OpenAI empezará a mostrar publicidad en ChatGPT en España la próxima semana, dentro de una expansión que llevará los anuncios a 31 mercados europeos. La entrada de ChatGPT en el mercado publicitario alterará el reparto del mercado publicitario digital. Google monetizó durante décadas la intención expresada en una búsqueda y Meta los intereses de los usuarios en las redes sociales.
OpenAI quiere monetizar ahora las conversaciones y las marcas podrán aparecer mientras el usuario habla con una inteligencia artificial, compara alternativas y decide qué comprar. Para las marcas, significa poder aparecer cuando un consumidor explica qué necesita, compara alternativas y está cerca de tomar una decisión. Si ese contexto se traduce en mejores conversiones, buena parte de los presupuestos publicitarios que hoy van a buscadores, redes sociales y medios digitales podría desplazarse hacia los asistentes de inteligencia artificial.
Según OpenAI, además de a España, la próxima semana extenderá los anuncios a 31 mercados europeos, entre ellos, Alemania, Francia, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Austria. Será la mayor expansión internacional hasta ahora del negocio publicitario de ChatGPT, después de que OpenAI comenzara a probar anuncios en Estados Unidos en febrero y extendiera posteriormente el modelo a Reino Unido, México, Brasil, Japón y Corea del Sur.
La novedad no consiste simplemente en incorporar anuncios a otra gran plataforma de internet, ya que ChatGPT introduce la publicidad en la conversación en la que una persona explica lo que necesita y puede estar a punto de tomar una decisión de compra.
Google construyó buena parte de su gigantesco negocio publicitario alrededor de las búsquedas. Una persona escribe mejor portátil y los anunciantes compiten por aparecer ante ese usuario. ChatGPT puede conocer mucho más contexto dentro de una conversación. Un usuario puede explicar que busca un portátil para editar vídeo, que dispone de 1.500 euros, que viaja con frecuencia, necesita mucha autonomía y está dudando entre varios modelos. En lugar de unas pocas palabras clave, la conversación refleja con mucho más detalle qué está buscando.
OpenAI presenta precisamente su plataforma publicitaria como una herramienta para que las marcas lleguen a las personas mientras exploran opciones, comparan alternativas y toman decisiones. Así, la publicidad pasará de competir por una búsqueda a competir por el contexto de una conversación.
La compañía utilizará inicialmente el tema de la conversación para determinar qué publicidad puede resultar relevante. Si el usuario permite anuncios personalizados, el sistema también podrá utilizar otras señales, como conversaciones anteriores y su interacción con anuncios. Los anuncios podrán aparecer debajo de las respuestas de ChatGPT cuando exista una coincidencia relevante y estarán identificados como contenido patrocinado.
Por ejemplo, una persona podría preguntar qué móvil comprar, qué hotel reservar o qué software contratar para su empresa y encontrar un anuncio relacionado con aquello sobre lo que está preguntando. OpenAI mostrará anuncios en los planes Free y Go. Los usuarios de Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu seguirán utilizando ChatGPT sin publicidad.
Tampoco aparecerán anuncios en las cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 18 años. La compañía asegura, además, que la publicidad no influirá en las respuestas de ChatGPT. Un anunciante no podrá pagar para conseguir que el asistente recomiende su producto ni para modificar el contenido de una respuesta.
OpenAI también afirma que no comparte las conversaciones con los anunciantes ni les vende los datos personales de los usuarios. Las marcas pueden recibir información sobre el rendimiento de sus campañas, pero no acceder al contenido de los chats.
La entrada de OpenAI en publicidad abre una nueva batalla en un mercado dominado durante años por medios, buscadores, redes sociales y plataformas de comercio electrónico.

