Europa renuncia a armonizar los impuestos cripto en favor de una vigilancia común
Europa renuncia a armonizar los impuestos cripto en favor de una vigilancia común

Europa renuncia a armonizar los impuestos cripto en favor de una vigilancia común

La tributación de las criptomonedas no avanza hacia un estándar global único, sino que se está estructurando en tres grandes bloques fiscales diferenciados. Esa es una de las principales conclusiones del informe Global Crypto Tax Report 2025, publicado por Coincub, que analiza cómo los países gravan realmente los criptoactivos en el actual contexto regulatorio.

Según el estudio, existe en primer lugar un conglomerado de jurisdicciones con impuestos cero o casi cero, concentrado principalmente en el Golfo, partes de América Latina, el Caribe y algunas zonas de Europa. Estos países mantienen una fiscalidad extremadamente favorable, aunque cada vez más integrada en esquemas internacionales de intercambio de información.

Modelo predominante en Europa

En segundo lugar, un grupo amplio de economías trata las criptomonedas como cualquier otro activo financiero y aplica tipos impositivos que oscilan entre el 19% y el 30%. Se trata del modelo predominante en Europa y buena parte de las economías desarrolladas, donde los criptoactivos se integran en el régimen general de ganancias de capital.

CNMV avisa del desequilibrio regulatorio en stablecoins entre Europa y EEUU

Finalmente, existe una franja de alta presión fiscal en la que las ganancias derivadas de criptomonedas quedan sometidas al impuesto progresivo sobre la renta, lo que puede elevar la carga tributaria por encima del 50%. Este modelo es habitual en sistemas fiscales donde los criptoactivos no reciben un tratamiento diferenciado.

Europa y los impuestos sobre criptomonedas

El informe subraya que el cambio estructural en 2025 no radica tanto en la convergencia de tipos impositivos como en la construcción de una infraestructura global de reporte fiscal. Durante años, la actividad cripto operó en un entorno de ambigüedad legal y escasa supervisión. Esa etapa está llegando a su fin.

Marcos como el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF) de la OCDE y normativas nacionales como el Formulario 1099-DA en Estados Unidos están redefiniendo el equilibrio entre usuarios, plataformas y autoridades fiscales. Setenta y cinco jurisdicciones se han comprometido a implementar el CARF: 48 iniciarán intercambios de información en 2027, 27 en 2028 y Estados Unidos en 2029.

En la Unión Europea, la DAC8 obligará a reportar información sobre criptoactivos en los 27 Estados miembros a partir del 1 de enero de 2026.

El fin de la invisibilidad fiscal

El informe sostiene que la histórica presunción de que la actividad con criptomonedas permanecía mayoritariamente invisible para las autoridades fiscales deja de ser válida. Países como Finlandia ya registran cada transacción cripto, mientras que Estados Unidos avanza hacia un sistema de reporte completo alineado con el modelo CARF.

Para los proveedores de servicios de criptoactivos, el cumplimiento fiscal deja de ser una cuestión secundaria y pasa a convertirse en una infraestructura central del negocio.

Tipos impositivos y ajustes recientes

Aunque la fragmentación persiste, el estudio identifica tres rangos dominantes en la tributación a largo plazo: 0%, 10-15% y 19-30%. El promedio global se sitúa en torno al 11% para ganancias a largo plazo y al 17% para corto plazo.

Entre los países con tipos planos en la banda media figuran Polonia (19%), Italia (26%), Austria (27,5%), Francia (30%), Suecia (30%) y España (30% en su tramo superior). En contraste, sistemas progresivos como los de Japón, Dinamarca, Australia o Canadá pueden situar la carga fiscal entre el 40% y el 55%.

El alivio por tenencia prolongada sigue siendo relevante: Alemania y Portugal aplican 0% tras un año; Croacia, tras dos; Luxemburgo, tras seis meses; y Eslovaquia reduce al 7% después de un año.

Entre 2024 y 2025 se registraron ajustes fiscales significativos. Reino Unido elevó el impuesto sobre ganancias de capital al 18% y 24%; España añadió un tramo superior del 30%; Brasil consolidó un impuesto cercano al 15%; e Indonesia incrementó su impuesto comercial del 0,1% al 0,21%. También mercados emergentes como Nigeria (10%), Albania (15%) y Filipinas (15% más IVA e impuesto sobre la renta) formalizaron sus marcos tributarios.

Países sin impuestos y países que prohíben

El informe identifica centros de 0% como El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Suiza, Puerto Rico, Panamá, Bahréin, Bermudas o Islas Caimán. No obstante, muchos de ellos participan ya en sistemas de intercambio de información tipo CRS o CARF, por lo que la baja fiscalidad ya no implica opacidad.

En el extremo opuesto se encuentran jurisdicciones donde la actividad cripto está prohibida o severamente restringida, como Argelia, que criminalizó la posesión y el comercio, China, Bangladesh, Vietnam, Marruecos o Libia. En estos casos, aunque el impuesto teórico pueda ser cero, la actividad en sí constituye delito.

El Global Crypto Tax Report 2025 concluye que la transformación más profunda no es el tipo impositivo aplicado, sino el cierre progresivo de la ventana de invisibilidad fiscal que caracterizó al ecosistema cripto en su primera década. La transparencia, más que la armonización, marcará el futuro del cumplimiento tributario en el sector.

Comparte esto: