La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) ha lanzado un aviso vinculante a las entidades financieras para frenar el uso de «contratos perpetuos» como vía de escape a la regulación vigente. El supervisor alerta de que estos derivados, muy populares en el entorno de los criptoactivos, funcionan en la práctica como Contratos por Diferencias (CFD) y, por tanto, deben someterse a las mismas restricciones de apalancamiento y protección del inversor minorista para evitar riesgos sistémicos.
Según el regulador, muchos de los nuevos productos financieros que se están ofreciendo actualmente, especialmente aquellos vinculados a criptoactivos como el Bitcoin, deben cumplir con las estrictas normas de protección al consumidor ya existentes, independientemente del nombre comercial que utilicen.
Contratos perpetuos de criptomonedas
El conflicto surge ante el auge de los denominados «futuros perpetuos» o «contratos perpetuos». Según la ESMA, estos instrumentos ofrecen una exposición apalancada a valores subyacentes de forma casi idéntica a los CFD (Contratos por Diferencias). El regulador sospecha que algunas plataformas podrían estar utilizando esta nueva terminología para intentar esquivar las limitaciones legales que pesan sobre los derivados de alto riesgo desde hace años.
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En la práctica, si estos derivados funcionan como un CFD, las empresas están obligadas por ley a aplicar medidas de seguridad críticas. Entre ellas destacan los límites de apalancamiento, que impiden invertir cantidades desproporcionadas de dinero prestado, la protección de saldo negativo, para que el cliente nunca deba más dinero del que tiene en su cuenta, y la obligación de mostrar advertencias de riesgo claras y visibles.
No son para todos los públicos
Además, el comunicado recuerda a las entidades que estos productos no son para el público general. Debido a su complejidad, las plataformas deben definir un «mercado objetivo estrecho». Es decir, solo pueden dirigirse a clientes con un perfil de conocimiento muy específico. Si un usuario decide invertir sin asesoramiento, la empresa tiene el deber de realizar una evaluación de idoneidad para confirmar que el cliente entiende realmente el peligro de la operación.
Finalmente, la ESMA hace hincapié en la gestión de los conflictos de intereses. El supervisor exige a las firmas que tomen medidas para garantizar que no están incentivando productos que beneficien a la plataforma a costa de las pérdidas del usuario.

