a la política de Google de 2018, cuando la presión de los empleados obligó a la empresa a abandonar el Proyecto Maven (análisis de imágenes de drones). En 2025, Google eliminó de sus directrices éticas las cláusulas que prohibían explícitamente el uso de su IA para armamento, allanando el camino para este nuevo contrato multimillonario.

