«Queremos que la IA beneficie a la humanidad, no que se utilice de forma inhumana o extremadamente dañina. Esto incluye armas autónomas letales y vigilancia masiva, pero va más allá. La única forma de garantizar que Google no se asocie con tales perjuicios es rechazar cualquier carga de trabajo clasificada. De lo contrario, tales usos podrían producirse sin nuestro conocimiento ni capacidad para impedirlos», indica