El reloj cuántico avanza y podría romper Internet, los bancos y Bitcoin
El reloj cuántico avanza y podría romper Internet, los bancos y Bitcoin

El reloj cuántico avanza y podría romper Internet, los bancos y Bitcoin

El reloj cuántico avanza y podría romper Internet, los bancos y Bitcoin. La era de la computación cuántica, durante mucho tiempo relegada a la ciencia ficción, se acerca a una velocidad vertiginosa y con una amenaza clara: no habrá secreto digital que pueda protegerse, con nuestra criptografía actual. Ciertamente, esta es una amenaza existencial para el mundo digital tal como lo conocemos.

Y es que imagina por un momento el impacto de esto. Tu cuenta bancaria ya no es segura, lo que hablas por tu aplicación de mensajería favorita (Whatsapp o Telegram, por ejemplo), es todo, menos segura y privada, y las criptomonedas tampoco están a salvo. Ciertamente, hablamos de una situación crítica, una que se conoce en el sector como «Quantum Doomday» (Día del Juicio Cuántico). Un momento que muchos especialistas ya no se preguntan «si» ocurrirá, sino “cuándo” ocurrirá, y como evitar todos los problemas que causará.

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La amenaza de 2028: ¿Por qué tan pronto?

La sensación de urgencia que rodea al «Quantum Doomday» se puede ver claramente en proyectos como el «Quantum Doom Clock» (Reloj del Juicio Cuántico), el cual sirve como un monitor de esta amenaza inminente. Este reloj no es un truco publicitario; es un modelo de proyección que rastrea la métrica más importante: nuestro avance en qubits lógicos.

Y es que a diferencia de los qubits físicos, que son propensos a errores, los qubits lógicos son las unidades de computación estables y corregidas de errores necesarias para ejecutar algoritmos complejos como el de Shor (usado para romper la criptografía). Algo en lo que especialistas de Google, Microsoft e IBM se están volviendo muy efectivos en crear, acelerando su estabilización, incrementando sus números y en consecuencia, el potencial de este tipo de tecnología.

Pero ¿Qué toma el reloj para su conteo? Pues bien, el funcionamiento de este reloj es bastante simple:

  1. Primero, traza el crecimiento histórico del número de qubits lógicos disponibles en las máquinas cuánticas más avanzadas en todo el mundo.
  2. Luego, aplica un ajuste de curva exponencial a estos datos para proyectar el crecimiento futuro (basado en la tasa actual de desarrollo de varios proyectos). La idea es crear una proyección promedio de cuanto se tardaría en llegar a la supremacía cuántica necesaria para romper la criptografía descrita.
  3. Finalmente, se compara esta proyección con las líneas de meta, es decir, la cantidad estimada de qubits lógicos necesarios para romper los estándares criptográficos comunes, como RSA-2048 o la criptografía de curva elíptica (ECC).

Todos estos datos están claramente explicados, por lo que puedes leer y verificar la información en su totalidad.

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Un catastrófico efecto dominó

Pero ¿Por qué todo esto es tan peligroso? Pues bien, la criptografía actual se basa en problemas matemáticos que son demasiado difíciles de resolver para las computadoras clásicas, como la factorización de números grandes (base de RSA) o el problema del logaritmo discreto (base de Diffie-Hellman y la criptografía de curva elíptica usada en crypto e Internet).

Sin embargo, los algoritmos cuánticos, como el algoritmo de Shor, están diseñados precisamente para resolver estos problemas de manera eficiente. Si esto sucede, la criptografía se rompe y el efecto dominó sería catastrófico. Por ejemplo:

  • Internet y comunicaciones: Todos los protocolos de seguridad (como TLS, el «candado» en su navegador) quedarían obsoletos. Las comunicaciones seguras, el comercio electrónico y la mensajería privada podrían ser interceptados y descifrados fácilmente.
  • Sector bancario y financiero: Las transacciones, las firmas digitales y la integridad de los sistemas financieros dependen de una criptografía que se volvería vulnerable. Imagina el caos que causaría por ejemplo, que todas las cuentas de un banco estén en cero, solo porque un hacker logro romper el cifrado del banco usando un computador cuántico.
  • Ecosistema crypto: Las criptomonedas corren un riesgo particular. Muchas, como Bitcoin, dependen de la criptografía de curva elíptica (ECC) para la seguridad de las billeteras. Investigaciones sugieren que ECC puede ser incluso más vulnerable a los ataques cuánticos que RSA, lo que lo pone en una posición de seguridad mucho más crítica. Por ejemplo, un atacante cuántico podría, en teoría, derivar una clave privada de una clave pública, permitiéndoles robar fondos de forma irreversible. Y si puedes hacerlo con una dirección, podrás hacerlo con muchas otras.
  • Secretos de estado: Quizás el riesgo más inmediato es el de «recolectar ahora, descifrar después». Agencias de inteligencia en todo el mundo, están almacenando grandes cantidades de datos cifrados hoy, esperando a que la computación cuántica esté disponible para descifrarlos en el futuro. El nivel de datos que esto puede proveer es enorme, y el riesgo es incalculable en este momento.

Preparándose para el día cero

Pero aunque el panorama parece sombrío, la comunidad de seguridad no está de brazos cruzados. La solución principal es la transición a la Criptografía Post-Cuántica (PQC). La PQC (también conocida como criptografía resistente a la cuántica) implica el desarrollo de nuevos algoritmos criptográficos que sean seguros no solo contra las computadoras clásicas, sino también contra las cuánticas.

El proceso para estandarizar e implementar estos nuevos algoritmos ya está en marcha. Organizaciones como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE. UU. han pasado años en un proceso global para seleccionar y estandarizar los algoritmos de PQC.

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Planificar ya la transición tecnológica

Lo que podemos (y debemos) hacer ahora es planificar la transición a PQC, lo cual no es trivial, especialmente en grandes organizaciones. Será un proceso largo y costoso que afectará a casi todos los sistemas de software y hardware. De allí qué expertos instan a «ordenar la migración» lo antes posible, buscando hacer que el coste de la misma se extienda en un periodo de tiempo importante, además de generar una estructura de computación cuántica que sea resiliente dentro de la organización.

Además, adoptar sistemas híbridos es otra recomendación. Las organizaciones deben tener en cuenta que durante esta transición, muchas podrán optar por «sistemas híbridos». Esto implica usar tanto la criptografía actual como un nuevo algoritmo de PQC en paralelo, garantizando la seguridad en caso de que uno de ellos falle.

De esta manera, el Día del Juicio Cuántico no tiene por qué ser un apocalipsis digital. Por el contrario, puede ser la oportunidad perfecta para adaptarse al inevitable futuro digital que está por llegar. Un futuro donde grandes players aceleran el paso para ganar la carrera de la supremacía cuántica y así finalmente, ganarle al reloj que marca la llegada de esta nueva era digital.

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