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Criptoagosto: FTX y la centralización de los exchanges de criptomonedas 

Cuando saltó el caso FTX, las plataformas de intercambio de criptomonedas fueron puestas en el ojo de todas las sospechas. Las autoridades controladoras y reguladoras, se remangaron las camisas para enfrentarse a los exchanges. De paso, a casi todo lo que huela a criptomoneda. De hecho, a partir del mismo se produjo el criptoinvierno. Ahora lo que empieza a convertirse en extraordinario es el proceso judicial en sí mismo contra el CEO de FTX. El caso judicial Sam Bankman-Fried va camino de constituirse en referencia. En un punto y aparte.

Todo lo que ocurre alrededor de este caso tiene la etiqueta de extraordinario. Ya el monto de la cantidad de dinero defraudada, por la que se le acusa, aparece en las nubes de lo infinito. A lo sumo que se llega es a estimar que los inversores en FTX pusieron alrededor de dos mil millones de dólares norteamericanos.

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Como todo en este caso es enorme y, a la vez, oscuro, hay que aclararlo. Según los abogados de Bankman-Fried el único que puede aclararlo es el propio Sam Bankman-Fried. Y estamos hablando de millones de apuntes y movimientos. Para que luego se quejen los autónomos de tener que llevar sus cuentas en un Excel.

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Un Excel es lo que usó el propio acusado para ir preparando su defensa, antes de ser invitado a pasar a las vigiladas dependencias del Metropolitan Detention Center, en Brooklyn, Nueva York. En la construcción de ese Excel, con los movimientos de sus cuitas, pasaba Friedman-Bank entre 80 100 horas semanales, antes de ser encarcelado. Puso los movimientos sobre las cuadrículas del popular software antes de ser privado de todo movimiento.

Los datos expuestos ocuparon millones de celdas de una de las hojas de cálculo. Por lo que se ve, estuvo muy metido en celdas, antes de ser metido en la actual celda preventiva neoyorkina y para evitar pasar buena parte del resto de su vida en una celda, ya que la fiscalía está dispuesta a pedir un montón de años, para alguien que tiene ahora 30 años. Contra él: ocho cargos penales, que van desde fraude a violación de la normativa electoral. El retrato suena poco lírico.

4 millones de páginas de documentos acusatorios

El juez que está llevando la instrucción del caso, Lewis Kaplan, permitió que, en la cita prevista para la semana que ahora termina, el acusado pudiera llevar un ordenador portátil. Incluso con acceso a internet. Algo que, como ya se dijo aquí, era relativamente excepcional en las rutinas judiciales. El equipo de abogados había pedido que trasladaran a su cliente a otras dependencias -Putnam County Correctional Facility- para poder dedicar más horas al trabajo a la semana, junto a sus abogados, para preparar el caso. La justificación era la gran cantidad de información y documentos que había que ordenar y presentar para la defensa. El juez rechazó esta parte de la solicitud.

En el encuentro celebrado el 25 de agosto, ocurrió lo que era esperable que ocurriera. En primer lugar, el acceso a internet de la sala era defectuoso. Como si, en lugar de a un centro para encuentros entre jueces y detenidos, se hubieran ido todos de vacaciones de agosto a un hotel, tendentes a procurar una limitada cobertura de internet. Lo que no era tan esperable es que el gobierno estadounidense se presentara al encuentro con 4 millones de páginas de documentos acusatorios.

Los abogados, en su papel, señalaron que la información y documentación no bajada era la más importante. Conclusión, según los abogados: se está vulnerando el derecho a la defensa de su cliente. También se quejaron de que tal cantidad de información acusatoria no se puede analizar, ordenar y presentar en el plazo de seis semanas, que es lo que queda para el juicio.

Sam Bankman-Fried

Por ello, los abogados han reiterado la solicitud de poder trabajar con su cliente durante las semanas que restan de una manera más extensa. Así, piden un espacio en el que poder trabajar durante, al menos, cinco días a la semana, en un centro con pleno acceso a internet.

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Desde luego que hay cosas extraordinarias en este caso. El propio hecho de que el único que pueda dar cuenta de los movimientos de tanto documento y dinero sea el propio Sam Bankman-Fried resulta extraordinario. Según sus abogados, nadie puede sustituir al CEO de FTX en dar cuenta de las cuentas de su organización. Ya tendría que ser delito que una organización de tal calibre se encuentre tan centralizada.

Desde que, a finales del año pasado, se certificó el desplome de FTX, circuló la imagen de esta plataforma como un castillo de naipes. Una entidad con bases endebles. Tal vez, la imagen que ahora se deriva pertinentemente es la de una muy frágil percha, en la que toda la organización cuelga de un único punto. Haciendo síntesis de imagen: un castillo de naipes que cuelga de la última carta.

Ahora bien y teniendo en cuenta la pila de años que le pueden caer al bueno de Sam y su productividad documental: ¿Cuánta documentación podría producir durante su internamiento, si dispusiera de un ordenador portátil con acceso a internet? Soy incapaz de poner objetivos provechosos a la producción de tal cantidad de documentación; pero seguro que pueden buscarse. Que sea documentación basada en la realidad o ficticia, ya es otra cuestión.

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Javier Callejo
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