¿Y si la cuántica pudiera abrir los Bitcoins olvidados?
¿Y si la cuántica pudiera abrir los Bitcoins olvidados?

¿Y si la cuántica permitiera recuperar los 39.000 monederos de Bitcoin olvidados?

Una persona, identificada bajo el seudónimo de Noah Doe, junto a dos empresas domiciliadas en Wyoming, ha presentado una demanda ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York para reclamar la propiedad de 39.069 monederos de Bitcoin que permanecen inactivos desde hace al menos seis años.

Los bitcoins olvidados y la cuántica

La demanda introduce el desarrollo de la computación cuántica como variable técnica que podría cobrar fuerza de cara al futuro.  Aunque la arquitectura actual de Bitcoin hace impracticable la ejecución de un fallo judicial sin las claves privadas, los futuros avances en tecnología cuántica podrían comprometer los estándares de seguridad criptográfica vigentes. En ese escenario, una resolución favorable para los demandantes dejaría de ser un mero reconocimiento simbólico y les otorgaría la legitimación legal para acceder a estos activos históricos.

La demanda, registrada el 1 de mayo de 2026 bajo el expediente 153119/2026, fue presentada por el bufete neoyorquino Lewis & Lin LLC en representación de Noah Doe y las sociedades ABC Company y XYZ Company. El documento judicial, de 901 páginas, sostiene que los monederos constituyen propiedad abandonada conforme al Artículo 7-B de la Ley de Propiedad Personal del Estado de Nueva York.

Los demandantes solicitan al tribunal un fallo que les reconozca como propietarios legítimos de los fondos asociados a esas direcciones de Bitcoin, muchas de las cuales no han registrado movimientos desde los primeros años de la red creada por Satoshi Nakamoto.

Un algoritmo para rastrear monederos dormidos

Según la documentación presentada ante el tribunal, Noah Doe habría desarrollado un algoritmo capaz de identificar decenas de miles de direcciones potencialmente abandonadas entre finales de 2024 y abril de 2025. En un primer análisis detectó más de 42.000 monederos, aunque posteriormente se descartaron 2.932, dejando finalmente los 39.069 que forman parte de la disputa judicial.

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Los demandantes aseguran haber seguido el procedimiento exigido por la normativa estadounidense sobre «propiedad encontrada» antes de presentar la demanda. Según explican en los documentos judiciales, notificaron formalmente el hallazgo al Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y realizaron comunicaciones públicas en la blockchain mediante transacciones OP_RETURN para alertar a posibles propietarios de los monederos.

Además, llevaron a cabo una campaña de anuncios y la creación de un sitio web para facilitar posibles reclamaciones sobre los fondos. Tras estas actuaciones, afirman haber esperado el plazo legal de 90 días sin que ningún propietario legítimo se identificara ni reclamara los bitcoins.

El núcleo del argumento jurídico de la demanda sostiene que la prolongada inactividad de estos monederos, sumada a la ausencia total de respuesta pública, permitiría considerar los bitcoins asociados como activos abandonados bajo la legislación del Estado de Nueva York

Hasta 290.000 millones de dólares en Bitcoin

Según estimaciones independientes citadas en el entorno judicial, los monederos podrían contener entre 3,7 y 3,79 millones de bitcoins, una cifra que convierte el caso en uno de los más extraordinarios de la historia del ecosistema cripto.

A precios actuales, el valor de esos fondos oscilaría entre 285.000 y 290.000 millones de dólares, una cifra comparable al PIB de algunos países medianos. Entre las direcciones incluidas en la demanda figurarían monederos históricos asociados a los primeros años de bitcoin, algunos presuntamente vinculados a Satoshi Nakamoto, pioneros de la minería y fondos relacionados con el colapso y hackeo del exchange Mt. Gox.

Las claves privadas

Pese al enorme impacto mediático del caso, numerosos expertos cuestionan la viabilidad práctica de la reclamación. El principal obstáculo es que en Bitcoin, la posesión real de los fondos depende exclusivamente del control de las claves privadas. De hecho, David Schwartz, una de las voces más reconocidas del sector, ha puesto en duda públicamente la utilidad de un eventual fallo favorable. Incluso si el tribunal reconociera la titularidad legal de los demandantes, eso no les permitiría acceder automáticamente a los bitcoins.

Sin las claves privadas correspondientes, los fondos seguirían inmóviles dentro de la red Bitcoin. La arquitectura descentralizada del protocolo no reconoce sentencias judiciales como mecanismo válido para transferir activos autocustodiados. El caso reabre así el debate de la diferencia entre propiedad legal y control criptográfico.

Precedente para el futuro de Bitcoin

La demanda podría convertirse en un precedente histórico sobre el destino de millones de bitcoins perdidos o inactivos que existen en la red. Diversos estudios estiman que entre 3 y 4 millones de BTC podrían estar inaccesibles permanentemente debido a claves olvidadas, discos duros destruidos o fallecimiento de sus propietarios.

Hasta ahora, los fondos inaccesibles permanecen bloqueados para siempre, lo que reduce la oferta circulante. Sin embargo, la  ofensiva judicial introduce la posibilidad de que tribunales civiles intenten reinterpretar esos fondos como propiedad abandonada susceptible de reclamación.

La Corte Suprema de Nueva York todavía no ha fijado una fecha para la primera audiencia. Mientras tanto, el caso ya ha abierto un intenso debate jurídico, tecnológico y filosófico sobre los límites entre el derecho tradicional y la soberanía criptográfica que define a Bitcoin. A ello se suma el impacto potencial de la computación cuántica. Aunque hoy resulta prácticamente imposible acceder a estos fondos sin las claves privadas, futuros avances en criptografía cuántica podrían alterar las bases de seguridad sobre las que se construye Bitcoin y reabrir la discusión sobre el control efectivo de millones de bitcoins perdidos o inactivos.

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